sábado, 26 de noviembre de 2011

Murió Sergio Poblete, el general que denunció en Europa a la dictadura de Pinochet

Compañero de celda del padre de Michelle Bachelet en la antigua Cárcel Pública, el alto oficial de la FACH falleció en la ciudad de Lieja, donde se radicó en 1976. El régimen militar le retiró la nacionalidad por su trabajo en DDHH. "Me sentí condecorado por Pinochet", decía él con ironía.

Viernes 25 de noviembre de 2011| por Nación.cl - foto: Archivo Nación.cl
En Lieja, Bélgica, falleció el general de la FACH Sergio Poblete, compañero de celda en dictadura de Alberto Bachelet, el padre de la ex Presidenta Michelle Bachelet.
 
Poblete fue apresado tras el golpe de Augusto Pinochet del 11 de septiembre de 1973, torturado en la Academia de Guerra Aérea, y enviado a la Cárcel Pública de Santiago.
 
Durante su presidio, el general Bachelet "falleció en la Cárcel Pública en una celda conjunta a la mía", como consecuencia de las torturas recibidas, contó Poblete en una entrevista de 2006 a La  Nación.
 
La dictadura  abrió contra los uniformados un proceso en su contra, caratulado como  "Aviación contra Bachelet y otros".  Todos fueron acusados de "sedición y traición a la patria", imputándoles haber realizado actividades políticas durante los últimos meses de la Unidad Popular, a favor de Salvador Allende y su Gobierno.
 
En 1976, Poblete se radicó en Lieja, tras ser enviado al exilio. En Europa, el general se convirtió en una voz de denuncia de la dictadura. "Realicé múltiples gestiones ante diversos organismos, entre ellos la ONU, testificando ante la Comisión de Derechos Humanos. Denuncié mi caso y el de todos los chilenos reprimidos brutalmente por los militares", relataba en la misma entrevista, donde calificaba al Gobierno de Pinochet como un "régimen militar fascista".
 
El régimen le privó de la nacionalidad mediante un decreto supremo de 1977.  "Y aunque pueda extrañar, me consideré condecorado por Pinochet" contó en la misma entrevista.
 
Poblete volvió en 2006 a Chile, invitado especialmente por Michelle Bachelet para su ceremonia de asunción presidencial, al igual que otros ex compañeros de armas de Alberto Bachelet.
⺠LEA LA ENTREVISTA AL GENERAL POBLETE A LA NACIÓN EN 2006: "Me sentí condecorado por Pinochet cuando me quitó la nacionalidad"
 

"Me sentí condecorado por Pinochet cuando me quitó la nacionalidad"

Acusado de promover la sedición, fue condenado por la FACH a 10 años de cárcel, conmutados por extrañamiento. Desde mediados de los '70 vive en Bélgica, donde supo que la dictadura le revocó su calidad de chileno por "antipatriota". Amigo del general Alberto Bachelet, volverá al país para asistir al cambio presidencial. A continuación, la historia de este invitado de honor.

Viernes 10 de marzo de 2006
Francisco Ramírez
 
El general (R) Sergio Poblete Garcés es un ícono viviente de la defensa de los derechos humanos. Denunció a nivel mundial los abusos cometidos por la dictadura y por ello se le privó de la nacionalidad mediante un decreto supremo de 1977. 
 
Lleva tres décadas viviendo en la ciudad de Lieja, Bélgica. A sus 85 años, recibió con sorpresa la invitación formal que se le entregó vía consular para venir al cambio de mando presidencial del 11 de marzo en que asumirá Michelle Bachelet. Mientras conversa con La Nación, afina los preparativos para viajar a mediados de semana junto a su hija. 
 
Poblete acompañó en el momento de su muerte al general Bachelet a comienzos del '74. Le recuerda con aprecio, al igual que a su esposa, Angela Jeria, y su hija Michelle. "Desde ya, le envío un saludo leal y afectuoso, como amigo y camarada de su padre. Le presento mis respetos y le deseo éxito para un gobierno que me llena de esperanzas". 
 
- Su visita se registra cuando comienza un cuarto Gobierno democrático. ¿Cómo imagina este país que no ve desde los años más cruentos de la dictadura? 
- Después de treinta años al fin puedo volver al país como chileno. Fui al país para el plebiscito del '88, pero como se me había quitado la nacionalidad lo hice con un pasaporte que me otorgó la Organización de Naciones Unidas (ONU) y otro el gobierno belga. No pude votar por razones obvias, pero colaboré como pude en el triunfo del No. Recuerdo un país con gente entusiasmada por derrotar a Pinochet. Ha pasado mucho tiempo. Si bien no conozco el Chile actual, estoy completamente enterado de todo lo que sucede allá, pierda cuidado... 
 
- Un camarada de armas suyo, también encarcelado y procesado por la Fach, el capitán Raúl Vergara, asumirá como subsecretario de Aviación. ¿De qué manera su designación contribuye a profundizar el contacto generacional en esta rama castrense? 
 
- Vergara es un hombre con los pantalones bien puestos. Sin duda, tomará las medidas precisas para un mejor desarrollo de la Fuerza Aérea. Me produce una enorme alegría su nombramiento, que reconoce su capacidad militar, profesional y humana. Todos quienes le conocimos en los momentos duros debemos estar contentos. Le deseo muy buena suerte. 
 
- ¿Qué espera del reencuentro con sus viejos camaradas?
- Me da gran felicidad. He esperado mucho para reunirme con ellos, a quienes respeto por haber sido leales a su juramento de soldados democráticos y respetuosos de las autoridades legalmente constituidas, a diferencia de quienes dieron un golpe de Estado para sacar provecho.
 
PINOCHET NO FUE EL UNICO
- En su paso por la Academia de Guerra Aérea (AGA) fue torturado y humillado por subalternos, entre ellos el fiscal de Aviación, Orlando Gutiérrez. ¿Es efectivo que le indicó que recibía "órdenes superiores"; vale decir, de Pinochet? 
- Así fue. Me lo dijo, pero sin mayores explicaciones, satisfecho con la misión que le habían asignado. Ello pese a haber sido mi subalterno, como muchos torturadores de la AGA, enloquecidos por el poder y la facultad de aplicar técnicas que no habían podido ejecutar. 
 
- En el exilio dio a conocer internacionalmente lo que sucedía en Chile, argumento usado por el Gobierno para privarle de la nacionalidad. ¿Cómo recibió tal resolución?
- Realicé múltiples gestiones ante diversos organismos, entre ellos la ONU, testificando ante la Comisión de Derechos del Hombre. Denuncié mi caso y el de todos los chilenos reprimidos brutalmente por los militares. Y aunque pueda extrañar, me consideré condecorado por Pinochet cuando me quitó la nacionalidad mediante un decreto Supremo que reconocía mi trabajo contra su régimen militar fascista. 
 
-El octogenario militar no es sólo investigado por violaciones a los derechos humanos, sino también por delitos económicos en el caso Riggs. ¿Le sorprendió esta faceta de su accionar?
-Es que el dictador Pinochet -llamémoslo por su nombre- se aprovechó de las franquicias que se otorgó para "chuparle la sangre" al pueblo chileno en beneficio personal y de su familia. Pero no fue el único. Muchos disfrutaron de estafas y regalías, entre ellos, embajadores, agregados militares y jefes de servicio en el extranjero, aún no investigados por la justicia, que espero le devuelva al pueblo parte de lo que le robaron militares y civiles, pues hubo sinvergüenzas en ambos bandos. 
 
-El ministro Secretario General de Gobierno Osvaldo Puccio sostuvo que durante 17 años las Fuerzas Armadas se formaron con valores "distantes del honor militar y la fortaleza moral". ¿Comparte tal juicio?
- Completamente. Deshonraron a toda la institucionalidad y al país mismo, mediante una política de represión, caracterizada por asesinatos, tortura y otros delitos, con facciones civiles aliadas como el movimiento Patria y Libertad. 
 
- Michelle Bachelet planteó que en su Gobierno "no habrá olvido" al conmemorar al dirigente sindical Tucapel Jiménez. ¿Qué espera del futuro Gobierno en materia de justicia y reparación de las violaciones de los derechos humanos?
- No sólo espero, estoy seguro de que la Presidenta Bachelet, hija de un amigo general que falleció en la Cárcel Pública en una celda conjunta a la mía, sólo quiere que la Justicia actúe. Es una mujer capaz, valiosa e inteligente, con una decencia que es la mejor garantía de que así sucederá. LN
 
 

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