martes, 22 de marzo de 2011

LIBIA: Y DESPUÉS DEL BOMBARDEO: ¿QUÉ?

Por Héctor Vega


El bombardeo del 19 de marzo de las fuerzas de la Coalición, cubierto políticamente por la resolución 1973 de Naciones Unidas fue un acto de guerra. Como el objetivo final según lo han precisado algunos miembros de la Coalición es la eliminación de Kadafi y la resolución sólo habla de crear una zona de exclusión aérea en territorio libio el supuesto central de las operaciones es que el ataque inicial por fuerzas superiores tendrá tales resultados que se habrán creado las condiciones para que Kadafi sea abandonado por su ejército o lisa y llanamente eliminado.

Establecer una zona de exclusión aérea es una operación compleja que implica la destrucción de radares, misiles tierra aire, defensas antiaéreas, bases aéreas, helicópteros de combate a baja altura, y como se probó en las primeras 48 horas de ataques aéreos, se trata también de asumir víctimas civiles. A las cuales debe agregarse el ataque y destrucción de instalaciones civiles, rutas, infraestructura, vehículos y destacamentos del ejército libio, lo cual lleva al compromiso de una guerra a gran escala en violación flagrante al mandato 1973 de Naciones Unidas.

El fin de las dictaduras de Ben Alí y Mubarak en Túnez y Egipto fue decisivo en el cálculo de EEUU, la UE así como en el Alto Comando de la OTAN que vieron el momento de imponer una transición democrática en Libia al estilo de esos países. Realista o no este proyecto, fue en todo caso el momento de cobrar cuentas a Kadafi.

Hay dos supuestos en esta estrategia.

Uno. Un ataque militar de proporciones llevará a la división del ejército y a la oposición a Kadafi al control político en Tripolitania y Cyrenaica. La dimisión del ministro del Interior, general Abdul-Fatah Younis y su apoyo a la “revolución del 17 de febrero” así como su llamado al ejército para “unirse a las legítimas demandas del pueblo” impulsaron/justificaron la estrategia de la intervención militar como elemento decisivo para la eliminación de Kadafi. Las potencias de la UE y EEUU asumieron que el llamado de este general habría sido acogido por las tribus de Tripolitania, sector más bien oficialista del territorio libio, las cuales se unirían a las tribus opositoras y clanes familiares del este de Libia para derrocar a Kadafi.

Dos. La división de tribus y la disidencia dentro de la propia tribu de Kadafi, Qadhadhifa, y de esta con las tribus aliadas del pasado, Maqarha y Warfalla y aún la de su propia cofradía la sanusi con otras de origen árabe, bereber y tubú fueron determinantes para considerar que una intervención relámpago bastaría para instalar un gobierno de coalición nacional en reemplazo de Kadafi.

Ambos supuestos se proyectan en un tiempo largo que sobrepasa con creces el horizonte de una zona de exclusión aérea la cual una vez asegurada -aparentemente ya lo está- se convertirá en operaciones de patrullaje de rutina que pueden prolongarse indefinidamente. En lo concreto los logros del corto plazo, a cuatro días de iniciadas las operaciones, enfrentan a la Coalición a la decisión política de Obama de asumir el mando de la operación sólo por pocos días. Más la advertencia que el objetivo no es eliminar a Kadafi o asumir responsabilidades políticas de instalación de un nuevo régimen de la oposición.

Por otra parte, los efectos de la escalada aérea obligan a la Liga Árabe a revisar sus compromisos con la Coalición. La reacción del pueblo árabe en el Magreb y Egipto ha sido clara en el sentido que no es admisible la injerencia de fuerzas extranjeras y menos aún la invasión en el proceso de democratización del Medio Oriente. Bank i Moon y Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile en visita oficial al Cairo, fueron violentamente rechazados en la plaza Harir por manifestantes que repudiaban el ataque a Libia y la cobertura que la ONU otorga a la escalada de la Coalición.

Amro Musa, Secretario General de la Liga Árabe parece entender el repudio del pueblo árabe a la intervención de la UE, EEUU y la OTAN y el apoyo de la fuerza aérea de Qatar [aliado militar de EEUU] en las acciones de la Coalición, y en abierta retirada a dichos anteriores Musa declara que “la protección de los civiles no necesita de una operación militar”.

Está claro que el bando de la guerra comienza a desgranarse en un enjambre de críticas, dudas y vacilaciones sobre las intenciones finales.

La apuesta política de la Coalición aparece más como una fuga hacia delante de la clase política europea que un proyecto donde todos los actores políticos en el Medio Oriente se encuentran dispuestos a tomar el rol que las democracias europeas le asignan. EEUU parece haberlo comprendido al dejar a sus aliados la responsabilidad de dirimir sus propias necesidades y de aquellos a quienes pretenden liberar. Es el tema del próximo artículo.

Director de Fortin Mapocho.com

21/03/2011

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