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miércoles, 19 de abril de 2017

Saludo del compañero Álvaro Elizalde, Presidente del Partido





Compañeras y compañeros:

Este 19 de abril se cumplen 84 años desde la fundación del Partido Socialista de Chile en una vieja casona en calle Serrano 150. Desde entonces, nuestro partido ha sido un actor principal de las luchas sociales y políticas de nuestro pueblo,
para enfrentar toda forma de injusticia y profundizar la democracia. Hemos sido
protagonistas de conquistas fundamentales para mejorar la vida de nuestros compatriotas.

Somos el partido de Schnake, Grove, Ampuero, Eugenio González, Rodríguez,
Almeyda, y del más grande de los nuestros, Salvador Allende.

Somos herederos de muchas compañeras y compañeros que, en otros tiempos yen momentos muy tristes, estuvieron dispuestos a dar incluso la vida en la
defensa de nuestros ideales.

En nuestra historia hay coraje, entrega y sacrificio, pero sobre todo hay lucha inclaudicable. Esa valentía histórica, el sacrificio de tantos mártires - Barreto, Ponce, Lagos Salinas, Lorca, Carolina Wiff, Michelle Peña y tantos otros- son una marca de fuego del PS en la historia de Chile.

Pero por sobre todo somos presente y futuro. Un partido resueltamente
comprometido con el cambio social y con el fortalecimiento de la democracia.

Recorriendo el país he sido testigo de un partido vivo, con miles de militantes
“puros y sinceros” comprometidos con la promoción desinteresada de nuestros valores y principios. Es ahí donde radica nuestra principal fortaleza.

Por eso hoy debemos reafirmar nuestro compromiso con la construcción de una patria más justa para todas y todos.



POR NUESTROS 84 AÑOS, POR SALVADOR ALLENDE 
¡VIVA EL PARTIDO SOCIALISTA!



                                                                       ALVARO ELIZALDE SOTO
                                                                                  PRESIDENTE
                                                                 PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE



sábado, 27 de junio de 2015

Presidenta del PS destaca del legado de Salvador Allende “que la ética y la política van de la mano” en conmemoración de los 107 años de su natalicio


La líder socialista también destacó que el Presidente Allende “nos enseñó que los mandatos presidenciales se ejercen hasta el final”

En el discurso pronunciado por el primer Vicepresidente, Sadi Melo, se destacó que la figura de Allende vive en las reformas estructurales de Bachelet.

Al conmemorarse 107 años del natalicio del Presidente Salvador Allende Gossens, esta mañana la mesa directica del Partido Socialista de Chile, encabezada por su Presidenta, senadora Isabel Allende concurrió a un homenaje en la plaza de la Constitución, instancia en que el primer vicepresidente, Sadi Melo, destacó que su figura “vive en las reformas estructurales que se impulsan en Chile”, en tanto que la líder de la tienda subrayó que para su padre “la ética y la política van de la mano”

“Se cumplen 107 años del natalicio del Presidente Allende y el Partido Socialista -al igual que otros partidos- hace un acto en el su monumento recordándolo como la persona leal, consecuente y gran luchador social que siempre estuvo junto a su pueblo y me toca por primera vez como Presidenta (del PS) por eso le solicité al primer Vicepresidente, miembro de la mesa, Sadi Melo que me representara porque me pareció que era bueno que lo hiciera él y no esta doble función de hija y Presidenta del PS a la vez”, dijo la Presienta del PS.

Asimismo, la timonel socialista se manifestó muy contenta de que siempre se realice este acto conmemorativo con la participación de los militantes y otros partidos porque –a su juicio- “siempre va a estar en nuestra memoria y siempre lo vamos a recordar,  un hombre consecuente, un hombre que nos enseñó que los mandatos presidenciales se ejercen hasta el final, que no se sacrifica en aras del desarrollo social, las libertades, que los cambios sociales se hacen en democracia, pluralismo y libertad y que la ética y la política van de la mano, yo creo que son muchos los legados”

En tanto, el encargado del discurso oficial de acto y primer vicepresidente del PS, Sadi Melo, destacó que el sacrificio de Salvador Allende “es un acto para la vida y para el futuro. Su recuerdo es testimonio para un destino superior de la mayoría nacional. Hoy su figura señera vive en las reformas estructurales que impulsamos en Chile y su recuerdo alimenta permanente el cambio de ciclo histórico por el desarrollo, la prosperidad y una democracia participativa y respetuosa de las mayorías”

“Esta hermosa tarea nos remonta al legado de Allende como constructor de bloques políticos, constructor de acuerdos, fundado en los partidos, generando confianza política y ciudadana y con un claro norte dirigido a los pobres y los excluidos. La unidad política y social del pueblo fue y debe ser un imperativo para el PS y para la Nueva Mayoría. Su materialización es sólido sustento para la construcción de la mayoría nacional que impulse las transformaciones sociales”, subrayó Sadi Melo.






jueves, 4 de septiembre de 2014

44 años de la eleccción del Salvador Allende como Presidente de Chile



Canción del Poder Popular - Inti Illimani

jueves, 27 de junio de 2013

SALVADOR ALLENDE: BIOGRAFIA DE UN POLITICO EJEMPLAR

A 105 años de su nacimiento

Hoy desde las 18:00 en Plaza de Armas de San Bernardo, se desarrolla homenaje al Presidente Márir Salvador Allende. El Colectivo SN BK por los DD.HH te invita a participar y tambien apoyar el cacerolazo por la educación.

BIOGRAFIA DE UN POLITICO EJEMPLAR

1908: El 26 de Junio nace en Valparaiso. Sus padres fueron el abogado y notario, militante del Partido Radical, Salvador Allende Castro y doña Laura Gossens Uribe.

1920 - 1925: Instalados en Valparaíso, luego de recorrer Tacna (entonces chilena), Iquique, Santiago y Valdivia, ingresa al Liceo Eduardo de la Barra, donde realiza sus estudios con excelentes calificaciones. Destaca en la práctica de diferentes deportes. Por esos años conoce a Juan Demarchi, viejo anarquista italiano, que influye en su formación ideológica prestándole los primeros textos de marxismo.

1925: Cumple como voluntario el Servicio Militar en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar. En el transcurso del mismo pide su traslado al Regimiento Lanceros de Tacna. Egresa como oficial de reserva del ejército.

1926: En Santiago, entra a la Universidad de Chile a estudiar Medicina.

1927: Presidente del Centro de Alumnos de Medicina, ha organizado a un grupo de sus compañeros, que se reúnen periódicamente para leer y discutir de marxismo.

1929: Pide su incorporación a la Masonería, siguiendo una tradición familiar. Funda junto a sus compañeros de universidad el Grupo Avance.

1930: Vicepresidente de la Federación de Estudiantes de Chile. Participa activamente en la lucha contra la dictadura de Carlos Ibáñez.

1931: Miembro del Consejo Universitario en representación de los estudiantes. Temporalmente expulsado de la Universidad, es pronto reincorporado por sus excelentes calificaciones y porque le faltan escasos meses para terminar sus estudios. En el mes de Julio es derrocado Ibáñez.

1932: Termina sus estudios y se traslada a Valparaíso, para estar cerca de su padre enfermo. Mientras redacta su memoria sobre Higiene Mental y Delincuencia, hace su práctica profesional.

En Junio se proclama la Republica Socialista que encabeza Marmaduke Grove. Tras la fugaz experiencia socialista, el nuevo gobierno desata la persecusión contra los elementos progresistas. Allende es encarcelado. Mientras permanece en prisión, muere su padre. El joven médico jura sobre su tumba dedicar su vida a la lucha por la libertad de Chile.

1933: Recibe su título de Médico, después de muchos intentos, obtiene un puesto de anátomo-patólogo.

Participa el 19 de Abril en el nacimiento del Partido Socialista de Chile, junto a Eugenio Matte Hurtado, Marmaduke Grove, Eugenio González, Oscar Schnake y otros.

Escribe en colaboración con José Vizcarra un libro sobre la Estructura de la Salubridad Nacional.

1935: Dirigente de la Asociación Médica Chilena.

Funda en Valparaíso el Boletín Médico de Chile.

En Julio es detenido y relegado hasta Diciembre en el puerto de Caldera.

1936: En Marzo participa en la creación del Frente Popular, y asume como presidente provincial en Valparaíso.

Sus camaradas del P.S. lo eligen Subsecretario General.

1938: El Frente Popular proclama la candidatura de Pedro Aguirre Cerda. Allende es el generalísimo de campaña en Valparaíso.

1939: En la noche del terremoto de Chillán (25 de Enero) conoce casualmente en Santiago a la maestra de historia Hortencia Bussy Soto.

En Septiembre renuncia al Congreso y asume la cartera de Salubridad del gobierno del Frente Popular.

Escribe su libro La realidad Medico Social de Chile.

1940: Organiza la Primera Exposición de la Vivienda, y la instala en plena Alameda Bernardo O'higgins, frente al Club de la Unión.

1941: Viaja a Perú invitado por el APRA.

Participa en la reunión anual de la Asociación Médica Americana de los Estados Unidos.

1942: Secretario General del Partido Socialista de Chile.

1945: Senador por Valdivia, Llanquihue, Chiloé, Aysén y Magallanes.

1947: Se divide el Partido Socialista. Allende se integra al Partido Socialista Popular.

En el Senado vota contra la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, conocida como "Ley Maldita".

1948: Visita a los recluidos por González Videla en el campo de concentración de Pisagua.

1949: Presidente del Colegio Medico de Chile.

1951: Al repaldar el P.S.P. la candidatura de Carlos Ibáñez, Allende rompe con el y vuelve a las filas del Partido Socialista de Chile.

Impulsa la creación del Frente del Pueblo, junto con el Partido Comunista.

1952: El Frente del Pueblo lo presenta como candidato a Presidente, obtiene 52.000 votos.

Presenta en el Senado, junto a Elías Lafferte, un proyecto de ley de nacionalización del cobre.

1953: Senador por Tarapacá y Antofagasta.

1954: Viaja a Francia, Italia, la Unión Soviética y la República de China Popular.

Vicepresidente del Senado.

1957: El Partido Socialista Popular y el Partido Socialista de Chile se unifican, y constituyen junto con el Partido Comunista el Frente de Acción Popular.

El FRAP proclama su candidatura presidencial.

1958: Pierde la elección contra Jorge Alessandri.

1959: Asiste a la toma del mando de Rómulo Betancourt, en Venezuela. Visita La Habana, para conocer el proceso revolucionario cubano. Sostiene largas conversaciones con el Che Guevara y Fidel Castro.

1960: Respalda la dramática huelga de los mineros del carbón, que paralizan sus faenas durante más de tres meses.

Recorre todo el sur del país, afectado por los terremotos de Mayo. Presenta varios proyectos de ley a favor de los damnificados.

1961: Senador por Valparaíso y Aconcagua.

Viaja a Punta del Este (Uruguay) y denuncia, junto al Che Guevara, el carácter propagandístico de la Alianza para el Progreso.

1963: La Convención del FRAP lo designa nuevamente candidato a la Presidencia de la Republica.

1964: Su postulación es derrotada por Eduardo Frei Montalba. Allende consigue, sin embargo, casi un millón de sufragios.

1965: Realiza diversos viajes por Europa y América Latina.

Designado como el mejor parlamentario por los redactores políticos.

1966: Presidente del Senado.

1967: Encabeza la delegación que asiste a la Conferencia Tricontinental de La Habana. Presidente de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS).

Visita la Unión Soviética por las celebraciones del quincuagésimo aniversario de la Revolución de Octubre.

1968: Visita la Republica Democrática de Corea, la Republica Democrática de Vietnam (donde se entrevista con Ho Chi Minh), Camboya y Laos.

Tras la muerte del Che Guevara, Salvador Allende lleva personalmente a Tahiti a cuatro cubanos de la guerrilla.

1969: Senador por Chiloé, Aysén y Magallanes.

Se crea la Unidad Popular, integrada por comunistas, socialistas, radicales, MAPU, Padena y Acción Popular Independiente.

1970: El 22 de Enero la UP lo proclama candidato a la Presidencia de la Republica.

El 4 de Septiembre triunfa en los comicios por mayoría relativa.

El 22 de Octubre es victima de un atentado el Comandante en Jefe del Ejército, General René Schneider, quien fallece tres días después.

El 24 de Octubre el Congreso Pleno proclama a Salvador Allende como Presidente electo.

El 3 de Noviembre asume el cargo de Presidente.

El 31 de Diciembre se dirige al país desde la mina de Lota.

1971: En las elecciones municipales de Marzo la Unidad Popular obtiene mayoría absoluta de los votos (50.86 por ciento).

El 11 de Julio, Día de la Dignidad, promulga la ley de nacionalización del cobre, aprobada por la unanimidad del Congreso.

1972: Denuncia en la Asamblea general de Naciones Unidas, la agresión internacional de que es victima su país. Es ovacionado de pie durante largos minutos.

Visita la Unión Soviética, México, Colombia y Cuba.

1973: En las elecciones de Marzo, la UP obtiene un 45 por ciento de los votos, y aumenta su representación parlamentaria. Aun sin conseguir la mayoría en las dos Camaras, se hace imposible la acusación constitucional ideada por la oposición.

El imperialismo y la derecha agudizan una lucha sin cuartel contra el Gobierno Popular, y desatan el terrorismo en el pais.

El 11 de Septiembre
, Salvador Allende muere heroicamente defendiendo su cargo en el palacio de La Moneda.

Colaboración de Ricardo Frodden 

Ver página en homenaje al centenario de Salvador Allende 1908 - 2008

Comunicaciones G80

martes, 26 de junio de 2012

LA OBRA DE ALLENDE ES PATRIMONIO NACIONAL


HERNAN DEL CANTO RIQUELME
Ministro del Interior Gobierno Presidente Allende
 
Salvador Allende representa toda una época en la historia política de Chile. Su liderazgo indiscutible de la izquierda chilena desde la década del 50, se agigantó con la victoria presidencial de 1970. Sin perder nada de su trayectoria, Allende Presidente, fue un real estadista. Un hombre dispuesto a gobernar al servicio de las mayorías oprimidas, dispuesto a cumplir lo prometido y a transformar la democracia política en democracia social y económica, cuyo protagonismo lo ejerciesen los trabajadores como pieza clave de la sociedad. Socialismo y democracia eran para Salvador Allende un todo indivisible. Su vida y su lucha así lo testimonian. Su muerte heroica, repleta de enseñanzas y lecciones  confirman que Allende fue un gran demócrata y un gran socialista.

REVOLUCIONARIO TODA LA VIDA

Salvador Allende no nació en cuna obrera, ni fue obrero en su vida. Sin embargo, desde que juró ante la tumba de su padre defender la causa de los trabajadores  y de los más desposeídos, no dejó nunca de hacerlo con vigor y pasión, pero a la vez con argumentos y fundamentación irrebatibles. Allende decía a propósito de la consecuencia militante, que en muchos países era fácil ser revolucionario a temprana edad, pero serlo toda la vida es lo único que merece respeto y consideración de un pueblo y un partido. La fidelidad a los principios socialistas y sobre todo a los intereses populares, constituyeron en Allende patrimonio fecundo y admirable. No hay ningún acto en la vida de Salvador Allende que se pueda calificar de inconsecuente. Ello lo prestigió ante la mirada de su pueblo y camaradas de lucha. Le dio ascendiente en la Izquierda, de la cual fue su líder indiscutido durante veinte años.

Salvador Allende habría cumplido el 26 de junio de este año sus 104 años de vida. Murió   hace 39 años, cuando un grupo de militares asaltaron el poder democrático. Allende estaba en la plenitud de su vida madura y su estado físico e intelectual extraordinario y admirable. Su capacidad de trabajo y su alegría por la obra realizada nos contagiaba, aunque era difícil seguir su tren de actividades incluso para los más jóvenes. Su humor y optimismo eran una constante de su actividad, y recuerdo que una sola vez lo vi desolado. Fue el 8 de septiembre de 1973, después de una tormentosa y poca fructífera reunión con la dirección de los partidos de la Unidad Popular. Allende criticó severamente la falta de política común de la coalición gobernante ante la ofensiva golpista, pero ese mismo día Allende había decidido usar sus facultades presidenciales: convocar al pueblo a tomar el camino de su futuro, en un referéndum. No se alcanzó a concretar esa decisión. Los militares se alzaron antes.

Allende usaba –a mi juicio- métodos de trabajo de enorme calidad. Tenía una gran capacidad de escuchar, discutir y encontrar la síntesis unificadora. Ello no le hacía renunciar a sus prerrogativas presidenciales en el periodo del Gobierno Popular, pero críticamente debemos decir que muchas veces fue excesivamente tolerante, con desventajas para el quehacer del propio Gobierno. En lo personal trabajaba estrechamente con cada uno de sus colaboradores.

Le gustaba el debate, las opiniones divergentes, la conclusión colectiva. Rechazaba a los llamados hombres “Si”, o sea  aquellos que a todo le gusta decir “Si” por obsecuencia al superior, aunque piensen de otro modo.

Salvador Allende unía a su gran calidad política una gran calidad humana. Fue un hombre cuya preocupación sublime era la suerte del pueblo, de los más oprimidos. Servir a esa causa era su norte principal. Allende no aspiro al poder por vanidad o figuración personal. Su gran meta fue transformar las viejas e injustas condiciones de vida de la mayoría de los chilenos, construir una nueva convivencia social, convertir a los trabajadores en reales protagonistas del país y conquistar la soberanía e independencia de la Nación. Allende ante todo y por sobre todo era un demócrata socialista.
Allende no fue un Presidente o un líder de escritorio. Su contacto permanente fue uno de sus rasgos distintivos, Iba a menudo a las industrias, a las poblaciones, al campo. Dialogaba con entusiasmo con el pueblo. Consultaba hasta los más mínimos detalles de la vida popular. Su actitud no era casual, ni respondía a las circunstancias de ser Presidente de la República. Revisando su trayectoria. Allende debe haber sido  el político chileno que más se vinculó con el pueblo, que visitó hasta las aldeas más recónditas de la geografía nacional. Esa necesidad de lazos estrechos con el pueblo y de conocimiento de sus vivencias y preocupaciones le hizo ser un político verdadero y diferenciarse de los políticos tradicionales que les gusta dictar “cátedra” desde arriba.

MOTOR Y GUIA DE LA UNIDAD DEL PUEBLO

Allende unió estrechamente su militancia socialista con su liderazgo popular. Sin embargo, hay que reconocer que se convirtió en un líder que traspasó las fronteras de la influencia partidaria. Su prestigio, no obstante, lo puso siempre al servicio de la causa popular. Y en especial al servicio de la unidad.

La unidad de la izquierda y del movimiento popular

 Constituyeron para Salvador Allende vigas maestras de la estrategia de cambio. Su contribución personal y política para fortalecer la unidad de la izquierda fue reconocida ampliamente en el país. No exageramos si decimos que Allende fue el líder que más hizo por la unidad de la izquierda en las décadas del 50 al 70.

Salvador Allende fue motor y guía del proceso unitario desde siempre, pero sobresalió en este propósito desde la década del 50 en adelante. Su actividad dinámica y tenaz por construir el Frente de Acción Popular en 1956 y más tarde la Unidad Popular, en 1969, fue tan intensa, paciente y polémica que incluso significó debates hasta con camaradas de su propio partido. Allende no era un líder que esperara que otros hiciesen las cosas. Si estaba convencidode una propuesta batallaba por ella hasta el final. No se doblegaba a la “primera de cambio”. Ese fue uno de los rasgos más relevantes de la personalidad política de Salvador Allende.

Allende estaba, por ejemplo, convencido de la importancia de la unidad de las fuerzas políticas  populares, pero a la vez desde 1964 abogó por ampliar el arco de la izquierda para incorporar a ella a partidos de las capas medias y profesionales. Concretamente en este caso al Partido Radical. Hizo lo indecible por lograrlo, aunque encontró resistencias.Pero no se amilanó ante tales resistencias y siguió la tarea hasta alcanzarla. Todos reconocimos después la importancia y validez de tal posición. Para Allende la izquierda no terminaba en el entendimiento socialista comunista.

Otro ejemplo de notable valor político en esa misma dirección fue la decisión de Salvador Allende, después del Paro Patronal de octubre de 1972 en contra del Gobierno Popular, de conformar un nuevo gabinete ministerial con los partidos de la Unidad Popular, la Central Única de Trabajadores y los militares encabezados por el General Carlos Prats en calidad de Ministro del Interior. Lo que se  llamó el gabinete cívico-militar. En esa determinación política se reflejaba toda la lucidez y capacidad del líder para comprender lo singular de la situación y hasta que grado estaba en juego el destino del proceso.

Hay que recordar –para una mejor comprensión de ese hecho histórico- que el paro empresarial de octubre de 1972 se había transformado en el punto más alto de la escalada  en contra del Gobierno Popular, cuyas consecuencias no eran exclusivamente económicas sino políticas. La correlación de fuerzas había cambiado negativamente para la UP. Y no solo eso. Los sectores reaccionarios conspiraban abiertamente con generales y almirantes de las fuerzas armadas. Buscaban el derrocamiento del Presidente Allende y el fin de la gigantesca obra realizada.

En el interior de la UP no se entendía por todos, con rigor, estos fenómenos y se reiteraba  -incluso en gente con altas responsabilidades- posiciones infantiles que sostenían que cualquier compromiso con otros sectores, y más aún con militares (por lo demás de clara postura democrática) era un retroceso y una “desviación de derecha”. Craso error. La política no es el arte de lo imposible, sino la capacidad para comprender la situación, reconocerla en toda su dimensión e intentar cambiarla en el sentido más favorable al plan estratégico, en este caso del Gobierno de la Unidad Popular.
A mi juicio el Presidente Allende al impulsar un cambio de esa magnitud en la composición del gabinete intentaba modificar radical y positivamente la correlación de fuerzas, pero a su vez transformar ese entendimiento en un factor decisivo en el proceso de cambios. En ese gabinete se expresaban las fuerzas determinantes del país y en torno del mismo una plataforma programática de claro contenido nacional y democrático. Cuyo texto fue preparado por el propio General Prats y refrendado por el conjunto del gabinete y el Presidente Allende.

En parte medular del texto se decía: “La constitución de la Unidad Popular y la elección a la Presidencia de la Nación del doctor Salvador Allende, sobrevino a la larga trayectoria de lucha de masas por la superación de la dependencia y del atraso. El Gobierno Popular surge como instrumento poderoso para continuar esas luchas. Expresa la conciencia adquirida por la mayoría de los chilenos de que la solución de los problemas que nos aquejan, así como la independencia económica del país, no podrían ser alcanzadas dentro de los límites del sistema social vigente hasta el momento”. Y agregaba. “El programa del gobierno de la Unidad Popular se propone echar las bases de una transformación socialista de Chile, por medio de un conjunto de cambios fundamentales, tanto de la propiedad de los medios de producción como también en las instituciones y los organismos del Estado”.

Allende quiso en ese momento conformar un nuevo eje, sobre la base de un entendimiento entre el gobierno, la CUT y los jefes, oficiales y suboficiales constitucionales y democráticos encabezados por el general Prats. O sea asegurar por esa vía el curso favorable del proceso democrático y de cambios y construir una formidable muralla a la sedición y el golpismo.

La propuesta del Presidente Allende se cumplió parcialmente. Ese gabinete restableció la normalidad. Y le dio vitalidad. Sin embargo, en importantes núcleos de los partidos de gobierno y de los cordones sindicales industriales se cuestionó hasta el infinito ese paso, que termino por socavarlo y alimentar así el fuego de la conspiración entre los militares de estirpe y formación conservadora.

Allende tuvo razón. Del lado suyo estuvo todo el gabinete civil y en el Partido Socialista la mayoría del Comité Central, así como la mayoría de los partidos de la Unidad Popular. Pero eso no era suficiente. Se perdió así una gran oportunidad histórica de haber gestado un poderoso núcleo cívico-militar que hubiese impedido el golpe y asegurado el proceso. ¡Una lección que habla por si sola!

PROFUNDO ESPIRITU INTERNACIONALISTA

Otra faceta que queremos evocar de la personalidad de Salvador Allende, ahora que celebramos su ciento cuatro natalicio fue su profundo espíritu internacionalista, cuya vocación y pasión por lo latinoamericano impregnó su quehacer antes y durante el Gobierno Popular.

No pretendemos un recuento de su actividad internacional. Sería imposible en breves hojas de papel. Pero hay algunos hechos de su vida que lo retratan fielmente como un internacionalista.

Un ejemplo de lo que decimos es que siendo presidente del Senado, en 1967 y ante la inminencia de que los cubanos que habían luchado junto al Che Guevara, en Bolivia, y que sobrevivieron, fuesen asesinados, se dispuso a jugarse entero por sus vidas y usando su prestigio, valor e influencia los rescató y los acompaño hacia La Habana. Tal hecho reveló la fortaleza moral y el compromiso  de Salvador Allende. Ese gesto internacionalista, lleno de humanismo y belleza ética, le significó enfrentar una de las campañas más burdas y groseras de la derecha chilena. Pero su moral socialista y sus profundas convicciones ideológicas le sirvieron para reducir a la nada a sus adversarios en memorables polémicas públicas. Reveló así un estilo de hacer política. No abdicar jamás de sus concepciones socialistas y humanistas, no amilanarse ante sus enemigos, aun cuando Allende era un político de reconocida amplitud y flexibilidad. Mostró una vez más su consecuencia.

En otro contexto, el Presidente Allende probó ante el mundo lo que valen los principios y los intereses del país. Nacionalizó la totalidad de la gran minería del cobre. Rescató  para Chile su principal riqueza natural e industrial. Fue un acto de profundo sentido nacional, apoyado por el país. Chile no pagó  un solo centavo de indemnización. Ello sucedió así porque las  empresas norteamericanas en 40 años invirtieron alrededor de 700 millones de dólares y se llevaron 1.576 millones por concepto de utilidades y 2.673 millones de dólares por valores no retornados que se quedaron fuera de Chile, en el mismo período. No se trataba entonces de un acto arbitrario ni ilegitimo como sostuvieron los jerarcas norteamericanos, sino simplemente un acto de justicia y soberanía.

Así actuó Salvador Allende en defensa del interés nacional. ¡Que diferencia con Pinochet que autorizó al capital norteamericano el saqueo de nuevos y ricos yacimientos de cobre!

Un hecho más. El Presidente Allende cumplió con fidelidad lo que había dicho en materia de política exterior chilena. Chile ingreso por la puerta ancha al Movimiento de Países no alineados, abrió relaciones diplomáticas con numerosos  Estados; fortaleció ejemplarmente sus vínculos con los países latinoamericanos y en especial con los limítrofes, (Argentina, Bolivia y Perú). Acrecentó sus lazos económicos y de Estado con la URSS, China Popular y el conjunto de la comunidad socialista de Europa.  Promovió sus relaciones con Europa Occidental a un nivel superior y respetable.

Chile, podemos decirlo sin extremar, brilló en el firmamento internacional, gracias además a la lucidez y capacidad del Canciller Clodomiro Almeyda. Nunca olvidaremos la extraordinaria acogida que le brindó al Presidente Allende la Asamblea General de las Naciones Unidas, en diciembre de 1972, ante la cual explicó en profundidad su gran proyecto de transformación social, económica y política de Chile, cuyo mandato le había dado el pueblo y la historia. De esa historia de la cual Salvador Allende se sentía orgulloso y que resaltó con palabras que vale la pena rememorar.  Dijo en aquella solemne oportunidad. “Vengo de Chile, un país pequeño pero donde hoy cada ciudadano es libre de expresarse como prefiera, de irrestricta tolerancia cultural, religiosa e ideológica, donde la discriminación racial no tiene cabida. Un país con una clase obrera unida en una sola organización sindical, donde el sufragio universal y secreto,  es el vehículo de definición de un régimen multipartidista, con un Parlamento de actividad ininterrumpida desde su creación hace 160 años, donde los Tribunales de Justicia son independientes del Ejecutivo, en que desde 1883 sólo una vez se ha cambiado la Carta Constitucional, sin que haya dejado jamás de ser aplicada. Un país de cerca de diez millones de habitantes que en una generación ha dado dos Premios Nobel de Literatura, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, ambos hijos de modestos trabajadores. Historia, tierra y hombre se funden en un gran sentido nacional”.

Ese era Chile.

UN CAMBIO EN LA HISTORIA DE CHILE

El legado del Presidente Allende, su formidable consecuencia democrática y su clarividente mensaje, es para las nuevas generaciones un portentoso legado político y humano, que apreciamos profundamente.
Allende murió el 11 de septiembre de 1973. Ese día en la mañana temprano lo vi por última vez. Tuve que hablar con él en nombre del Partido Socialista de Chile, en La Moneda (Palacio Presidencial), después de evitar a los conspiradores que ya copaban las calles de Santiago. Lo vi altivo, sereno y dispuesto a todo por su pueblo y por Chile. No había en él un ápice de duda que allí en La Moneda se estaba protagonizando un momento crucial de la historia y que él era unactor sobresaliente de esa historia. Sus convicciones democráticas y socialistas eran más fuertes que nunca. Salvador Allende sabía que la semilla sembrada no había sido en vano. Lo dijo en sus últimas palabras que escuchamos con emoción a su lado.

Allende hizo un camino en la historia, junto al movimiento popular. Sembró en la conciencia de miles de chilenos la convicción que el disfrute de la vida, de la salud, de la alegría y de una sociedad libre es posible y alcanzable. Hizo todo lo posible porque los chilenos viviesen una nueva y mejor existencia. Puso al Estado al servicio del progreso y el desarrollo. Y todo ello está intacto en la memoria social de Chile y del pueblo.

La obra de Allende es patrimonio nacional. Se resume en una frase: Nunca en la historia el pueblo vivió mejor. Nunca el pueblo había sido actor de su propia historia.

En Chile no se vivió el socialismo, como afirmaba y afirma la derecha. Eso es una patraña. Se vivía un proceso revolucionario profundamente nacional y democrático. No se afectó una sola propiedad personal y la mayoría de las capas sociales, incluidos importantes empresarios, nunca vivieron más a sus anchas y mejor.

El terror ideológico y material, -consagrado después en el golpe- lo organizó la derecha, ni siquiera Pinochet y los militares. Ellos se pusieron al servicio de los poderes económicos. Y cumplieron cabalmente su papel.

Salir de la dictadura y alcanzar la democracia ha implicado, a lo menos, de una gran unidad opositora capaz de concertar a las fuerzas políticas reconstruidas y a las más amplias capas sociales y sus organizaciones, que ofrecieran una alternativa real y madura y que el país la percibió como tal. Se necesitó de un vasto plan de movilización, de gran empuje y dinamismo, que usara de los mejores métodos de lucha por la democracia, los que le dan contenido a la lucha democrática.

El pueblo chileno ha logrado avanzar mucho en la lucha por sus derechos.Pero aún falta mucho por hacer y falta que algunos comprendan mejor el momento en que vivimos.

Salvador Allende nos enseño a ser realistas y consecuentes. Miro la vida y la realidad tal cual. No se hizo ilusiones y lucho siempre por transformar la realidad. Ese legado es más valido aún hoy.

El legado del Presidente Allende recorre Chile. Lo hacen suyo las nuevas generaciones. Sus enseñanzas son una inmensa reserva moral del movimiento popular.
                                                              
 
 
                                                                                                                                 Santiago, junio 2012

miércoles, 5 de octubre de 2011

CONCERTACIÓN DE PARTIDOS POR LA DEMOCRACIA: NUESTRO COMPROMISO


Hace 23 años, un 5 de octubre como hoy, una amplia mayoría de chilenos y chilenas logró reencauzar la historia y devolverle la democracia a Chile.  La conformación de esa mayoría democrática fue posible por el encuentro de fuerzas muy diversas, que debieron superar diferencias y disputas, dejar de lado odiosidades y actuar con generosidad y sentido patriótico. El gran objetivo de recuperar la democracia se impuso por sobre los cálculos y rencores.  Se actuó con visión de futuro y las chilenas y chilenos volvimos a sentirnos orgullosos de lo que éramos capaces de hacer en conjunto.

Hoy volvemos a estar ante el desafío de construir una mayoría para impulsar los cambios que Chile necesita. Hay una ciudadanía amplia y diversa que se expresa sin miedos, que quiere vivir plenamente la democracia y no se resigna a las restricciones y distorsiones de nuestro actual sistema político. La demanda de igualdad y el rechazo a los abusos y discriminaciones recorren el país y se traducen en un nuevo espíritu ciudadano. Hay un anhelo compartido de sentirnos parte de un proyecto de país que acoja nuestros sueños y los actores políticos tenemos nuevamente la responsabilidad de darle respuesta a esa aspiración. 

Los 20 años en que la Concertación de Partidos por la Democracia estuvo en el gobierno son motivo de orgullo por los grandes pasos que dimos como país.  La convivencia democrática, la reducción de la pobreza y el crecimiento económico fueron una constante del periodo. Los chilenos y chilenas accedieron ampliamente a oportunidades y niveles de bienestar que antes estaban reservados para unos pocos. La autocrítica, sin embargo, es un componente central de nuestra mirada sobre esos 20 años. Somos plenamente conscientes que hay reformas complejas y ambiciosas que nuestra sociedad requiere y que siguen pendientes. La permanencia de una democracia con restricciones y de un orden social y económico dominado por la lógica del mercado, son la principal expresión de ello. El enfrentamiento decidido de las desigualdades requiere de cambios sustantivos y debemos reconocer que nuestra acción política no se opuso con suficiente determinación al veto de los poderes fácticos y de una parte importante de la derecha, respecto de esas reformas. Como consecuencia de ello, los abusos y discriminaciones que afectan nuestra convivencia no han sido debidamente enfrentados. Debimos poner más voluntad en ese empeño y asumimos nuestra responsabilidad.

Proyecto de país.  La nueva etapa que el país está comenzando requiere de un nuevo proyecto, basado en los logros que hemos alcanzado, pero con el foco puesto en los próximos 20 años. Las reformas sustantivas que están pendientes deben ser una parte central de dicho proyecto. Así como el 5 de octubre de 1988 empezamos a cerrar la triste historia de la dictadura y a transitar el camino hacia la democracia, hoy, 23 años después, queremos abrir paso a un nuevo ciclo, marcado por el compromiso de cambiar Chile para lograr que la democracia, la justicia, la igualdad y el respeto a cada uno de los chilenos y chilenas sean las bases de nuestro desarrollo.

Ese Chile que queremos es nuestro norte y su concreción debe reflejarse en un proyecto de futuro que contenga tres grandes ámbitos de reformas:

--Una nueva Constitución para Chile, que amplíe nuestra democracia, traspase decididamente el poder de participar en las decisiones, que hoy está radicado en muy pocas manos, y termine con el veto de la minoría en nuestro sistema político. Uno de los sellos de la nueva institucionalidad debe ser la regionalización decidida de nuestra estructura de gobierno. Así también, el texto constitucional debe reflejar una visión compartida acerca del papel del Estado y las garantías constitucionales de los ciudadanos, superando el sesgo neo-liberal que hoy predomina.

--Un acuerdo social para terminar con las desigualdades y los abusos de la sociedad chilena. Ello implica acometer reformas profundas en varios sectores, incluyendo el cambio en el modelo educativo, la dictación de un nuevo Código del Trabajo, un nuevo trato con los pueblos originarios, la elevación sustantiva de la protección de los consumidores, una acción positiva que haga efectiva la igualdad de la mujer, una nueva generación de reformas en la salud que profundicen la solidaridad y un pacto tributario que eleve la capacidad de recaudación del Estado y la distribuya de una forma más justa.

--La definición de un desarrollo para todos. No nos sirve cualquier desarrollo ni uno que se funde exclusivamente en el crecimiento económico. Queremos un tipo de desarrollo inclusivo que priorice la creación de trabajos dignos y decentes, la sustentabilidad ambiental, la calidad de vida, el respeto de los derechos de los pueblos originarios y la equidad territorial y de género, como algunos de sus componentes esenciales.  Para ello el Estado debe asumir un rol relevante en la orientación del desarrollo, y en garantizar bienes públicos en términos de calidad y cobertura.

Nueva mayoría social y política.  Un proyecto de país para los próximos 20 años que responda a estas orientaciones requiere de una mayoría ciudadana que lo sustente y de una fuerza política que sea expresión de ésta.  Queremos avanzar en una perspectiva de futuro, que no se detiene en los últimos 20 años sino que se pregunta y se compromete con los próximos 20 años.  Queremos contribuir a la conformación de una nueva mayoría social y política para cambiar Chile, en la dirección de un nuevo país.  Nuestro compromiso y nuestras energías irán dirigidos a un proyecto de país en el centro del cual esté una nueva agenda social contra el abuso y la desigualdad.  Este grito por más democracia, más igualdad y mayor participación, requieren de una actitud de mayor desprendimiento, que incorpore el aporte de las nuevas generaciones.

Nueva generación por el cambio. Queremos convocar a una nueva generación por el cambio que reclama espacios de participación ciudadana y que tiene mucho que aportar (sub 40). Los protagonistas de esta nueva generación no habían cumplido la mayoría de edad para el plebiscito del 88 y muchos no habían ni siquiera nacido. Ellos han asumido un fuerte protagonismo en la movilización social de los últimos tiempos.  Están en las profesiones, en los barrios, en los centros educacionales, en las Iglesias, en las ONGs, en la sociedad civil, en los sindicatos, en las empresas, entre las mujeres y los pueblos originarios, y quieren hacer su propia contribución al esfuerzo compartido de construir un país más democrático, más justo y más solidario.  También están en nuestros partidos, y en otros partidos.  Queremos que ellos sean protagonistas en la primera línea del proyecto que ofrecemos al país.

La coalición.  Los partidos de la Concertación declaramos nuestra voluntad de concurrir a la conformación de una nueva mayoría para cambiar Chile junto a otros actores sociales y políticos del centro y la izquierda con quiénes lleguemos a concordar un proyecto de país. No sabemos la forma concreta y precisa que adoptará la coalición que en definitiva encarne esta voluntad mayoritaria y de gobierno. Hay un legítimo debate entre nosotros respecto de cómo se construirá esta nueva mayoría.  Sí sabemos que el eje ordenador de todo este esfuerzo será el proyecto de país que nos propongamos realizar. Entendemos que este es un proceso que debe hacerse con generosidad, sobre la base de un diálogo sin vetos y una agenda sin exclusiones. Quienes estamos hoy aquí, tenemos el convencimiento que aunar voluntades nos permitirá recuperar la confianza de miles de chilenos y chilenas que hoy ven con estupor cómo el gobierno de la derecha echa por tierra los sueños de mayor participación y cambios en la sociedad. Haremos todos los esfuerzos necesarios para constituir una mayoría social y política que represente a ese nuevo Chile del bicentenario.

La oposición. Somos partidos de oposición a un gobierno de derecha, que promueve la concentración del poder en todos los ámbitos. Tenemos que aportar sustantivamente a construir una oposición con personalidad, con entidad, que se exprese frente a un gobierno de derecha en defensa de los ciudadanos y sus derechos.  La gente quiere unidad de la oposición.  En este esfuerzo no caben las exclusiones.  Todos somos necesarios.  La oposición es mucho más amplia que la Concertación y no pretendemos dictaminar nosotros cómo deberá articularse. Lo tendremos que definir entre todos pero, desde ya, declaramos nuestra voluntad de converger en un esfuerzo unitario y de coordinación que nos permita actuar en conjunto. Por de pronto, estamos en condiciones de dar las siguientes certezas: nos jugaremos por llevar candidaturas únicas de oposición a las alcaldías en todo el país, sobre la base de una plataforma programática común y definido a través de un proceso de primarias allí donde exista competencia real; generaremos una instancia de coordinación legislativa y de las bancadas de la oposición, haciendo sentir las mayorías parlamentarias para hacer justicia frente a las demandas ciudadanas; impulsaremos el más amplio diálogo ciudadano de las fuerzas políticas y sociales en todo el territorio con miras a trabajar en un proyecto de futuro en base a los tres grandes áreas de reformas propuestas en este mismo documento.  Para darle concreción a esta coordinación de la oposición proponemos la realización en el próximo periodo de un Foro Democrático, que incluya a actores políticos y ciudadanos, para debatir y definir la agenda de la oposición y una metodología de trabajo conjunta.

Nuestro compromiso. La conformación de una nueva mayoría que le dé sustento a un proyecto transformador para Chile ha de tener como base la restitución del diálogo y la confianza entre el mundo social y las fuerzas políticas que encarnen dicho proyecto. Hay un camino que recorrer para lograr ese objetivo.  No hay atajos sino la necesidad de una labor persistente y consistente. Se necesita, sin embargo, comenzar con gestos contundentes de parte de nuestro mundo político que muestren que hay una voluntad de cambio y una apertura a trabajar de una forma distinta y mejor de la que hemos tenido hasta ahora.

- Compromiso a favor de cambios democráticos que amplíen la participación ciudadana. Es necesario demostrar de forma inequívoca que no vamos a sacrificar las reformas que son urgentes para mantener cuotas de poder o restarle incertidumbre a los próximos procesos electorales. Por ese motivo, exigiremos al gobierno la votación del proyecto de inscripción automática y su completa tramitación antes de fin de año para asegurar su implementación para las elecciones municipales. No aceptaremos más excusas ni explicaciones “técnicas” para detener esta reforma y comprometemos todos nuestros votos para ese objetivo. Presentaremos en el corto plazo un proyecto con apoyo transversal de la oposición para poner límite a la reelección y reemplazar el sistema binominal por uno proporcional. Impulsaremos los cambios legales necesarios para terminar con el sistema de los quorum supramayoritarios. Así mismo, daremos una tramitación acelerada al proyecto de ley de primarias, buscando que se pueda aplicar para las elecciones municipales y generaremos un acuerdo que viabilice la aprobación de la elección directa de los consejeros regionales. Por último, promoveremos una nueva ley de partidos políticos que establezca estándares de transparencia, democracia interna y financiamiento.

- Compromiso de respaldo al movimiento estudiantil: No podemos permitir que el gran movimiento por la educación termine en un fracaso y una frustración. El gobierno del Presidente Piñera ha demostrado no tener ninguna voluntad de acoger la demanda de fondo que este conflicto ha evidenciado y nuestra prioridad será darle sustento a través de una acción conjunta de la oposición. El movimiento estudiantil ya tuvo un importante triunfo que debemos consolidar y hacer visible: la generación de una mayoría política que apoya sus demandas, que abarca el centro, la izquierda y sectores independientes cercanos a la derecha. Debemos poner en acción a esa mayoría con iniciativas concretas de apoyo a las demandas sobre lucro, gratuidad y fortalecimiento de la educación pública. Esa deberá ser la base de un programa para un futuro gobierno. Así también, nos coordinaremos para detener los proyectos del gobierno que pretenden ahogar el movimiento con medidas represivas y para impulsar que los temas de fondo sean discutidos en el parlamento sin excusas ni dilaciones.

- Compromiso por impulsar desde ya las reformas que queremos: La política debe sacar su foco de los debates internos y volcarse a las necesidades del país y al impulso decidido de las reformas que la ciudadanía está esperando. Cambiaremos nuestra modalidad de trabajo para poner el énfasis donde debe estar, sustituyendo una política puertas adentro por una política puertas afuera, que se haga cargo de las aspiraciones de la gente. Para ello, constituiremos equipos políticos transversales y de alto nivel que tengan iniciativa y vocería en los temas principales donde pretendemos impulsar reformas. (Nueva Constitución, Agenda por la Igualdad y Desarrollo Inclusivo). Su tarea será promover un debate abierto a la ciudadanía en todos estos temas, que incluya a diversos actores políticos y ciudadanos. Así también, estos equipos deberán tomar iniciativa para proponer proyectos, medidas de fiscalización, denuncias y generar opinión en todas las materias relacionadas con su temática de trabajo.

Este es nuestro compromiso para esta nueva etapa. Con ello, no pretendemos cerrar un debate sino dar inicio a un proceso que debiera incluir a muchos más, especialmente a esos ciudadanos y ciudadanas que aspiran a ser parte de un proyecto de país inclusivo y democrático. Queremos ser un aporte a ese objetivo y trabajaremos firmemente para ello. Tenemos la convicción que una mayoría de chilenos y chilenas comparte ese sueño y nuestra tarea será que esa mayoría se exprese y actúe unida.

Concertación de Partidos por la Democracia


Santiago, 5 de Octubre de 2011 

Mensaje enviado por Presidencia PS CHile