miércoles, 7 de agosto de 2013

Una Constitución más democrática


Escrito por Salvador Allende          

Una Constitución más democrática. (*)

No hay otra salida, como lo he dicho, que la campaña que debemos dar en marzo de 1973. Pero no con un sentido corriente electoral, no como una campaña electoral más. Tenemos que levantar una gran plataforma que señale al pueblo la tarea que tiene que alcanzar. Tenemos que decirle que hay que dictar una nueva Reforma, una nueva Reforma Agraria, una nueva Ley de Reforma Educacional, un nuevo Código Tributario, un nuevo Código del Trabajo. Debemos establecer la nueva seguridad social. Debemos, compañeros, hacer posibles los derechos y los deberes de los trabajadores. Debemos afianzar la presencia de los trabajadores definitivamente en el manejo de la cosa pública, y junto a las iniciativas programáticas que no constituyen una plataforma electoral, debemos dictar una nueva Constitución. Para ello debemos ganar la principal batalla, obteniendo la primera victoria en la campaña electoral del 73, con el fin de conquistar la mayoría en la Cámara de Diputados. Si no la alcanzáramos, tendríamos siempre la perspectiva de una gran tarea por delante. Esta tarea, el servicio de los trabajadores, no sólo debe preocupar a los que militan en nuestras filas, sino que miles de trabajadores deben estar junto a nosotros para que podamos establecer nuevas instituciones para que Chile camine de acuerdo con su propia realidad económica y social.

El Chile de hoy no es el Chile de comienzos de siglo. El Chile de hoy, 5 de setiembre de 1972, no es el Chile del 4 de noviembre o del 3 de noviembre de 1970.

Chile dictó la Constitución Pelucona el año 1833 y la Constitución Liberal el año 1925. Va a cumplir 50 años el año 1975.

Tenemos que dictar una nueva Constitución, una Constitución para esta nueva etapa que estamos viviendo, para este proceso revolucionario.

No podemos dictar una Constitución burguesa, ni una Constitución socialista. Tenemos que dictar una Constitución que abra el camino hacia el socialismo, que consagre derechos y que haga que los trabajadores gobiernen este país.

Debemos entregar, entonces, las ideas fundamentales para que sean discutidas, analizadas y conversadas en el sindicato, en las faenas, en las industrias, en las escuelas, en los hospitales, en el taller y en el hogar.

Que no haya muchacho que no sepa leer ni escribir; que no haya anciano, que no haya analfabeto, que no oiga explicar y leer las bases de la Constitución que queremos.

Que el pueblo por primera vez entienda que no es desde arriba, sino que debe nacer de las raíces mismas de su propia convicción la Carta Fundamental que le dará su existencia como pueblo digno, independiente y soberano.

Quiero entregar esta tarde, como tarea al pueblo de Chile, el estudio, la discusión y el análisis de las bases fundamentales de la nueva Constitución que con el esfuerzo, el tesón y el empuje pondremos en marcha, una vez que conquistemos el instrumento que nos permita hacerlo.

La solución de las dificultades presentes sólo pueden darla los trabajadores, e impedir su propia concepción del orden social sobre el de la burguesía.

Las instituciones políticas actuales están concebidas para una sociedad capitalista que ya no existe en su contenido original.

Tampoco el socialismo es una realidad. El país se encuentra en movimiento y necesita darse el régimen político más idóneo para organizar y encauzar la vida nacional.

Un Estado como el chileno no puede funcionar indefinidamente con la obstrucción sistemática irreconciliable contra el Gobierno por parte de los otros poderes.

En forma sutil, pero real, el Congreso ha construido un cerco de fuerzas alrededor del Gobierno, al rechazarle una tras otra iniciativas fundamentales de orden social y económico. Una situación de enfrentamiento de esta naturaleza es peligrosa y crea incertidumbre e inquietud.

Deben por consiguiente resolverse para la izquierda, para el Gobierno Popular, las soluciones que da la clase trabajadora. Para la mayoría actual del Congreso, la solución es imponer los intereses de los capitalistas por encima de los trabajadores. Por eso necesitamos redefinir totalmente la Carta Fundamental que rige nuestra vida política, y para ello, tenemos que alcanzar la victoria en la Cámara de Diputados.

En esta Carta Fundamental debemos encauzar dos aspectos esenciales de la vida del pueblo.

Dar más libertades. Ampliar las libertades y derechos, incorporando a la Carta Fundamental la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Garantizar el pluralismo social, político y cultural. Asegurar a los grupos étnicos, autóctonos, el derecho a desarrollar su personalidad cultural y el cultivo de su lengua materna. Reconocer a la Isla de Pascua el derecho a tener un representante en el Congreso.

Establecemos para los trabajadores la estabilidad del empleo y una remuneración mínima digna para él y su familia. La necesidad de superar las diferencias entre el trabajo manual e intelectual, y entre la ciudad y el campo.

Los trabajadores deberán dirigir las empresas. Se dará reconocimiento constitucional a los sindicatos, como expresión orgánica de los trabajadores, y de la CUT, como su expresión máxima.

Las prestaciones de seguridad social deben otorgarse en consideración al estado de necesidad de los beneficiados.

Todas las personas tienen derecho, en igualdad de condiciones, a idénticas prestaciones ante un mismo estado de necesidad. Hay que asegurar el derecho a la educación desde la etapa preescolar y su carácter permanente. Establecer los derechos fundamentales de la familia, reconocer la igualdad plena del hombre y de la mujer. La protección especial de la madre soltera, la investigación de la paternidad y la obligación del Estado de hacer efectivos sus principios y deberes básicos.

Todo hombre tiene el deber de trabajar de acuerdo con su propia capacidad y no puede reclamar beneficios de la sociedad si no rinde con sus posibilidades corporales, intelectuales, o la creación, un resultado que represente un aporte material, científico o cultural a la comunidad. El derecho se otorga al que cumple con deberes, y el deber fundamental que establecerá nuestra Constitución es el deber de trabajar por el progreso de Chile.

Hay que establecer el principio de que la economía del país está al servicio del pueblo, delimitar claramente nuestra concepción de la coexistencia necesaria de la economía social, en la industria, minería, agricultura y servicios.

Reservar para el Estado todas las riquezas básicas del suelo, del subsuelo, del fondo del mar dentro de 200 millas del mar territorial. Institucionalizar el plan de desarrollo como instrumento superior de la actividad económica y social, con participación fundamental de los trabajadores. (Un plan democrático en su gestación, central en su formulación, y descentralizado en su ejecución).

Organizar el sistema financiero y tributario al servicio del Sistema Nacional de Planificación.

Fuerzas Armadas y de Orden. A los criterios vigentes existentes destinados a defender la soberanía nacional y la integridad de la frontera se agrega a su papel de las Fuerzas Armadas, relevante, en la seguridad nacional, lo que implica su presencia activa en las industrias y servicios estratégicos, en la planificación.

A los servicios de orden público, Carabineros e Investigaciones, debe corresponder, junto a sus tareas específicas, una amplia labor social que hoy cumplen, pero hay que especificar mayormente.

Tribunales de Justicia y Contraloría. Modernización y democratización de la función judicial, ampliarlas facultades del Tribunal Constitucional, crear los Tribunales de lo contencioso y administrativo. Establecer la temporalidad de sus cargos de los Ministros de la Corte Suprema y su duración al cumplir 65 años de edad. Democratizar el Tribunal Calificador de Elecciones. Garantizar a todos los ciudadanos la atención jurídica. Modernizar la Contraloría General de la República y establecer su interrelación con la Superintendencia de Bancos, Sociedades Anónimas y Superintendencia de Previsión Social.

Constitucionalidad y legalidad. El actual sistema legislativo, confuso, contradictorio y anacrónico, debe ser reemplazado por otro sencillo, claro, sistemático y adaptable a las actuales condiciones de la vida social. La organización jurídica del Estado se basa en el respeto por parte de las autoridades, funcionarios y ciudadanos, de las normas constitucionales y legales. Las autoridades del Gobierno y los funcionarios son responsables de los abusos que cometan y de las omisiones y lenidades en que incurran.

Administración territorial. La administración y planificación de Chile debe ser democrática y descentralizada. En cada provincia debe organizarse una Junta Provincial encargada de promover el desarrollo económico y social, integrada por representantes de los servicios del Estado, de los municipios y de los cabildos vecinales. La región, los cabildos vecinales, las comunas y municipios, las provincias, deben coordinar su capacidad de trabajo dentro de la concepción más adecuada a las exigencias económicas actuales de esa región. La administración de la región debe contar con un Consejo Económico-regional encargado de proponer las orientaciones del desarrollo económico-social y ejecutar las directivas del plan.

Al frente de cada región debe haber un viceministro regional dependiente directamente del Presidente de la República, encargado de coordinar y ejecutar los planes y programas de la región, hay que institucionalizar el poder de los trabajadores. Día tras día estamos contemplando el esfuerzo de nuestro pueblo por actuar organizadamente a través de instituciones nuevas, desconocidas apenas unos meses atrás. Es así como en el centro de trabajo agrícola, industrial o minero, de los lugares donde viven, las Asambleas de Trabajadores, los Comités de Producción, la participación de los trabajadores en la dirección, son hoy una realidad. El proceso de configurar debe configurarse en las empresas e industrias del área social, en los asentamientos, en los centros de Reforma Agraria, en los hospitales, en las oficinas, por todas partes deben estar ustedes, y están siendo probadas, ensayadas nuevas formas de organización popular.

En las comunas, el pueblo debe asumir directamente responsabilidad de dirección central a través de las organizaciones comunitarias y de las juntas de abastecimiento popular.

Este es el Chile de los trabajadores en movimiento. Es nuestra tarea contribuir a que la energía creadora de los trabajadores, en la búsqueda de una nueva organización que les asegure realmente el ejercicio del poder, encuentre el cauce adecuado.

Debemos hacer que la Constitución reconozca el poder de los trabajadores en las comunas, en los centros de trabajo, en el aparato del Estado.

Comunas. Proponemos la creación, en cada comuna, de cabildos vecinales que entreguen a los representantes de las organizaciones comunitarias y de trabajadores los medios de atender directamente sus problemas locales en colaboración con los servicios públicos.

En los centros de trabajo debe elevarse el nivel de principios fundamental: que los trabajadores dirijan sus centros de trabajo de acuerdo con la ley, en el aparato del Estado.

Las organizaciones representativas de los trabajadores deben participar institucionalmente en la elaboración de la política económica del Gobierno, particularmente en la formulación democrática del plan de desarrollo.

El Consejo de Desarrollo Económico Social debe ser reconocido por la Constitución, pero no debemos limitamos a establecer la simple participación de las organizaciones sindicales en la planificación central, sectorial, regional, comunal y las empresas.

Los trabajadores deben conseguir ser ellos, la mayoría del país, quienes tengan la palabra decisiva en todo lo que se refiere a la economía del país.

Son los trabajadores, lar fuerza creadora de la economía, quienes deben tener el predominio de la economía nacional. Cómo conseguir que los trabajadores lleguen a dirigir la economía del país y controlar el poder político. Esta es la cuestión fundamental, indispensable para que Chile progrese resueltamente por el camino revolucionario que nuestra historia nos ha trazado. Todos los trabajadores deben discutir y resolver esta cuestión política fundamental. Los obreros, campesinos, técnicos, profesionales, empleados, trabajadores independientes que viven sin explotar a nadie, asentados, pequeños propietarios, comerciantes e industriales.

Aquí reside la fuerza de Chile, y esta fuerza debe dirigir, desde el Estado mismo, la economía nacional en el Gobierno, mediante su participación activa en la planificación, pero también en el Congreso. Proponemos que se discuta y se analice la naturaleza del futuro Congreso. Caben, a mi juicio, tres opiniones principales, a saber: mantener el Congreso bicameral presente. Eso es poco aceptable y opino que no puede ser así. El Congreso con una sola cámara, al igual que se propuso en noviembre último, es una probabilidad. La tercera, sería junto a la Cámara de Diputados, elegida por todos los ciudadanos del país, como la actual, todos los trabajadores deben elegir en votación nacional, secreta y directa, la Cámara de Trabajadores.

El proceso revolucionario exige, en forma cada vez más perentoria, que el poder del Estado responda realmente a la mayoría del país, a las fuerzas creadoras, en forma democrática y pluralista, posibilitando la expresión de todas las corrientes de opinión, pero asegurando la supremacía a la clase trabajadora, porque en esto consiste nuestra revolución anticapitalista: que el poder esté en manos de los trabajadores.

La representación parlamentaria debe ser actualizada de acuerdo con la real distribución de la población, y debe elegirse un diputado por cada setenta mil habitantes.

Las elecciones parlamentarias deben realizarse conjuntamente con la elección del Presidente de la República, cada seis años. El Presidente de la República, elegido por la autoridad de los ciudadanos, podrá disolver el Congreso una vez en su mandato, convocando a nuevas elecciones.

Debe ser institucionalizado el Consejo de Ministros que, presidido por el Presidente de la República, adoptará las resoluciones generales, en materia de orden económico, político, social y administrativo, coordinando la actividad de los Ministros. La administración del Estado debe constituir un todo, una totalidad orgánica.

Se trata de que el pueblo conozca y discuta. El Gobierno quiere promover la discusión clara del futuro político del país, para resolverlo que los trabajadores conscientemente decidan.

Si me he reunido esta tarde con ustedes, si he ampliado demasiado mis observaciones, es porque creo que un pueblo que ha alcanzado la etapa revolucionaria en la conciencia que tiene el pueblo chileno, debe comprender que es fundamental institucionalizar su Revolución.

Tenemos que establecer un Estado de derecho, el Estado de derecho del Gobierno del Pueblo. Cada hombre, cada mujer, cada joven y cada anciano de Chile deben entender que es su obligación profundizar en los aspectos que he planteado.

No se trata de entregarles fórmulas prefabricadas. Se trata de que ustedes mismos analicen, piensen y sientan la necesidad de darse la Carta Fundamental. Esa será la gran bandera, que levantaremos no sólo con un contenido electoral, sino como un proceso social para que esta Revolución que se expresa en el pueblo, en las calles, en la oficina, en la escuela y en el trabajo, esta Revolución que es mayoritaria, por la voluntad consciente de la inmensa mayoría de los chilenos, alcance los niveles institucionales que la hagan permanente e irreversible.

Compañeros y compañeras, ciudadanos de mi patria: en esta etapa de Chile necesitamos la conciencia de ustedes para afianzar la Revolución Chilena, hecha de acuerdo con nuestra historia y nuestra voluntad.


(*) Discurso ante los dirigentes de la Unidad Popular. Santiago, 5 de septiembre de 1972 (fragmentos).

viernes, 2 de agosto de 2013

Las operaciones secretas de la CIA en Chile y el golpe del 73

A partir del análisis de más de mil documentos desclasificados, “La CIA en Chile” (Ediciones Aguilar) reconstruye la historia de la agencia de inteligencia norteamericana en Chile desde los años ’40 hasta 1992. En sus páginas cuenta la visión que el organismo tenía de Allende y de Pinochet y su trabajo hacia la KGB en Chile. También relata cómo el organismo infiltró al MIR y al FPMR. Acá adelantamos el capítulo 7, “El mundo de Allende”.
Más allá de los lugares comunes y los adjetivos que habitualmente se utilizan en estos temas, el libro “La CIA en Chile” (Aguilar, 2013) del periodista Carlos Basso, intenta escudriñar sobre algunas realidades que han permanecido dormidas en los archivos desclasificados por Estados Unidos, especialmente en lo relativo a las actuaciones de su principal agencia de inteligencia en nuestro país no sólo entre 1970 y 1973 (que es la principal “trama” del libro), sino desde mucho antes.
Ello obedece a que los avatares en Chile de los organismos predecesores de la CIA (que fue fundada en 1947) comenzaron en los albores de la Segunda Guerra Mundial, cuando se fijaron en nuestro país no sólo en función del espionaje nazi (temática que en aquel entonces estaba dentro de las competencias del FBI) sino especialmente debido a una red de la KGB soviética muy activa, que operaba entre Chile, Estados Unidos y Argentina y que, entre otras cosas, habría al menos sugerido captar como agente de ella a Pablo Neruda, cuando éste se desempeñaba como cónsul en México. Por cierto, la mención al respecto (contenida en un cable interceptado por los estadounidenses a los soviéticos) es muy feble como para saber si se trataba de una prospección, una idea o algo más, aunque lo más probable es que quizás ni siquiera se lo hayan propuesto, dado que el mismo vate relataba en “Confieso que he vivido” la repugnancia que le provocaban los espías.
A poca distancia de la anécdota, sin embargo, lo interesante es que a contar de 1953 la CIA, que ya el mismo 1947 había instalado una Estación (oficina) en Santiago, comenzó a emitir NIEs sobre Chile, sigla de National Intelligence Estimate, eufemismo utilizado para designar unos contundentespapers de carácter académico realizados por una de sus divisiones, la Oficina Nacional de Estimaciones (O/NE, por sus siglas en inglés), con el fin de predecir diversos escenarios, habitualmente en el plano político y económico.
Una de las situaciones que más evidente resulta de la lectura de más de mil documentos de la CIA es que la Democracia Cristiana siempre fue el partido chileno mejor evaluado por los norteamericanos. El Partido Nacional, de hecho, les gustaba poco. Estimaban que Sergio Onofre Jarpa no era un buen líder y que el partido carecía de estructuras de base (como organizaciones de mujeres, por ejemplo), a diferencia de la DC, uno de cuyos líderes (cuyo nombre está borrado) viajó en 1971 al cuartel general de la CIA a pedir más dinero, pues ya se les habían acabado las partidas entregadas unos meses antes.
Y de lo que viene a continuación, cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

LA IZQUIERDIZACIÓN

En 1963 se emitió un NIE de 33 páginas, que avisaba sobre unaizquierdización del electorado, lo que a juicio de la CIA obedecía a que la mitad de la población chilena estaba mal vestida y mal alimentada.
La CIA (sí, la misma CIA de siempre, a la que difícilmente podríamos acusar de ser un organismo antiderechista) atribuía dichas condiciones, entre otras cosas, a que “la clase alta –grandes terratenientes, magnates industriales y comerciales– conforma el patrón de consumo más conspicuo de América. Son capaces de mantener su estilo de vida, en parte, debido a la evasión de impuestos. Estos magnates tienen que compartir su poder político con una clase media rápidamente creciente”.
En 1969 se emitieron dos NIE. Mientras uno vaticinaba en forma exacta que “lo de 1970 será una carrera de tres hombres, en la cual no habrá una mayoría nítida, y la decisión final será tomada por el congreso chileno”, el segundo advertía, una vez más, sobre los factores que permitían la izquierdización, y que eran “los ingresos per cápita que permanecen inequitativos, la productividad agrícola que permanece baja y la inflación aún crónica”.
La conclusión de los analistas de la O/NE era que lo anterior provocó que “los chilenos se hayan puesto cada vez más impacientes con estas condiciones y a que el electorado haya girado en forma estable hacia la izquierda”. Asimismo sumaban el hecho de que, según ellos, “era difícil imaginarse un candidato más antipático que Alessandri”.
Ello contrastaba con la opinión que la misma CIA tenía de su rival de la UP, expresada en un NIE de 1971: “Allende es un experimentado y astuto político con una gran comprensión del sistema político chileno, ganada a través de años en el senado y como perenne candidato presidencial. Es una marca conocida para el electorado chileno, considerado un reformador que ha trabajado desde el sistema toda su carrera política. Allende tiene 63 años y aparentemente posee buena salud, a pesar de algunos problemas cardiacos previos. Trabaja duro en su oficina, tiene instinto para las relaciones públicas y es adepto a cultivar nuevos adeptos y desarmar a sus potenciales opositores”.

A DIESTRA Y SINIESTRA

De hecho, a diferencia de lo que se piensa, la CIA no se mostraba (al menos en el papel) amable en sus opiniones sobre buena parte de la derecha chilena. Con quien sí lo fue en algún momento fue con Carlos Prats, a quien calificaban en 1969, cuando era jefe de la III División del Ejército, con asiento en Concepción, como “probablemente el comandante de campo más altamente respetado de Chile”.
No obstante, por aquellos años eso aún era harina de otro costal. La preocupación principal era la posible asunción de Allende. En 1967, luego de la muerte del Che Guevara en Ñancahuazú, un cable emitido desde la Estación de la CIA en Caracas dejaba claro que, en el contexto de guerra fría, la preocupación por el marxismo debía dejar de estar en el foquismo guerrillero, pues a esas alturas ya tenían claro que lo de Cuba había sido una excepción y que, tras el fracaso de distintas experiencias armadas, “la revolución no es posible en parte alguna de América Latina, porque no existen las condiciones necesarias”.
Por ende, las miradas se tornaron con mayor fuerza hacia Chile, donde el dinero de la CIA había comenzado a fluir en 1953, subsidiando “agencias cablegráficas, revistas escritas para círculos intelectuales y un semanario de derecha”, como dice el informe Church, sin entrar en detalles, mismo reporte que precisa que los montos aumentaron a contar de 1962, cuando el gobierno de John F. Kennedy comenzó a ayudar a la Democracia Cristiana, a fin de evitar un triunfo de Allende en 1964.
Es justo precisar respecto de ello que la CIA tenía dos almas. Una estaba en Washington, al lado del río Potomac, y creía que si ganaba el socialista el escenario sería dantesco, visión muy distinta de la que poseía, desde su oficina en calle Agustinas, mirando hacia La Moneda, el por aquel entonces jefe de la CIA en Chile, Henry Hecksher, quien a poco de que Richard Nixon ordenara evitar que Allende asumiera (en septiembre de 1970), decía que la idea del golpe militar ―que proponía la Fuerza de Tareas, creada para tal efecto en Washington― era fantasiosa, y que además “no hay pretexto para un movimiento militar en vista de la completa calma que prevalece en el país”.
Dicha idea la compartió en Estados Unidos James Flannery, subjefe de la División Hemisferio Occidental de la CIA, quien argumentó en un análisis secreto que “Santiago no se puede comparar con Praga o Budapest hace 25 años. No hay un ejército rojo en Chile ni en sus fronteras”.
Ya en octubre, Hecksher insistió: “El clima en Chile ha estado considerablemente calmo desde la primera semana después de las elecciones. Hubo algunas corridas bancarias, pero pronto todo estuvo bajo control. Tanto el gobierno como la Unidad Popular están ahora a favor de evitar un mayor caos económico”, agregando un dato que parecía esencial: “El Partido Nacional está igualmente preparado para hacer negocios con Allende”.
Portada La CIA en ChileNo obstante, ni Richard Helms, director de la CIA, ni mucho menos el jefe de la Fuerza de Tareas, David Atlee Phillips (quien fue captado como agente de la CIA en Chile, en 1954), oyeron la opinión de Flannery y Hecksher y el plan que habían iniciado, el Track II (es decir, la vía militar) se finiquitó con el innecesario crimen del general René Schneider, opereta absurda iniciada como un plagio y que el mismo hombre de la CIA en el down town santiaguino había previsto cómo terminaría: “El intento de secuestro quizá conduzca a un baño de sangre”, escribió varios días antes.
Pese a Nixon, Allende terminó por asumir la primera magistratura chilena. Con ello se acabó también el trabajo de Hecksher. Aunque se trataba de uno de los principales artífices del derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala, ex jefe de la CIA en Laos y oficial histórico de la CIA, terminó su carrera acusado de ser “socialista”.
Un par de años más tarde, cuando Ted Shackley asumió como jefe de la División Hemisferio Occidental de la CIA, la explicación que se le dio respecto del hecho de que Allende estuviera gobernando Chile fue que había existido “una falla de inteligencia” que se atribuía no a quienes habían intentado el golpe sino, todo lo contrario, a Hecksher.

VUELTA DE TUERCA

No obstante, para el golpe de 1973 la actuación de la CIA fue muy distinta, pese a la creencia popular que le atribuye el golpe. Hecksher fue remplazado por un oficial llamado Ray Warren, muy aficionado a los cálculos políticos, que comenzó a implementar una suerte de continuación del planTrack 1; es decir, el financiamiento a los partidos políticos, que benefició principalmente y en primer lugar a la DC, luego al Partido Nacional y en menor medida a los partidos Demócrata Radical (PDR) y de Izquierda Radical (PIR).
Una de las situaciones que más evidente resulta de la lectura de más de mil documentos de la CIA es que la Democracia Cristiana siempre fue el partido chileno mejor evaluado por los norteamericanos. El Partido Nacional, de hecho, les gustaba poco. Estimaban que Sergio Onofre Jarpa no era un buen líder y que el partido carecía de estructuras de base (como organizaciones de mujeres, por ejemplo), a diferencia de la DC, uno de cuyos líderes (cuyo nombre está borrado) viajó en 1971 al cuartel general de la CIA a pedir más dinero, pues ya se les habían acabado las partidas entregadas a principios unos meses antes.
Ese mismo año el golpe ya era tema recurrente y Warren quiso ponerse a tono con ello. Por ello en un documento interno que circuló en Washington se leía que “la Estación (en Santiago) cree que debemos intentar inducir a los militares todo lo que sea posible, si no todo, para que tomen el control y desplacen al gobierno de Allende. Obviamente eso no será fácil de hacer. Los militares chilenos tienden a actuar en concordancia con su cadena de mando y sólo cuando el consenso es evidente. Más aún, el general Prats no parece dispuesto a avanzar con este objetivo”.
Posteriormente, el propio Warren enviaría a Washington un cable en que diría querer hablar con ciertos oficiales “clave”, para estimularlos a acometer una asonada, agregando que “debemos trabajar consciente y deliberadamente en la dirección de un golpe”, frase que causó ronchas en Washington. Le respondieron que no podían aceptar dicha “conclusión”, pues no existía autorización para ello ni, mucho menos, podían permitirle “hablar francamente sobre las mecánicas de un golpe” con algunos militares, como él lo pedía, aconsejándole que “veamos cómo se desarrolla la historia, no la hagamos”.
Claro, la situación en Washington era muy distinta de la de 1970. Ya tenían una experiencia que les indicaba que no era tan simple gatillar un golpe en Chile (por ello habían privilegiado la vía política) y además Nixon estaba con muchos problemas en el frente interno.
En marzo de 1972 el periodista Jack Anderson destapó en el New York Times el escándalo de las comunicaciones entre la CIA y la ITT (International Telephone and Telegraph), alentando los intentos golpistas de dos años antes, y debido a ello se había formado una comisión investigadora en el congreso de EEUU.
Vietnam era otro punto de conflicto para Nixon y, en junio de 1972, comenzó a estallar el caso Watergate. De ese modo, Chile ―que seguía siendo muy importante dentro del combate al marxismo― había dejado de tener la preminencia de antaño. Tan consciente estaba la CIA sobre las miradas que tenía encima, que en un informe de su Dirección de Operaciones, de septiembre de 1972, se decía que “la tentación de asumir un rol positivo en apoyo al golpe militar es grande”, pero que debían refrenarse, debido a que serían acusados de “ingeniar el colapso del gobierno de Allende”.
En medio de las cavilaciones de Washington, Warren siguió insistiendo hasta el final en la posibilidad de dar un golpe, asegurando que existía un ambiente totalmente propicio para ello y, quizá como una muestra de que el hombre en terreno siempre ―necesariamente― sabe más que quien está en un escritorio a miles de millas de distancia, se mantenía informado con mucha exactitud de los movimientos golpistas, como fue el traslado de los Hawker Hunter a Concepción varios días antes del 11, la constitución del grupo de 15 generales y almirantes que planificó la operación, las fechas probables, las cavilaciones, etc., mientras en Estados Unidos los analistas de la O/NE erraban medio a medio ―quizá por primera vez en el caso de Chile― en su último informe previo al golpe, del 14 de junio de 1973, en el cual aseguraban que la salida más probable a la crisis era “un punto muerto”.
  “La CIA en Chile”, Ediciones Aguilar, 291 páginas. 

viernes, 12 de julio de 2013

INVITACION ACTO DE HOMENAJE A PABLO NERUDA.


jueves, 27 de junio de 2013

SALVADOR ALLENDE: BIOGRAFIA DE UN POLITICO EJEMPLAR

A 105 años de su nacimiento

Hoy desde las 18:00 en Plaza de Armas de San Bernardo, se desarrolla homenaje al Presidente Márir Salvador Allende. El Colectivo SN BK por los DD.HH te invita a participar y tambien apoyar el cacerolazo por la educación.

BIOGRAFIA DE UN POLITICO EJEMPLAR

1908: El 26 de Junio nace en Valparaiso. Sus padres fueron el abogado y notario, militante del Partido Radical, Salvador Allende Castro y doña Laura Gossens Uribe.

1920 - 1925: Instalados en Valparaíso, luego de recorrer Tacna (entonces chilena), Iquique, Santiago y Valdivia, ingresa al Liceo Eduardo de la Barra, donde realiza sus estudios con excelentes calificaciones. Destaca en la práctica de diferentes deportes. Por esos años conoce a Juan Demarchi, viejo anarquista italiano, que influye en su formación ideológica prestándole los primeros textos de marxismo.

1925: Cumple como voluntario el Servicio Militar en el Regimiento Coraceros de Viña del Mar. En el transcurso del mismo pide su traslado al Regimiento Lanceros de Tacna. Egresa como oficial de reserva del ejército.

1926: En Santiago, entra a la Universidad de Chile a estudiar Medicina.

1927: Presidente del Centro de Alumnos de Medicina, ha organizado a un grupo de sus compañeros, que se reúnen periódicamente para leer y discutir de marxismo.

1929: Pide su incorporación a la Masonería, siguiendo una tradición familiar. Funda junto a sus compañeros de universidad el Grupo Avance.

1930: Vicepresidente de la Federación de Estudiantes de Chile. Participa activamente en la lucha contra la dictadura de Carlos Ibáñez.

1931: Miembro del Consejo Universitario en representación de los estudiantes. Temporalmente expulsado de la Universidad, es pronto reincorporado por sus excelentes calificaciones y porque le faltan escasos meses para terminar sus estudios. En el mes de Julio es derrocado Ibáñez.

1932: Termina sus estudios y se traslada a Valparaíso, para estar cerca de su padre enfermo. Mientras redacta su memoria sobre Higiene Mental y Delincuencia, hace su práctica profesional.

En Junio se proclama la Republica Socialista que encabeza Marmaduke Grove. Tras la fugaz experiencia socialista, el nuevo gobierno desata la persecusión contra los elementos progresistas. Allende es encarcelado. Mientras permanece en prisión, muere su padre. El joven médico jura sobre su tumba dedicar su vida a la lucha por la libertad de Chile.

1933: Recibe su título de Médico, después de muchos intentos, obtiene un puesto de anátomo-patólogo.

Participa el 19 de Abril en el nacimiento del Partido Socialista de Chile, junto a Eugenio Matte Hurtado, Marmaduke Grove, Eugenio González, Oscar Schnake y otros.

Escribe en colaboración con José Vizcarra un libro sobre la Estructura de la Salubridad Nacional.

1935: Dirigente de la Asociación Médica Chilena.

Funda en Valparaíso el Boletín Médico de Chile.

En Julio es detenido y relegado hasta Diciembre en el puerto de Caldera.

1936: En Marzo participa en la creación del Frente Popular, y asume como presidente provincial en Valparaíso.

Sus camaradas del P.S. lo eligen Subsecretario General.

1938: El Frente Popular proclama la candidatura de Pedro Aguirre Cerda. Allende es el generalísimo de campaña en Valparaíso.

1939: En la noche del terremoto de Chillán (25 de Enero) conoce casualmente en Santiago a la maestra de historia Hortencia Bussy Soto.

En Septiembre renuncia al Congreso y asume la cartera de Salubridad del gobierno del Frente Popular.

Escribe su libro La realidad Medico Social de Chile.

1940: Organiza la Primera Exposición de la Vivienda, y la instala en plena Alameda Bernardo O'higgins, frente al Club de la Unión.

1941: Viaja a Perú invitado por el APRA.

Participa en la reunión anual de la Asociación Médica Americana de los Estados Unidos.

1942: Secretario General del Partido Socialista de Chile.

1945: Senador por Valdivia, Llanquihue, Chiloé, Aysén y Magallanes.

1947: Se divide el Partido Socialista. Allende se integra al Partido Socialista Popular.

En el Senado vota contra la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, conocida como "Ley Maldita".

1948: Visita a los recluidos por González Videla en el campo de concentración de Pisagua.

1949: Presidente del Colegio Medico de Chile.

1951: Al repaldar el P.S.P. la candidatura de Carlos Ibáñez, Allende rompe con el y vuelve a las filas del Partido Socialista de Chile.

Impulsa la creación del Frente del Pueblo, junto con el Partido Comunista.

1952: El Frente del Pueblo lo presenta como candidato a Presidente, obtiene 52.000 votos.

Presenta en el Senado, junto a Elías Lafferte, un proyecto de ley de nacionalización del cobre.

1953: Senador por Tarapacá y Antofagasta.

1954: Viaja a Francia, Italia, la Unión Soviética y la República de China Popular.

Vicepresidente del Senado.

1957: El Partido Socialista Popular y el Partido Socialista de Chile se unifican, y constituyen junto con el Partido Comunista el Frente de Acción Popular.

El FRAP proclama su candidatura presidencial.

1958: Pierde la elección contra Jorge Alessandri.

1959: Asiste a la toma del mando de Rómulo Betancourt, en Venezuela. Visita La Habana, para conocer el proceso revolucionario cubano. Sostiene largas conversaciones con el Che Guevara y Fidel Castro.

1960: Respalda la dramática huelga de los mineros del carbón, que paralizan sus faenas durante más de tres meses.

Recorre todo el sur del país, afectado por los terremotos de Mayo. Presenta varios proyectos de ley a favor de los damnificados.

1961: Senador por Valparaíso y Aconcagua.

Viaja a Punta del Este (Uruguay) y denuncia, junto al Che Guevara, el carácter propagandístico de la Alianza para el Progreso.

1963: La Convención del FRAP lo designa nuevamente candidato a la Presidencia de la Republica.

1964: Su postulación es derrotada por Eduardo Frei Montalba. Allende consigue, sin embargo, casi un millón de sufragios.

1965: Realiza diversos viajes por Europa y América Latina.

Designado como el mejor parlamentario por los redactores políticos.

1966: Presidente del Senado.

1967: Encabeza la delegación que asiste a la Conferencia Tricontinental de La Habana. Presidente de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS).

Visita la Unión Soviética por las celebraciones del quincuagésimo aniversario de la Revolución de Octubre.

1968: Visita la Republica Democrática de Corea, la Republica Democrática de Vietnam (donde se entrevista con Ho Chi Minh), Camboya y Laos.

Tras la muerte del Che Guevara, Salvador Allende lleva personalmente a Tahiti a cuatro cubanos de la guerrilla.

1969: Senador por Chiloé, Aysén y Magallanes.

Se crea la Unidad Popular, integrada por comunistas, socialistas, radicales, MAPU, Padena y Acción Popular Independiente.

1970: El 22 de Enero la UP lo proclama candidato a la Presidencia de la Republica.

El 4 de Septiembre triunfa en los comicios por mayoría relativa.

El 22 de Octubre es victima de un atentado el Comandante en Jefe del Ejército, General René Schneider, quien fallece tres días después.

El 24 de Octubre el Congreso Pleno proclama a Salvador Allende como Presidente electo.

El 3 de Noviembre asume el cargo de Presidente.

El 31 de Diciembre se dirige al país desde la mina de Lota.

1971: En las elecciones municipales de Marzo la Unidad Popular obtiene mayoría absoluta de los votos (50.86 por ciento).

El 11 de Julio, Día de la Dignidad, promulga la ley de nacionalización del cobre, aprobada por la unanimidad del Congreso.

1972: Denuncia en la Asamblea general de Naciones Unidas, la agresión internacional de que es victima su país. Es ovacionado de pie durante largos minutos.

Visita la Unión Soviética, México, Colombia y Cuba.

1973: En las elecciones de Marzo, la UP obtiene un 45 por ciento de los votos, y aumenta su representación parlamentaria. Aun sin conseguir la mayoría en las dos Camaras, se hace imposible la acusación constitucional ideada por la oposición.

El imperialismo y la derecha agudizan una lucha sin cuartel contra el Gobierno Popular, y desatan el terrorismo en el pais.

El 11 de Septiembre
, Salvador Allende muere heroicamente defendiendo su cargo en el palacio de La Moneda.

Colaboración de Ricardo Frodden 

Ver página en homenaje al centenario de Salvador Allende 1908 - 2008

Comunicaciones G80

lunes, 29 de abril de 2013

Las Primeras 40 Medidas del Gobierno de La Unidad Popular 1970



1. SUPRESIÓN DE LOS SUELDOS FABULOSOS. Limitaremos los altos sueldos de los funcionarios de confianza. Terminaremos con la acumulación de cargos y sueldos. (Consejerías, Directorios, Representaciones). Terminaremos con los gestores administrativos y traficantes políticos.

2. ¿MÁS ASESORES? ¡NO!. Todo funcionario pertenecerá al escalafón común y ninguno estará al margen de las obligaciones del Estatuto Administrativo. En Chile no habrá más ASESORES.

3. HONESTIDAD ADMINISTRATIVA. Terminaremos con los favoritismos y los saltos de grados en la Administración Pública. Habrá inamovilidad funcionaria. Nadie será perseguido por sus ideas políticas o religiosas; se atenderá a la eficiencia, la honradez y el buen trato con el público de los funcionarios de Gobierno.

4. NO MÁS VIAJES FASTUOSOS AL EXTRANJERO. Suprimiremos los viajes al extranjero de los funcionarios del régimen; salvo aquéllos indispensables para los intereses del Estado.

5. NO MÁS AUTOS FISCALES EN DIVERSIONES. Los automóviles fiscales no podrán usarse bajo ningún pretexto con fines particulares. Los vehículos que queden disponibles se utilizarán para fines de servicio público, como transporte de escolares, traslados de enfermos de las poblaciones o vigilancia policial.

6. EL FISCO NO FABRICARÁ NUEVOS RICOS. Estableceremos un control riguroso de las rentas y patrimonios de los altos funcionarios públicos. El gobierno dejará de ser una fábrica de nuevos ricos.

7. JUBILACIONES JUSTAS, NO MILLONARIAS. Terminaremos con las jubilaciones millonarias, sean parlamentarias o de cualquier sector público, o privado, y utilizaremos esos recursos en mejorar las pensiones más bajas.

8. DESCANSO JUSTO Y OPORTUNO. Daremos derecho a Jubilación a todas las personas mayores de 60 años, que no han podido jubilar, debido a que no se les han hecho imposiciones.

9. PREVISIÓN PARA TODOS. Incorporaremos al sistema previsional a los pequeños y medianos comerciantes, industriales y agricultores, trabajadores independientes, artesanos, pescadores, pequeños mineros, pirquineros y dueñas de casa.

10. PAGO INMEDIATO Y TOTAL A LOS JUBILADOS Y PENSIONADOS. Pagaremos de una sola vez los reajustes del personal en retiro de las Fuerzas Armadas, y haremos justicia en el pago de pensionados y montepiadas del Servicio de Seguro Social.

11. PROTECCION A LA FAMILIA. Crearemos el Ministerio de Protección a la Familia.

12. IGUALDAD EN LAS ASIGNACIONES FAMILIARES. Nivelaremos en forma igualitaria todas las asignaciones familiares.

13. EL NIÑO NACE PARA SER FELIZ. Daremos matrícula completamente gratuita, libros, cuadernos y útiles escolares sin costo, para todos los niños de la enseñanza básica.

14. MEJOR ALIMENTACIÓN PARA EL NIÑO. Daremos desayuno a todos los alumnos de la enseñanza básica y almuerzo a aquellos cuyos padres no se lo puedan proporcionar.

15. LECHE PARA TODOS LOS NIÑOS DE CHILE. Aseguraremos medio litro de leche diaria como ración a todos los niños de Chile.

16. CONSULTORIO MATERNO-INFANTIL EN SU POBLACIÓN.Instalaremos consultorios materno infantiles en todas las poblaciones.

17. VERDADERAS VACACIONES PARA TODOS LOS ESTUDIANTES.Se invitará al palacio Presidencial de Viña del Mar a los mejores alumnos de la enseñanza básica, seleccionados de todo el país.

18. CONTROL DEL ALCOHOLISMO. Combatiremos el alcoholismo no por los medios represivos, sino por una vida mejor y erradicaremos el clandestinaje.

19. CASA, LUZ, AGUA POTABLE PARA TODOS. Realizaremos un plan de emergencia para la construcción rápida de viviendas y garantizaremos el suministro de agua por manzana y luz eléctrica.

20. NO MÁS CUOTAS REAJUSTABLES “CORVI”. Suprimiremos los reajustes de los dividendos y las deudas a la CORVI.

21. ARRIENDOS A PRECIOS FIJOS. Fijaremos el 10% de la renta familiar como máximo para el pago de arriendo y dividendos. Supresión inmediata de los derechos de llave.

22. SITIOS ERIAZOS ¡NO!, POBLACIONES ¡SÍ!. Destinaremos todos los sitios eriazos fiscales, semifiscales o municipales a la construcción.

23. CONTRIBUCIONES SOLO A LAS MANSIONES. Liberaremos del pago de contribuciones a la casa habitación hasta un máximo de 80 metros cuadrados donde viva permanentemente el propietario y no sea de lujo o de balneario.

24. UNA REFORMA AGRARIA DE VERDAD. Profundizaremos la Reforma Agraria, que beneficiará también a medianos y pequeños agricultores, minifundistas, medieros, empleados y afuerinos. Extenderemos el crédito agrario. Aseguraremos mercado para la totalidad de los productos agropecuarios.

25. ASISTENCIA MEDICA Y SIN BUROCRACIA. Eliminaremos todas las trabas burocráticas y administrativas que impiden o dificultan la atención médica de imponentes y cesantes.

26. MEDICINA GRATUITA EN LOS HOSPITALES. Suprimiremos el pago de todos los medicamentos y exámenes en los hospitales.

27. NO MÁS ESTAFA EN LOS PRECIOS DE LOS REMEDIOS.Rebajaremos los precios de los medicamentos, reduciendo los derechos e impuestos de internación de las materias primas.

28. BECAS PARA ESTUDIANTES. Estableceremos el derecho a becas en la enseñanza básica, media y universitaria de todos los buenos alumnos, en consideración al rendimiento y a los recursos económicos de sus familias.

29. EDUCACIÓN FÍSICA Y TURISMO POPULAR. Fomentaremos la educación física y crearemos campos deportivos en las escuelas y todas las poblaciones. Toda escuela y toda población tendrá su cancha. Organizaremos y fomentaremos el turismo popular.

30. UNA NUEVA ECONOMÍA, PARA PONER FIN A LA INFLACIÓN.Aumentaremos la producción de artículos de consumo popular, controlaremos los precios y detendremos la inflación a través de la aplicación inmediata de la nueva economía.

31. NO MÁS AMARRAS CON EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL. Desahuciaremos los compromisos con el Fondo Monetario Internacional y terminaremos con las escandalosas devaluaciones del escudo.

32. NO MÁS IMPUESTOS A LOS ALIMENTOS. Terminaremos con las alzas de los impuestos que afectan a los artículos de primera necesidad.

33. FIN AL IMPUESTO DE LA COMPRAVENTA. Suprimiremos el impuesto a la compraventa y lo reemplazaremos por otros sistemas más justo y expedito.

34. FIN A LA ESPECULACIÓN. Sancionaremos drásticamente el delito económico.

35. FIN A LA CESANTÍA. Aseguraremos el derecho de trabajo a todos los chilenos e impediremos los despidos.

36. TRABAJO PARA TODOS. Crearemos de inmediato nuevas fuentes de trabajo con los planes de obras públicas y viviendas, con la creación de nuevas industrias y con la puesta en marcha de los proyectos de desarrollo.

37. DISOLUCIÓN DEL GRUPO MÓVIL. Garantizaremos el orden en los barrios y poblaciones y la seguridad de las personas. Carabineros e Investigaciones serán destinados a cumplir una función esencialmente policial contra la delincuencia común. Eliminaremos el Grupo Móvil y sus miembros reforzarán la vigilancia policial.

38. FIN A LA JUSTICIA DE CLASE. Crearemos un procedimiento legal rápido y gratuito con la cooperación de las Juntas de Vecino, para conocer y resolver casos especiales, como pendencias, actos de matonaje, abandono del hogar y atentado contra la tranquilidad de la comunidad.

39. CONSULTORIOS JUDICIALES EN SU POBLACIÓN.Estableceremos consultorios judiciales en todas las poblaciones.

40. CREACIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL DEL ARTE Y LA CULTURA. Crearemos el Instituto Nacional del Arte y la Cultura y Escuelas de formación artística en todas las comunas.

miércoles, 24 de abril de 2013

Alicia Herrera, una luchadora por los derechos de la mujer


Fue pionera en la lucha contra el maltrato y la discriminación jurídica de las mujeres españolas


Alicia Herrera Rivera, abogada y fundadora de Themis.

El pasado 6 de abril falleció en Santiago de Chile la abogada chilena Alicia Herrera Rivera (1928), fundadora de la Asociación de Mujeres Juristas Themis. Herrera era licenciada en Derecho por la Universidad de Santiago de Chile y desempeñó allí el cargo de juez. En la década de los setenta, tras el golpe de Estado de Pinochet, se exilió en Europa, donde luchó contra la dictadura chilena y creó equipos de apoyo jurídico a los presos, logrando verdaderos éxitos. También denunció ante la ONU los desmanes de la autocracia pinochetista.
En 1977 se estableció en España, donde se enfrenta a la triste realidad de las mujeres maltratadas. “El ensordecedor silencio de las mujeres que no se atrevían a gritar ante la justicia su cotidiana tragedia y el miedo que tienen las mujeres maltratadas a denunciar fue lo que me incitó a trabajar por ellas”, comentaría, refiriéndose a la situación que encontró en nuestro país.
Como abogada rigurosa dedicó todos sus esfuerzos a impulsar en España cambios legislativos que permitiesen a las mujeres salir del desamparo que padecían, participando en los trabajos que coordinaba el Colectivo Jurídico Feminista. Junto con otras abogadas, promovió que la Constitución Española, entonces en tramitación parlamentaria, recogiese la igualdad de derechos de hombres y mujeres.
Participó en la creación de la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres, ONG que se constituyó en 1983, y fue invitada a informar, como experta, ante el Senado. También compartió con el Defensor del Pueblo su enorme experiencia sobre el desamparo que las mujeres sufrían frente a la ley española.
En 1987 creó, en colaboración con un grupo de letradas, la Asociación de Mujeres Juristas Themis. La finalidad de la asociación era la denuncia de la indefensión de las mujeres y la reivindicación de su tutela judicial efectiva. Herrera fue elegida primera presidenta de Themis. Recordando aquella época, relataba cómo las dificultades para luchar contra el maltrato y la “acumulación de impotencia al ver cómo las autoridades no hacían nada frente al tema” se transformaron “en una inyección constante de energía para seguir adelante”.
Sus esfuerzos en defensa de los derechos de las mujeres le valieron en 1999, ya como presidenta honoraria de Themis, la Cruz de Plata de la Orden Civil de la Solidaridad Social del Ministerio de Trabajo, galardón del que se sentía especialmente orgullosa porque, según manifestó, “dejaba claro que las mujeres podemos romper el círculo de los malos tratos y gritar al aire que somos libres”.
Ángela Cerrillos es presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis.