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domingo, 9 de abril de 2017

Bachelet: "No hay ningún estudio serio" que pueda determinar el impacto de las reformas en el bajo crecimiento




    A menos de un año de que concluya su segundo mandato presidencial y cuando acaba de reimpulsar la propuesta de una reforma constitucional y está ad portas de decidir respecto de otro cambio sustancial en pensiones, tiene muy claro lo que espera sea su legado.
     

    Por L.Gómez / T. Espinoza
    Bachelet:

    No lo duda ni un minuto. “No, no, no... No estoy disponible”, confirma espontánea y rápidamente la presidenta Michelle Bachelet cuando le recordamos que ha dicho que no seguirá en cargos públicos en Chile una vez que concluya su gobierno. Eso lo tiene claro, pero afirma que no ha pensado más respecto de lo que hará en el futuro. “Nada, porque no tengo tiempo”, asegura.
    Explica que la metáfora de los tomates, eso de que podría dedicarse a cultivarlos, lo dijo simbólicamente, para expresar que le gustaría hacer algo en lo que “se pueda hundir las manos en la tierra, algo bien real y en lo que uno pueda ver los frutos de su trabajo”.
                 
    “Lo gracioso es que la ministra Adriana Delpiano (de Educación) me regaló para Pascua una cajita con tomate, ají y albahaca. Y he cosechado ají y un tomate cherry”, cuenta entre risas.
    A menos de un año de que concluya su segundo mandato presidencial y cuando acaba de reimpulsar la propuesta de una reforma constitucional y está ad portas de decidir respecto de otro cambio sustancial en pensiones, la mandataria también tiene clara otra idea: cómo proyecta su legado.
    - ¿Cuál espera, Presidenta, que sea el legado, la proyección, de su segundo mandato?
    - Yo creo que mi legado es que este sea, para las personas, un país mejor que cuando llegamos en 2014. Y digo para las personas porque para aquellos que miden el gobierno sólo por el crecimiento económico, evidentemente este no va a ser el gobierno de mayor crecimiento económico. Eso es evidente. Sin embargo, yo espero que todas aquellas reformas que han buscado darle más dignidad a las personas, más igualdad en sus oportunidades y derechos, queden plasmadas en la vida de la gente.
    Lo digo porque lo veo en la calle, recibo mails, cartas. Están esas familias que han logrado que sus chiquillos entren a estudiar, la gente que recibe los subsidios habitacionales. Nosotros recibimos este gobierno con 55 mil personas que tenían un papelito que no valía nada y la primera tarea que nos dimos fue resolver esa situación y hacernos cargo de la lista de otra gente que estaba inscrita.
    Que este sea un mejor país en términos de que sea un poco más justo, un poco más igualitario y que dé muchas más oportunidades a sus niños y niñas y a sus jóvenes; ese es el legado que yo busco. Nunca he buscado ni estatuas, ni nombres ni nada de ese tipo. Cuando uno siente que tiene que hacerse cargo de una desigualdad que existe en el país, uno sabe que eso tiene costos porque no todo el mundo está de acuerdo con cambiar cosas, porque hay gente que está muy bien y cree que hay que seguir así.
    - ¿Para usted ha valido la pena el costo político?
    - Siempre vale la pena si sirve para la gente. Pero, mire, hay costos políticos aquí en Chile, tal vez. Sin embargo, el Banco Mundial va a sacar el primer reporte sobre educación y me invitó a mí como miembro del panel, porque está muy interesado en lo que hemos estado haciendo en educación y así en muchas cosas en que hemos estado.
    También vamos a dejar a un país mejor desde el punto de vista de desafíos como el cambio climático. Lo que hemos hecho por la áreas marinas protegidas, por ejemplo, los parques nacionales, el acuerdo con la Fundación Tompkins, los 4,5 millones de hectáreas que vamos a terminar teniendo en la Patagonia son elementos claves de conservación del medio ambiente, pero también de turismo sustentable.
    - Pero el costo político ha sido enorme.
    - Sí, claro, hay costos políticos y personales también. El cargo uno entiende que viene con eso. Uno entiende que aquellos sectores que no están de acuerdo, van a defender sus intereses de distintas formas y eso es parte, lamentablemente, de la política. Y digo lamentablemente porque no tengo ningún problema con el debate de ideas, pero a veces -cuando se corren los límites- ese es un problema. Pero es así, es el mundo actual.
    - Se sabe que estos cargos son difíciles, que tienen costos, pero es tan distinto su primer mandato, del que se fue con una popularidad gigantesca; y ahora, que ha sido bastante más duro.
    - Uno enfrenta lo que le toca enfrentar. Si uno estuviera buscando como resultado de su gestión fogonazos de luz, encuestas, si eso fuera lo importante para uno, lo viviría distinto. Para mí, el que cada vez que vamos a un lugar en el que podemos ver que lo que hemos anunciado no se quedó en el anuncio, ni en un letrero en un potrero -como hemos visto en otras oportunidades-, sino que de verdad se están construyendo las escuelas, las salas cunas, todas estas cosas reales, concretas de verdad.
    A mí no me interesa para nada un crecimiento económico brutal por sí solo, el crecimiento económico tiene que expresarse en una mejora en la vida de las personas. Y, por lo tanto, el que podamos haber hecho todas estas cosas que hemos estado haciendo y que vamos a seguir haciendo, con bajos niveles de crecimiento económico, con relativamente bajos niveles de desempleo, es algo que no me llena de alegría porque quisiera hacer más y con alto crecimiento económico. Pero si le estamos cumpliendo a la gente, eso es lo que a mí me genera sensación de satisfacción.
    Les voy a contar una anécdota: en una cena con gente del mundo privado me reclamaron por la reforma tributaria, y yo les dije ‘pero si yo, a la semana o semanas de ser candidata, expliqué exactamente lo que iba a hacer, y ¿ustedes no lo leyeron? Me respondieron que sí, pero que creyeron que no lo iba a hacer, que era fraselogía de campaña.
    La verdad es que yo he intentado hacer todo aquello con lo que me comprometí y, por supuesto, tratar de encontrar acuerdos. No ha sido fácil con la oposición, pero siempre lo seguiremos intentando. Ojalá que en pensiones nos vaya mejor que en otros temas, porque la gente necesita mejores pensiones y más dignidad y calidad de vida.
    “Todos sabemos que en 2018 va a haber un crecimiento mayor”
    - Esta semana conocimos que el Imacec de febrero fue el más bajo desde 2009 y el Banco Central ve el año con apenas un crecimiento entre 1% y 2%. ¿Cuál es su percepción para su último año de gobierno?
    - El ministro ya nos había informado que producto de los incendios, de Escondida -que también se va a ver en el Imacec de marzo aunque en menor proporción- y lo del año bisiesto, este no iba a ser un buen Imacec. El de la minería bajó 17% y si uno saca eso, el resto creció 0,2%.
    - Que es poco.
    - Que es poco, sí, pero todos los especialistas señalan que esto va a ser el piso, que va a ir mejorando . Es cierto que el Banco Central habló de 1% a 2 %, pero la verdad es que antes estaban hablando del 1,2% y 1,4%, o sea, esta expectativa podría haber sido más mala.
    Hay otros indicadores que han sido buenos, como las utilidades de las empresas de 2016 o la bolsa. También las exportaciones están empezando a crecer y el precio del cobre, que esperamos que se mantenga.
    - Se espera incluso un nuevo súper ciclo.
    - Sí, se espera en unos años más. Yo tengo la impresión de que este va a ser el piso y que de aquí en adelante vamos a ir creciendo. Todos sabemos que el 2018 va a haber un crecimiento mayor y nos parece muy bien que el país pueda seguir creciendo. Todo el mundo espera que sea así, y digo esto porque cualquier gobierno que llegue que no empiece a decir que crecimos gracias a que llegó el gobierno.
    Algo que quiero mencionar es que a pesar de que el crecimiento ha sido bajo, hemos logrado que la tasa de desempleo haya estado por debajo de las tasas históricas de desempleo en Chile, que son del 7,8%. Y hoy estamos en 6,4%.
    - Sí ha habido crecimiento de la cuenta propia, que suele asociarse a trabajos más precarios.
    - También ha habido incremento del empleo por cuenta propia y algunos de ellos efectivamente son precarios y eso no nos gusta. Nos gustaría que hubiera más empleos formales, pero fíjese que cuando uno mira los pagos de cotizaciones a la AFP y los seguros de cesantía ve que ha habido generación de empleo formal y, si bien es cierto hay algunos empleos por cuenta propia que son precarios, hay también una cantidad enorme de jóvenes emprendedores, mujeres que trabajan en la casa, profesionales que están en condiciones adecuadas. A mí me impresiona la cantidad de chiquillos que están haciendo estos start up que se juntan en estos hubs, que prefieren emprender a ser empleados.
    “No hay ningún estudio serio que diga cuál ha sido el impacto real de los factores internos”
    - ¿A usted le ha sorprendido el bajo crecimiento que le ha tocado durante su administración? ¿Le ha desilusionado, preocupado?
    - Obviamente, nos gustaría que fueran mejores y nos ha tenido no solo preocupados sino que también ocupados largamente. Pero aquí hay que descartar algunos mitos. El año 2013, cuando yo llegué, me entrevisté con distintas personas, tanto de juntas de vecinos como también asociaciones de gremios y algunos de ellos me mostraron desde 2012 que sus tasas de crecimiento en el ámbito metalúrgico ya venían bajando. El FMI le había dicho al gobierno de Chile que se estaba creciendo gracias al viento a favor de los precios de los commodities y que si no se ponían a trabajar firme en aumentar la productividad y bajar costos de la energía, esto le iba a pegar a la economía.
    Y el año 2013 empieza a caer el precio de los commodities. Obviamente, nos han impactado factores internacionales que son incuestionables, lo dice todo el mundo: una economía, como China, que es nuestro primer socio comercial, empieza a debilitarse, y la recesión en Brasil, que dentro de América Latina es nuestro principal socio comercial. Entonces, aquí, claro, hay cosas que no teníamos contempladas cuando escribimos el programa de gobierno, hubiéramos esperado una economía más potente. Hemos buscado todas las formas de poder reactivar la economía, pero sabiendo que el Fisco es solo responsable del 20% de la economía, por más fórmulas y políticas reactivadoras que el gobierno haga, no resuelve el problema en su conjunto.
    Pero qué hemos estado haciendo: aparte de la agenda pro crecimiento, está la agenda de energía y hemos logrado avances sustanciales, que son reconocidos en todas partes. De hecho, el fin de semana un artículo del Washington Post habla justamente del increíble crecimiento de energías de renovables en Chile. Hemos seguido con las concesiones, estamos generando una agencia de concesiones para tener una institucionalidad más potente para responder porque a veces me dicen que hay demoras y también el fondo de infraestructura.
    A mí me impresiona la diferencia de cómo nos vemos nosotros y cómo nos ven afuera, desde donde no nos ven basados en la ilusión sino que en los datos concretos. Estuvimos ahora en Portugal y Ginebra y en todas partes Chile es visto como un país donde vale la pena invertir, que es un país serio, que mantiene las reglas claras y donde hay estabilidad política, porque aunque cuando uno a veces lee las noticias parecería que el país está a punto de explotar. Pero la verdad es que es un país que está estable, que es un democracia y, como tal, se generan todos los debates y discusiones pertinentes y en un año particularmente complejo, porque es un año electoral, con un nuevo sistema electoral, que también tensiona el sistema político.
    - Además, de los factores externos que ya nadie discute...
    - Me va a creer que todavía hay gente que discute y dice que no hay ningún factor externo y que son puros factores internos. He visto a ex ministros que van por todas partes del mundo diciendo eso
    - Sí, pero todavía hay una discusión sobre cuánto pesan los factores internos.
    - Sin duda.
    - Y ahí están las reformas, las expectativas y la confianza de los empresarios, ¿cuánto peso le da usted a esos factores?
    - No podría poner en una balanza y decir cuánto, no hay ningún estudio serio que podría decir cuál ha sido el impacto real de los factores internos y de las reformas.
    Es evidente sí que cuando uno hace reformas, eso genera ansiedad, incertidumbre y puede provocar que algunos tomen la decisión de esperar. Ahora, es verdad que parte muy importante de la inversión tiene que ver con la minería y esto tiene que ver con el otro factor que también dijo el FMI de Chile, que es la falta de diversificación. Evidentemente la baja de los comoditities juega un rol muy fundamental en una economía que depende de las importaciones de otros países, y si esas importaciones bajan, ningún mago va a conseguir que la economía crezca.
    Por otro lado, tenemos que tomarnos en serio lo que hablamos. Si todos dicen que la productividad está baja o estancada, cuáles son los factores esenciales de la productividad: el capital humano, las capacidades tecnológicas y, por lo tanto, para nosotros la reforma educacional era central en dos áreas: tener ese país más solidario o más ético, donde todo el mundo tenga más derechos y más oportunidades, pero también no perdernos ni uno solo de los talentos y capacidades que nos permitan contar con ese capital humano especializado.
    Segundo, como somos serios, no somos populistas y además somos responsables, para gasto permanentes ingresos permanentes y, por lo tanto, la reforma tributaria, que ha tenido dos sentidos: por un lado, generar un sistema tributario más equitativo; y, por otro, asegurar eso: a gastos permanentes, ingresos permanentes y eso, centralmente para la reforma de la educación.
    Otro elemento de la reforma educación que es clave: sabemos que es importante la calidad de los profesores, la calidad de los directivos. El proyecto de plan nacional docente nos va a permitir docentes con mejores salarios más incentivados, pero también con más exigencias de seguir capacitándose, por tanto ir mejorando las condiciones para que los chicos y chicas aprendan.
    Incluso la reforma laboral, diría que la miren sin prejuicios. Aquí ha habido un esfuerzo por buscar modernizar las relacionales laborales entre trabajadores y empleados. Un ejemplo: todo el mundo dice que Escondida es un factor importantísimo en el bajo Imacec. Efectivamente, creemos que la huelga es un derecho de los trabajadores, hay todo un proceso de negociaciones entre empresa y trabajadores y es algo que está reglado.
    Pero si esta nueva ley hubiera estado vigente, los servicios mínimos se hubieran definido con anterioridad, habría tenido que haber una votación secreta de toda la asamblea para tomar las decisiones y la empresa -incluso si hubiera encontrado que había bloqueos- podría haber aplicado multas a quienes lo hacían. Es decir, esta es una nueva legislación laboral que refleja derechos, pero también exige responsabilidades, por tanto a lo mejor otra hubiera sido la evolución de este mismo conflicto con este nuevo marco legal.
    - Hay un cierto acuerdo en que la idea de las reformas era correcta, pero que se hicieron mal y que se gestionaron mal, ¿eso usted también lo descarta?
    - Las cosas siempre se pueden hacer mejor. Sin embargo, cada vez que he tratado de saber cuál sería lo malo, cuál sería el problema de gestión, han dicho improvisación y hay proyectos que llevan tres años en el Congreso… Entonces, ¡por favor! Esa es poca eficiencia, diría. A mí me ha costado entender, más me parece un guión que se repite para cuestionar las reformas (...) Resulta que la reforma tributaria se hizo mal, pero la aprobaron por unanimidad los parlamentarios. Uno se pregunta cuál es la seriedad del tema.
    Lo que creo es que hay gente que no quería esas reformas, no las quería no más, que cree que las cosas tal como estaban antes, eran mejores o era lo que ellos querían. Pero yo y mucha otra gente, no comparte esa opinión y las reformas van a mostrar sus efectos en el plazo que corresponda.
    Por ejemplo, la reforma a la educación, más allá de que los profesores ya van a partir con mejores salarios y más horas no lectivas, pero lo que es calidad de la educación eso es tema de años, no es un día para otro. Sí hay cosas que se ven altiro, como los casi 240 mil estudiantes en la educación superior sin tener que tener que endeudarse y sin costo para sus familias, o los más de 240 mil alumnos que no pagan copago en los colegios particulares subvencionados.

    Nueva Constitución: "Hemos planteado que el plebiscito debe ser con voto obligatorio"

    Sobre la mesa del despacho de la mandataria hay dos carpetas blancas. Son los resultados de las bases ciudadanas que están al alcance de su mano, más aún ahora, su último año de gobierno, en que decidió avanzar en una de las promesas eje de su campaña: una nueva Constitución para Chile.
    El lunes de esta semana la presidenta Michelle Bachelet despejó las dudas y envió la propuesta para modificar el Capítulo XV de la Constitución de 1980, la llave que abre la puerta para crear una nueva carta fundamental. Una de las sorpresas fue el camino que eligió para esta compleja tarea: el llamado a una "Convención Constitucional", que deja en manos de este y el próximo Parlamento el cómo se va a liderar esta discusión. La instancia, que deberá abordarse en la ley orgánica constitucional, deberá ser aprobada por dos tercios de los diputados y senadores y será finalmente la encargada de discutir los contenidos de la nueva carta fundamental. Posteriormente, deberá ser aprobada por un plebiscito con un importante matiz: el voto será obligatorio.
    - ¿Por qué optó por una Convención Constitucional en esta fase institucional?
    - La actual Constitución define en ciertos artículos cómo se reforma una constitución, pero no dice nada sobre cómo se hace una nueva. Lo que enviamos, y que siempre dijimos que íbamos a enviar, es un proyecto de ley que modificara el Capítulo XV para elaborar una nueva Constitución, que fijara cuáles iban a ser los criterios y, como se dice en derecho, cuál iba a ser la sede, es decir dónde se discute. La Convención Constitucional la elegimos porque es histórica en Chile y, una vez aprobada con los quórum que define el proyecto que enviamos, hay una ley orgánica constitucional que explica o propone cómo se conforma. La figura de la Convención Constitucional no deja afuera ninguna opción, uno no tiene por qué amarrarse a cuatro opciones, dos o tres, es una figura que deja más abierto y más libre cuáles pueden ser las alternativas siguientes.

    - ¿Entiendo que este diseño se había usado una sola vez en Chile?
    - Hemos tenido solo dos reformas de verdad, participativas, pero es lo que constitucionalistas propusieron. Sin este proyecto es imposible avanzar en la siguiente etapa. Le da, además, institucionalidad porque define un rol para el Parlamento actual y, por lo tanto, ellos van a aprobar o no, para poder seguir avanzando. Finalmente, creemos que también debe ser democrática y, por eso, planteamos que, una vez que se defina esa instancia, se apruebe un cierto proyecto de nueva Constitución para que la ciudadanía dé su opinión al respecto a través de un plebiscito ratificatorio con voto obligatorio para que realmente tenga la representatividad que se merece una constitución de todos.
    - ¿Voto obligatorio?
    - Sí, porque una constitución tiene que representar a todos para no desvirtuar el sentido de que sea "La casa de todos". Por eso, hemos planteado que el plebiscito tiene que ser con voto obligatorio.
    - ¿Quedó conforme con la cantidad de gente que participó en la consulta ciudadana?
    - Me hubiera gustado que fuera más, pero la mayoría de las constituciones, como en la de Colombia, que es siempre sacada como un gran ejemplo, participaron unas 80 mil personas. Acá participaron 204 mil, cantidad considerada muy buena para los estándares internacionales, pese a las dificultades de que era sábado y domingo en la mañana. Además, creo que hubo más gente porque a algunos les costó subir los datos y la foto a Internet. Si comparamos con los números del refichaje en los partidos, la verdad es que 204 mil personas es mucho más.
    - ¿Esta fórmula de la Convención Constitucional le permite no casarse ni descartar una Asamblea Constituyente?
    - No se descarta. Es una opción que siempre estuvo abierta. Nosotros habíamos dicho que el Parlamento será quién defina entre cuatro opciones, pero también es cierto, que la cuarta, que es la Asamblea Constituyente, es bastante improbable porque es improbable que el Parlamento decida no pronunciarse y dejarlo a un plebiscito. Por eso, hemos decidido dejar una cosa más abierta, pero vamos a proponer algo que pueda ser democrático y, además, pueda ser aprobado por el Parlamento.
    - La oposición cuestionó la oportunidad en que se envía, por ser un año electoral. ¿Qué le parece a usted eso?
    - Esto es algo que yo había comprometido con el país y lo estoy cumpliendo. Si fuera por lo electoral, no podríamos enviar ningún proyecto de ley sobre nada. Esto no es un naipe que haya sacado debajo de la manga. Es algo que estaba absolutamente avisado, informado. Tal vez lo que sí, yo decidí tomarme un tiempo mayor para pensar en un proyecto que pueda contar con el apoyo y el quórum que se requiere para poder avanzar.
    - Usted señaló que van a dejar enviado un proyecto de nueva Constitución. ¿Así será?
    - Siempre dije que este no era un ejercicio en el que le iba a hacer perder el tiempo a las personas y que después quedaría guardado en un archivo o en un clóset. En los procesos participativos, uno no puede burlarse de la gente y aquí hubo un esfuerzo muy serio, que no era fácil y eso tiene que traducirse en algo. Voy a enviar un proyecto de nueva Constitución o de reforma completa a la Constitución que exprese lo que la gente planteó, que es cómo ellos querían convivir, cuáles eran los derechos y los deberes que creían esenciales, porque lo interesante de estas discusiones es que no fue solo sobre derechos, sino también sobre deberes y sobre institucionalidad.
    Fue un ejercicio bueno, nos ayudó a pensar cómo la gente quiere que sea este país y, por tanto, tengo el compromiso de enviar un proyecto de ley. Es un proyecto de ley que voy a enviar y, dado los tiempos, más bien puede empezar a discutirse en el Congreso actual y se seguirá discutiendo en el siguiente. Es clave y fundamental que esta nueva instancia que se defina pueda tomar eso como base, tenerlo como insumo, podrá generar uno nuevo, pero va expresar que lo que la gente hizo, no fue en vano. Esto se va presentar antes que terminemos el gobierno, aunque no estoy en condiciones de decir la fecha.
    ¿Pero la discusión se va a centrar en el siguiente Congreso?
    - Es lo más probable, porque después vienen las elecciones, y creo que habrá segunda vuelta y después vienen las vacaciones. Si el Congreso actual quiere empezar a discutirlo, estupendo; pero lo más probable es que también le va a tocar al nuevo Congreso un rol relevante en esto.
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sábado, 13 de agosto de 2016

Isabel Allende y presidenciales: "Lo que a una la tiene que animar es la convicción de que nos jugamos la profundización de las reformas, y no revertirlas"

martes, 26 de junio de 2012

Entrevista Salvador Allende

jueves, 28 de julio de 2011

Oscar Soto: “El suicidio de Salvador Allende fue un acto de inmolación”

Oscar Soto siempre mantuvo que el presidente chileno se suicidó aquel 11 de septiembre de 1973 cuando los militares tomaron el Palacio presidencial de La Moneda en Santiago de Chile. Casi cuatro décadas después de esos negros episodios, una nueva autopsia del cuerpo ha corroborado su versión, una versión, dice, “nada ortodoxa para la izquierda”.

| Actualizado 28 Julio 2011 - 17:39 h.
Oscar Soto siempre mantuvo que el presidente chileno se suicidó aquel 11 de septiembre de 1973 cuando los militares tomaron el Palacio presidencial de La Moneda en Santiago de Chile. Casi cuatro décadas después de esos negros episodios, una nueva autopsia del cuerpo ha corroborado su versión, una versión, dice, “nada ortodoxa para la izquierda”, que siempre mantuvo que había sido asesinado por los golpistas. Él -que trabajó como su médico personal durante muchos años- fue el que cruzó las últimas palabras con Allende esa mañana aciaga que desencadenó en un baño de sangre y que le obligó al exilio.

Afincado en Madrid, Oscar Soto, de profesión cardiólogo, tiene muy vivos los recuerdos de aquellos días. Él y toda su familia se vieron obligados a abandonar Chile tras el golpe de Estado militar. Fueron días intensos en los que su vida corrió un serio peligro y en los que pudo salir indemne. Soto ha relatado en exclusiva para nuevatribuna.es una experiencia difícil de olvidar hasta en los más mínimos detalles y cuyo interés hace que publiquemos en su totalidad.

Nuevatribuna.es | Isabel G. Caballero | Han tenido que pasar 38 años para que se corrobore la versión que usted siempre defendió, que el presidente Salvador Allende se suicidó el 11 de septiembre de 1973 en el Palacio de la Moneda. ¿Cómo ha recibido esta noticia?

“Allende me dijo, bajen en fila, yo bajaré el último”Oscar Soto | La izquierda curiosamente empezó a poner en duda la versión del suicidio y yo lo comencé a pasar muy mal, porque la verdad es que ya había escrito en el año 1998 un libro que se llama “El último día de Salvador Allende”. Intenté escribir en ese libro una cosa histórica y que, en algún momento, cuando pasaran cien años se supiera qué pasó el 11 de septiembre en el Palacio de la Moneda entre las 8 de la mañana y las 14 horas que murió.

“Yo tenía la certeza de que, cuando él muere, no había ningún militar en la segunda planta”Quería que lo que ahí se dijera fuera la verdad. Entonces reuní una serie de testimonios de personas que todavía estaban vivas y que habían estado esa mañana y escribí ese libro. O sea que, escribí, no mi versión, sino la versión de todos. Afirmé ahí cómo fue la realidad, que unos 30 segundos antes, un minuto antes, hablé con Salvador Allende que estaba en la segunda planta -porque a mí me habían tomado preso en la primera- y me preguntó qué pasaba, entonces le contesté, -los militares han tomado la primera planta y nos dan 10 minutos para que ustedes bajen y nos rindamos. Entonces el presidente me responde: -bueno, bajen en fila, yo bajaré el último. Y en ese momento lo veo que se mete en una especie de saloncito un poquito más chico que se llama el Salón de la Independencia, y cuando voy bajando siento un par de balazos. Te lo digo francamente, no puedo saber si fueron balazos de su suicidio -porque había muchos otros balazos en ese momento, no podía distinguir-, pero tenía la certeza de que cuando él muere no había ningún militar arriba, en la segunda planta, ni ninguna persona extraña al grupo de seguridad de personas que lo acompañaban.
Entonces, la tesis de que lo hubieran matado o que hubieran contribuido a -como dice algún periodista-, a completar un suicidio que fue incompleto y que otro le pegó un tiro, me parecía absolutamente descabellado. Y lo escribí. Lo escribí en esa edición del año 98, así que estos momentos los he vivido con mucha angustia hasta ayer por la tarde [se refiere al martes 19 de agosto cuando se conoció el resultado de la autopsia] que me llamaron de Chile y me dijeron: -mira, aquí te mandamos todo ya solucionado. Isabel Allende, la hija, me dijo: -mira Óscar aquí tienes todo.

¿La familia estuvo siempre de acuerdo con su versión?
Sí, la familia estaba totalmente de acuerdo porque yo les conté la realidad. Fui médico de Allende antes de que fuera presidente, o sea que, cuando me incorporé al equipo de Allende,  tenía una cierta relación de amistad, más que con él, con su hija médico, Beatriz, que después se suicidó en Cuba el año 77.

"El suicidio no era la versión ortodoxa para la izquierda"Entonces yo tenía una relación de amistad grande con Allende porque le acompañé a todas partes como médico personal. Me fui con él a Naciones Unidas, Méjico, Cuba, la Unión Soviética, a Marruecos, a Rabat, anduve en todas partes con él y lo acompañaba cada vez que hacía un viaje también en Chile, desde Santiago a Monte Arena. En esos viajes largos siempre lo acompañaba.

Yo lo había escrito, pero apareció una serie de gente que decía que no; no decían directamente que yo estaba mintiendo, pero afirmaban otra posibilidad, que en el fondo era lo mismo, y además algunos fueron un poquito más osados, dijeron no, es que los médicos, generalizaron, hicieron un pacto con el general que tomó La Moneda, entonces ellos están libres porque asumieron la versión de la Junta militar, y el entonces General, Javier Palacios, los dejó en libertad.

Es decir, que la versión primera que se da es el suicidio.
La versión primera que se da es la de la Junta, que Allende se suicidó, y era la verdad. Esa es la versión que entrega la Junta, lo que pasa es que, claro, no era la versión ortodoxa para la izquierda.

No era la versión heroica.
No era la versión heroica por así decirlo. Eso es verdad. Después aparece otro periodista que dice: -no, es que Allende intenta suicidarse pero queda moribundo y uno de sus compañeros es el que le pega otro balazo en la cabeza. Yo que había leído la necropsia hecha en la noche del 11 de septiembre en el hospital militar, hecha por un hombre muy respetado desde el punto de vista profesional, el doctor Tobar, que era el jefe del instituto médico legal, un hombre que yo estoy seguro que él no iba a dar una versión falsa aunque lo presionaran e incluso le costara la vida. Y él dice lo que tenía que decir. Y después también una investigación de los detectives, la policía civil, también coinciden con esto. Los mismos militares designaron un fiscal que autorizó la autopsia, además se hizo una investigación y se llegó a la misma conclusión, que coincidía con la nuestra, los que estuvimos con él.

Entonces, usted le deja en ese Salón de la Independencia y, ¿alguien vio que tenía un arma?
"Allende andaba todo el tiempo con un fusil AK47 que le había regalado Fidel Castro”Bueno, él andaba todo el tiempo con un arma, un fusil ametralladora AK 47 que le había regalado Fidel Castro. Pero cuando ha pasado el tiempo la gente comienza a incorporar a su memoria cosas que escucha y que inmediatamente comienza a pensar que son verdad. Entonces, personas de confianza de Allende como Juan Enrique Garcés, que fue su asesor político dijo que no. Y otro muy amigo de él, un español republicano de toda confianza, Víctor Pey, un ingeniero, también lo negó: no puede ser esa metralleta porque estaba en un lugar que nosotros llamábamos Cañaveral que era una casa como de campo que tenía Allende hacia la Cordillera así que no podía haber estado en La Moneda. Yo, por precaución, no puse ni siquiera en el libro que se había suicidado específicamente con esa metralleta, sino que puse que había sido una AK47 sin más. Sin embargo, ellos dijeron, no puede ser el AK que le regaló Fidel Castro. Pero tanto su hija como el jefe del servicio de investigaciones que estaba ahí y que conocía el arma, dijo que era el AK47 regalo de Fidel. El perito balístico británico David Pryor declaró públicamente hace pocos días que el rifle era el que le había regalado Fidel Castro.

Pues bien, amigos tan cercanos comienzan a establecer algunas pequeñas dudas y se despierta mucho interés de alguna gente por decir no, esto no está claro. Por otra parte, yo tenía mucho interés en que se supiera la verdad porque lo había firmado, pero no era una cosa de orden personal, de orgullo personal ni mucho menos, es que creo que a todos los presidentes de la República que mueren en las circunstancias que murió Salvador Allende, el Estado tiene el derecho y la obligación de hacer una investigación completa, objetiva y de calidad técnica, y eso no se había hecho.

Y en realidad tampoco se ha hecho a impulso del gobierno chileno sino que ha sido la familia la que ha presionado. ¿Es así?
"Lo que no hizo el gobierno de concentración lo termina financiando un partido de derecha"Sí, pero hay que reconocer que a pesar de que Piñera [El presidente chileno Sebastián Piñera] es un hombre de derechas, ha dado todas las facilidades y todos los recursos para que se contrataran todos los expertos internacionales, se les pagara lo que corresponde y lo ha financiado el gobierno de derechas, de Piñera, así que él se puede apuntar un tanto. Lo que no hizo el gobierno de concentración donde estaba el Partido Socialista de Salvador Allende, resulta que lo termina financiando un partido de derecha.

Sí, es curioso.
En Chile todos los políticos se conocen. Isabel Allende, por ejemplo, es amiga del presidente Piñera. Son rivales políticos pero son amigos. Incluso Piñera le preguntó a Isabel: -¿Y tú y la familia estáis de acuerdo con que se haga una exhumación? Isabel dice: -Sí, categóricamente estamos de acuerdo.Entonces, vamos adelante con esto.

¿Usted ha colaborado también de alguna manera en el proceso?
Sí, sí. El Ministro Carroza [Santiago Mario Carroza] estableció una relación conmigo. A un hijo mío que vive en Chile le pidió mi libro, se lo mandé y lo leyó. Después, curiosamente, me tocó ir por un asunto familiar y tuvimos una conversación de unas tres horas. En ese momento se me ocurrió que yo tenía en Madrid una cosa que podía tener importancia, y que de hecho la tuvo bastante. Conservaba entre algunas cosas personales de Salvador Allende, algunas cosas que todavía conservo y que él me regaló, unas radiografías dentales del año 71 entre mis papeles y pensé que podía ser importante para la identificación del exhumado. Se lo entregué a Carroza y resulta que el odontólogo forense que trabajaba en la investigación hizo fotos del cráneo de Allende y eran calcadas.

¿Por qué cree que Allende decidió suicidarse?
"Era una persona que no iba a retirarse ni a renunciar a su mandato democrático"Hay varios motivos. Uno, el político. Salvador Allende era una persona que no iba a retirarse ni a renunciar a su mandato democrático electoral. Él había sido elegido presidente por una mayoría relativa. El Congreso lo había confirmado ya por mayoría absoluta y en ese momento él no iba a ceder a ninguna presión, ni extranjera ni nacional.

Ahora, ¿qué ocurría conjuntamente con esto? Allende no toleraba que le pudieran decir alguna cosa ofensiva. Recuerdo que en algún momento, en un viaje que hicimos, en un viaje corto a Valparaíso, íbamos caminando en un grupo, y había unos empleados bancarios que estaban ahí y cuando cruzó Allende le dijeron: -¡Maricón! Allende se volvió y le pegó un bofetón. Su reacción inmediata fue agresiva.

Él tenía un temperamento muy fuerte. Cuando vio la situación definitiva, militarmente perdida, tomó dos decisiones: una, impedir que eso fuera una masacre, para los civiles que estábamos ahí; y después su inmolación.

Creo que había muchas cosas… Y luego yo -quizás es una cosa de mucha subjetividad-, tuve la sensación, en los últimos contactos, de que él estaba un poquito deprimido.

Cuándo dice contacto, ¿se refiere al mismo día?
No. Algunos días previos. Una tarde, me fui para conversar con él, a preguntarle cómo veía la situación. Estábamos conversando ahí solos y en un momento determinado me dice: -Doctor, y ¿usted tiene pasaporte?, ¿y su familia tiene pasaporte? -Pasaporte reciente no, tenemos pasaporte antiguo, que están vencidos, están caducados y que había que renovar. -Yo le recomendaría que sacaran pasaporte. Y en ese momento yo no le di atribución y le dije: -No, presidente, no voy a sacar pasaporte porque si su médico personal comienza a sacar pasaporte a estas alturas, es una cosa pública, entonces qué va a decir la prensa. Mire, no, no, yo no puedo hacer eso, no voy a hacerlo por razones obvias. Pero después lo estuve meditando, por qué me estaba diciendo eso, ¿qué elementos tendría en su pensamiento…? Lo notaba un poquito bajo, un poquito deprimido diría yo.

¿Intuía algo, quizá?
Sí. Y no solamente eso. En algún momento él se dio cuenta de que la derecha había focalizado -como suele ocurrir en algunos otros países- en una persona el conjunto de los males del país. Y esta persona era él.
Probablemente el informe que presentará el ministro Carroza sobre esto -que tiene más de 500 páginas-, va a tocar todos estos aspectos psicológicos del asunto.

Nos ha contado a grandes rasgos cómo era la persona. Pero, ¿cómo describiría la figura política de Allende?
"La derecha había focalizado en una persona el conjunto de los males del país"Allende era un demócrata, toda su carrera la había hecho en el Parlamento chileno, al comienzo como diputado pero después fue siempre senador de la República. No era un hombre que pudiera pensar que los cambios en Chile se iban a hacer por una vía revolucionaria como la que había implementado Fidel, o que trató de implementar Ernesto Guevara en Bolivia, no. Él no, él pensaba que en Chile las condiciones eran distintas. Chile era un país muy organizado, muy formal, la gente respetaba mucho las leyes y la ley electoral, y todas esas cosas funcionaban bastante bien. Allende pensaba que la posibilidad de un cambio importante en Chile tenía que hacerse por la vía electoral y respetar todas las creencias religiosas y políticas, todo el periodismo tuvo amplia libertad durante todo su mandato. La mayor parte de las cadenas de televisión, la mayor parte de la prensa escrita y la mayor parte de las radios eran de la oposición. El gobierno era absolutamente minoritario en eso. Y la televisión nacional chilena, similar a la que hay aquí, estaba formada por un ente que garantizaba el acceso de la oposición. Tampoco era una cosa que Allende pudiera manipular y no lo habría intentado porque no estaba dentro su criterio.

Allende participó con los partidos de la Unidad Popular en un proyecto que no tenía capacidad de defensa militar. No era posible defenderlo militarmente si las Fuerzas Armadas se unían para dar un golpe. Ese día, cuando ya estábamos en La Moneda, Allende preguntó: -¿Y qué será de Pinochet?, ¿estará preso Pinochet?, ¿los golpistas lo habrán tomado preso? Esto no lo sabíamos nadie. [Pinochet había asumido recientemente la comandancia del Ejército].

Pero Pinochet encabezó el golpe, ¿no?
"Pinochet es un político que tiene muchas características personales con Franco"No, no fue la cabeza inicial. El golpe surgió de la Marina, que era la que tenía relación más directa con Estados Unidos, con la CIA. Además, la Marina americana estaba en el Puerto Valparaíso ese mismo día porque se iban a hacer unas maniobras conjuntas, pero nadie sabía en qué terminaba esta maniobra conjunta.

Pinochet es un político que tiene muchas características personales con Franco. De una frialdad enorme. Es un hombre que puede matar sin que le tiemble la mano. Es un arribista, trató de ser masón pero la Masonería no lo aceptó y desarrolló un odio grande contra la Masonería. Luego se dedicó a ser un ferviente católico. Tenía en la cabeza, en gran medida, lo que había hecho Franco después de abril del 39 como norma, que hay que eliminar físicamente al enemigo. Eliminó a mucha gente, mató a mucha gente. Pinochet se sube al golpe militar en los últimos tres días, cuando él se da cuenta de que si no se sube, se aísla. Se sube y progresivamente se monta la Junta, que es de cuatro, él va escalando, va adquiriendo roles cada vez más importantes.

Oscar, nos ha contado las últimas palabras que le dijo el presidente, ¿cuántas horas pasó allí?, ¿cómo fueron esas últimas horas? Usted llegó a primera hora de la mañana al Palacio de la Moneda.
Sí. Llegué porque desde la casa del presidente llamaron a mi casa, y la telefonista me dijo: -Doctor, el presidente dice que se vaya a la Moneda porque él se va para allá. Me fui para allá y tuve dificultades para entrar porque los carabineros tenían pequeños cercos y entré alrededor de las ocho y cuarto de la mañana, aproveché que llegaba una de sus hijas en un coche, que la dejaron pasar, y yo me metí en el coche, y entré. Desde ese momento estuve allí hasta que todo terminó.

¿Cuándo llegan las primeras informaciones sobre el golpe?
Lo primero que se sabe del círculo oficial del presidente es que había un levantamiento de la Marina, que ya había copado los lugares más importantes de Valparaíso y Viña del Mar. En esos momentos, Allende habla varias veces por radio, pidiendo tranquilidad, pidiendo que los obreros no abandonen sus lugares de trabajo. Tengo la certeza que cuando a las 9 de la mañana hay un bando militar firmado por los principales jefes del Ejército, ya no había nada que hacer, no hay posibilidad de resistencia popular. La gente no tiene armas y si hubieran salido a las calles habría sido una masacre. Entonces, es cuando Allende entiende que su responsabilidad es muy grande, en cómo evitar el mayor número de pérdidas humanas, porque los militares, si veían a personas con una actitud contraria lo fusilaban de inmediato en la calle.

Y en su caso personal, ¿qué sucedió? Porque me imagino que usted también corrió bastante peligro. Me refirió al tiempo que transcurrió después de que Allende se suicidara.
"'Les pasamos el tanque por encima', nos amenazaban los militares"Una vez que él muere, lo que hicieron fue destruir el Palacio presidencial, pero físicamente a mí no me pasó nada, tampoco a mis compañeros. Excepto un par de muchachos de la guardia del presidente Allende, que habían herido. Ellos tuvieron más pérdidas, porque los militares que asaltaron el Palacio de la Moneda sí que murieron porque algunos los civiles que custodiaban a Allende disparaban desde la ventana.
Entonces nos sacaron a todos a la calle, nos pusieron contra el muro del Palacio y nos tiraron al suelo. Había tanques y algunos militares decían: -les pasamos el tanque por encima, que sé yo, amenazas. A unos 80 metros vi muchas cámaras de periodistas por lo que era muy difícil que se arriesgaran a una brutalidad de esa naturaleza.
Después, el General Palacio tuvo una actitud bien curiosa porque hizo levantarnos a todos los que éramos médicos y yo estuve conversando con él. Entonces me mostró -me acuerdo-, su mano derecha y me dijo: -mire lo que me pasó aquí, casi me sacan la mano. Lo que tenía era un rasguño de una bala… Su herida de guerra... [ironiza].
Y entonces, el general Palacio dice: -entiendo que ustedes estén aquí porque son médicos y como puede haber heridos, ustedes están cumpliendo su función que es la de curar a esta gente, igual que yo. Yo recibo órdenes de mi comandante y jefe y me dicen: usted, señor Palacio, tiene que tomar la Moneda y yo la he tomado, la he tomado y. también he cumplido con mis funciones.

¿Pretendía justificarse?
Claro, estábamos haciendo como un paralelo entre los derrotados, que éramos nosotros y él. Y en ese momento dice: -bueno, vamos a hacer lo siguiente, por qué no entregan su DNI a un oficial que lo apuntará y luego ya quedan en libertad. Eso ocurre como a las cinco de la tarde, después de estar varias horas tendidos en el suelo. Y los médicos nos fuimos en libertad, fuimos los únicos que nos fuimos.

¿Ya se sabía que Allende estaba muerto?
Sí, sí. Se sabía. Se sabía desde las dos de la tarde. Yo lo sabía perfectamente porque cuando bajé la escalera y venían otros detrás de mí, se puso detrás de mí un hombre que yo lo apreciaba mucho, que era el intendente del Palacio. Él estaba llorando y le pregunté: -¿qué pasa, Enrique?, ¿por qué lloras?, y me dijo: -el presidente ya ha muerto, está muerto. Y entonces me di cuenta que al retirarse Allende, después de nuestra conversación, se había ido a un lugar y se había disparado. No había otra posibilidad. Nadie del ejército le había disparado y nadie entró después a ese lugar.

Luego nos fuimos caminando. Había toque de queda en todo el país. Yo le dije al general Palacio: -general, que a la primera de cambio, nos va a coger una patrulla del ejército y nos va a meter presos. -No, díganle que yo los he dejado en libertad. Y salimos caminando y conversando entre nosotros. No sabíamos qué hacer. Yo tenía un amigo que iba conmigo, que también era médico y me ofreció su apartamento que estaba a tres manzanas. Y ahí pasé la noche del 11 de septiembre.

¿Cuándo fue consciente de que tenía que salir del país?
Esa noche, cuando estábamos ahí empezaron a aparecer los bandos, y en uno de ellos, me parece que fue el número 19, aparecía mi nombre, doctor Oscar Soto. Tenía que presentarme en el Ministerio de Defensa. Ahí tuve dudas aunque no me sentía culpable de nada, no había cometido ninguna irregularidad.

¿No se sintió en peligro?
En peligro tampoco. Era el médico personal de Salvador Allende, pero él no me pagaba por ser su médico, teníamos una relación distinta, no era funcionario del gobierno, no había cometido ningún dolo, nada. Empecé a llamar a algunas personas y me dijeron que tenía que presentarme: -tú vas ahí, te van a interrogar seguramente y luego te van a dejar en libertad, me dijeron.

"¡Todo esto de los senadores, diputados, congreso, todo esto se ha terminado en este país!, gritaban"
Al día siguiente, 12 de septiembre, al mediodía, bajé. Había un vehículo grande del ejército y me encañonaron: -¿no sabe que hay toque de queda?, - -le dije yo- pero estoy en un bando, un bando del ejército que me dice que tengo que presentarme al Ministerio de Defensa. -Muy bien. Me subieron ahí y me llevaron al Ministerio. Y ahí me pasó una cosa que también tiene sus connotaciones. En la entrada, había una ventanilla y un oficial que me pregunta: -¿y usted quién es?, - soy el doctor Óscar Soto, -¿y por qué está aquí?, -es que estoy en un bando, -¿en qué bando?, me dice, -en el bando 19 y me dicen que me presente, -¿y cómo se llama usted?, -me llamo Óscar Soto Guzmán. Entonces el oficial me dice, -mire, usted no está en este bando, -si estoy ahí, -no, mire, aquí hay un señor que se llama doctor Óscar Soto, ¿y usted no me dice que se llama Óscar Soto Guzmán?, váyase porque no está en este bando, váyase inmediatamente. Y entonces yo como me sentía sin carga de ningún tipo, le digo -no, no, ese soy yo, -no hombre, usted váyase le estoy diciendo, que se vaya, me dice. No me daba cuenta que quería que me fuera. De alguna manera despertó algún grado de empatía conmigo. Nunca he vuelto a saber nada de él. Él quería salvarme de que entrara al Ministerio de Defensa, pero se cansó, llamó a un par de soldados y les dijo: -acompañen al doctor a la planta 11 donde está el servicio de inteligencia militar, suba doctor, suba. Cuando estaba arriba, de repente se abre la puerta del servicio de inteligencia y pasa un señor que conozco, que es el general Lutz, y me dice: -¿usted qué hace aquí, por qué está aquí?, repito la historia y a los soldados que me acompañaban les dice: -¿ustedes por qué lo están apuntando?, retírense, el doctor es un hombre de bien. –Doctor -me dice- le queríamos preguntar algunas cosas, por qué no pasa a la habitación de al lado que lo vamos a interrogar.

Ahí me instalé 5 horas sin que nadie me preguntara nada, y en esas 5 horas me di cuenta de que nunca debía de haberme presentado porque los que llegaban ahí a esa habitación eran maltratados y algunos pasados al sótano donde los fusilaban, sobre todo a la gente joven. -¡Estos desgraciados, comunistas –decían- que trataron de poner una bomba en una central eléctrica, para abajo! Después entraron unos parlamentarios y llegó uno de los más importantes dirigentes del Partido Socialista que se llamaba Aniceto Rodríguez y le pegaron un culatazo al pobre señor que tenía 65 años, cayó de bruces: -¡todo esto de los senadores, diputados, congreso, todo esto se ha terminado en este país! -le dijeron-, ¡levántate!.
Había una violencia enorme y me había metido por torpeza pero de alguna manera estaba todavía indemne.

"Los que estaban en el bando 19 era para mandarlos a la isla de Dauson, presos al sur de Chile"
Después me interrogó el coronel Castro. Me preguntaron qué había pasado en La Moneda, que yo ya lo había contado, y que lo sabían ellos. Tuve la impresión de que quería cotejar versiones. Y por otra parte tenían mucho interés en sacarme la información de si yo había disparado desde el Palacio de La Moneda a los militares. Me di cuenta de que ese podría ser un delito para ellos muy grande. Siguieron interrogándome pero no me hicieron ningún daño físico ni psicológico, ninguno. Me dijeron: -espérese un momento doctor. Vamos a traerle después en un momento la copia para que usted la firme. Llegó el coronel, ya era de noche, serían las nueve, entonces el coronel me dice: -por qué no lo lee, si usted encuentra que algunas de las cosas que nosotros hemos apuntado que le pudiera perjudicar, bórrela -me dijo-, y después lo firma. Prácticamente no borré nada, porque no había dicho nada. Y en ese momento cuando me dice eso yo me paro, le digo: -coronel Castro, muchas gracias, hasta luego. Entonces el hombre se sorprendió: -¡pero, cómo, usted no se puede ir!, y le dije: -he venido voluntariamente, ustedes me han preguntado lo que han querido, he respondido a todo, he firmado mi declaración, entonces me dijo, -no, es que los que están en este bando 19, la Junta los está juntando para mandarlos a la isla de Dauson, presos al sur de Chile. –No soy dirigente político, no soy ni ministro, ni subsecretario ni director de ninguna cosa, médico común y corriente. -Sí, pero usted estaba muy cercano al presidente, -le pido que me devuelva el DNI: -no, no, no, el DNI no se lo podemos devolver.

Estoy en eso, cuando de pronto la puerta se abre y entra un militar con ese gorro prusiano que usa el ejército chileno, se cuadra y me dice: -¿qué haces tú aquí? Resulta que era un compañero médico amigo mío, era médico militar y bastante de izquierdas. Le cuento la historia mientras escucha el coronel Castro que le pregunta si me conoce: -sí, sí, somos condiscípulos, es una gran persona, y hace un elogio desmesurado de mí, y el coronel contesta: -llévese usted al doctor al domicilio de él detenido, no puede salir de su casa. Está detenido, tiene que quedarse en su casa.

"Alicia prepara un par de maletas porque nos vamos de este país, tenemos que salir"De ahí me llevó al apartamento donde había dormido la noche anterior. Ahí me dejó y al día siguiente contacté con la viuda de Salvador Allende, con Hortensia, sabía que estaba en la casa del embajador mejicano, y me dijo que fuera inmediatamente con Alicia, mi mujer, y con mis 5 hijos a la casa del embajador. Salí, llamé a mi mujer, que curiosamente estaba con una persona que después fue presidente de Chile, con Ricardo Lago, éramos muy amigos y estaba en la casa de él, se había refugiado ahí. Y entonces le dije: -Alicia prepárate, entra en la casa, prepara un par de maletas porque nos vamos de este país, tenemos que salir.

A media de la tarde del día 13 de septiembre entré en la embajada mejicana. Y ya me olvidé de mi paisito, porque no pude volver hasta el año 1986, no me dejaron nunca más volver. Allí estaba toda la familia de Allende. Méjico había fletado un avión especial para llevar a sus técnicos que estaban en Chile y a la familia Allende, y resulta que cuando el avión iba a salir en un momento me dice: -mire, tengo hueco para que salga Alicia y los niños, pero a usted no lo dejan salir. -Bueno, que vayan ellos y ya esperaré yo aquí. Que se vayan.

Nos trataron muy bien. Los españoles que había en Méjico de la República fueron muy generosos, ya habían ubicado a mis hijos en el colegio Madrid, tenían toda una estructura montada. Mi suegro que era español republicano y que estaba en Chile tenía relaciones de amistad con algunos de ellos, así que yo me quedé tranquilo porque ese tiempo no les iba a faltar nada, y la generosidad del gobierno mejicano para con nosotros fue enorme, realmente inconcebible.

¿Y cuánto tiempo permaneció antes de salir?
"No pude volver a Chile hasta el año 1986"Tuve que permanecer más de un mes, hasta el 16 de octubre. Cada vez que iba el embajador mejicano a obtener los llamados salvoconductos que tenía que firmar me decía: -a usted no le autorizan, -bueno, esperaremos. Hasta que hice una gestión. Un profesor mío, el doctor Francisco Rojas Millega, era un hombre de derechas. Le llamé y se lo conté: -¿por qué no lo dejan salir?, -es que no me dan el salvoconducto, -¿y quién tiene que darle el salvoconducto?, -creo que Enrique Bernstein.

Bernstein era un hombre que había colaborado mucho en el gobierno de la Unidad Popular, pero era de derechas, entonces llegó el golpe y se quedó en el Ministerio de Asuntos Exteriores, no era el ministro pero era muy importante. Y me dijo: -yo mañana a las 8 estoy en la casa de Quico Bernstein (eran muy amigos) es paciente mío y lo conozco mucho y le voy a decir que te firme el salvoconducto.

"La generosidad del gobierno mejicano para con nosotros fue enorme"
 Efectivamente, la próxima vez que fue el embajador yo tenía el salvoconducto firmado por el Ministerio de Asuntos Exteriores pero los miembros de las fuerzas aéreas no nos dejaron salir a pesar de que tenía firmado el salvoconducto, por orden del general Lizt, tachándome de delincuente común. Total que se armó un lío muy importante, que fue también muy significativo porque Méjico aludió a los tratados internacionales. El embajador mejicano llamó por teléfono al presidente mejicano. Eran las 11 de la noche. Y nosotros escuchamos: -sí, muy bien presidente, sí presidente, se hará lo que usted dice, decía. -Mi presidente dice que no hay ninguna transacción, salen todos porque eso es lo que exige el gobierno mejicano. -Se quedan aquí y nosotros no los vamos a dejar salir, dijeron los otros.

Pasamos la noche ahí entera, tumbados en un rincón. El embajador tomó la precaución de llamar a otros embajadores para que nos protegieran. Llegó el embajador de Venezuela, el de Guatemala, llegó hasta el del Vaticano y se quedaron toda la noche con nosotros. Y como a las 10-11 de la mañana del día siguiente, un oficial se acercó al embajador mejicano y le dijo: -embajador, la Junta en este momento está reunida y quiere que usted vaya a explicarle la situación. Y el embajador le dijo: -mire, dígale a los miembros de la Junta que yo no tengo nada que explicarles, ellos tienen claras las cosas.

Al final la Junta cedió y nos embarcamos en el avión mejicano después de pasar en el aeropuerto desde las 9 de la noche del viernes, hasta las 15 horas del sábado. Así que así salimos, así salí yo hacia Méjico donde llegué a las 2 de la madrugada.