viernes, 9 de abril de 2010

ESTE VIERNES 9 DE ABRIL DE 2010 A PARTIR DE LAS 11.00 HORAS EN VALENTIN LETELIER Nº 18 SANTIAGO CENTRO SE REALIZARÁ EL VELATORIO DE LOS COMPAÑEROS OSCAR LAGOS RIOS , JUAN VARGAS CONTRERAS, JULIO MORENO PULGAR.

OSCAR REINALDO LAGOS RIOS

Rut                   :            6.490.796-4 de Santiago.
F.Nacim.            :            16-08-52, 21 años de edad a la fecha de su detención
Domicilio            :            Dos Norte 0190, Villa Las Dalias, La Granja, Santiago
E.Civil              :            Soltero
Actividad            :            Obrero y chofer
C.Repres.            :            Miembro de la Guardia Presidencial, GAP. Militante de la Juventud del Partido Socialista
F.Detenc.            :            11 de septiembre de 1973
 
                                                                   
 
SITUACION REPRESIVA
            Oscar Reinaldo Lagos Ríos, 21 años de edad a la ocurrencia de los hechos, chofer, militante del Partido Socialista, fue detenido el 11 de septiembre de 1973, al salir el último grupo de personas que se encontraban al interior del Palacio de La Moneda. Fue trasladado al Regimiento Tacna donde permaneció hasta el 13 de septiembre, fecha en que fue conducido en un camión militar con destino desconocido y hasta hoy permanece desaparecido.
            Oscar Lagos era miembro de la Guardia Presidencial, más conocida por el calificativo de GAP, "Grupo de Amigos Personales", aludiendo a una expresión del propio Presidente de la República.
            El 8 y 9 de septiembre, Oscar Lagos permaneció con su familia y el lunes 10 se incorporó a su servicio de guardia y fue uno de los escoltas que acompañó al Presidente Salvador Allende a La Moneda.
            El 11 de septiembre, el Palacio Presidencial de La Moneda, sede del Gobierno, fue tomado por efectivos de infantería y de tanques del Ejército, dirigidos por el General Javier Palacios, a los que se sumaron más tarde fuerzas de Carabineros. A las 11 de la mañana comenzó el bombardeo de parte de la Fuerza Aérea de Chile, que destruyó gran parte de La Moneda.
            Los miembros de la Guardia Presidencial y otras personas permanecieron en el Palacio hasta que recibieron la orden del Presidente Salvador Allende de salir, lo que se hizo por una puerta de calle Morandé 80 del Palacio de La Moneda. Allí fueron encañonados y golpeados por los Militares y se les ordenó tenderse en el suelo con las manos en la nuca, estando permanentemente amenazados, incluso de ser aplastados por un tanque que se dirigió hacia ese lugar.
            Dos miembros de la Guardia Presidencial, Antonio Aguirre Vásquez y Osvaldo Ramos Rivera fueron hechos prisioneros en el interior de La Moneda y fueron enviados a la Posta de la Asistencia Pública porque estaban heridos, algunos días después estas dos personas fueron sacados desde dicho centro asistencial, por efectivos Militares, permaneciendo desde entonces en calidad de detenidos desaparecidos. Otros miembros del GAP que venían de la residencia presidencial de El Cañaveral y Tomás Moro, no alcanzaron a ingresar en La Moneda, siendo detenidos en sus proximidades por Carabineros. Ellos eran, entre otros, Gonzalo Jorquera Leyton, Williams Osvaldo Ramírez Barría, Carlos Cruz Zavala y Domingo Blanco Tarrés, quienes formaban parte de un grupo de aproximadamente 13 personas, algunos de los cuales fueron ejecutados posteriormente, en tanto que los otros permanecen en calidad de detenidos desaparecidos.
            Las personas detenidas en La Moneda permanecieron en la calle Morandé hasta las 18:00 horas. A esa hora, estos prisioneros fueron conducidos en dos vehículos militares al Regimiento Tacna, ubicado a unas 12 cuadras del Palacio de La Moneda la mencionada unidad militar estaba a cargo del Coronel Joaquín Ramírez Pineda.
            Los sobrevivientes de estos acontecimientos han entregado la información que permite reconstruir estos hechos: los prisioneros permanecieron en el mencionado Regimiento hasta el día 13 de septiembre. Mientras estuvieron detenidos en ese Regimiento fueron obligados a arrastrarse hincados, estar tendidos, con los brazos sobre la nuca o de pie con los brazos en alto. Durante casi 48 horas debieron permanecer en posiciones dolorosas, en terreno áspero o de huevillo, siendo pisoteados por los militares que corrían sobre ellos y que los golpeaban con las culatas de sus armas o les proferían heridas con sus yataganes, con la permanente vigilancia de guardias armados de ametralladoras, quienes los amenazaban y solicitaban a los Oficiales ejecutarlos de inmediato. Posteriormente permanecieron en un sector denominado los boxes o antiguas caballerizas; desde allí los prisioneros eran llevados a una oficina ubicada en el segundo piso del Regimiento, donde eran torturados e interrogados por personal del Servicio de Inteligencia Militar, SIM. Posteriormente eran devueltos, en malas condiciones físicas, a reunirse con los otros prisioneros y a continuar en las posiciones dolorosas que les asignaban. Cada cambio de guardia comenzaba con una golpiza a culatazos de los prisioneros.
            Estos prisioneros eran 49 personas. De ellas se ordenó liberar, al día siguiente, a los 17 funcionarios de Investigaciones que integraban el equipo de protección presidencial y se separó a algunos otros prisioneros. Finalmente quedaron como prisioneros un grupo de personas, de las cuales se ha identificado a 21 de ellas: diez asesores del Presidente de la República o funcionarios del gobierno, diez miembros de la Guardia Presidencial y un obrero. Los asesores del Presidente eran Jaime Barrios Meza, ingeniero comercial, asesor presidencial y Gerente General del Banco Central de Chile; Sergio Contreras, relacionador público de la Intendencia y periodista; Daniel Escobar Cruz, Jefe del Gabinete del Subsecretario del Interior; Enrique Huerta Corvalán, Intendente de Palacio; Claudio Jimeno Grendi, sociólogo, asesor presidencial; Georges Klein Pipper, médico, asesor presidencial; Eduardo Paredes Barrientos, médico, asesor presidencial y ex Director de Investigaciones; Enrique París Roa, médico psiquiatra, asesor presidencial y miembro de Consejo Superior de la Universidad de Chile; Héctor Ricardo Pincheira Núñez, estudiante de medicina, asesor presidencial; y Arsenio Poupin Oissel, abogado, Subsecretario General de Gobierno y asesor presidencial. Los miembros de la Guardia Presidencial, que han podido ser identificados son los siguientes: José Freire Medina, Daniel Gutiérrez Ayala, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio Murúa, Julio Hernán Moreno Pulgar, Luis Rodríguez Riquelme, Jaime Sotelo Ojeda, Julio Tapia Martínez, Oscar Valladares Caroca y Juan Vargas Contreras. Además estaba el obrero Oscar Luis Avilés Jofré, quien había concurrido a La Moneda en apoyo al Gobierno.
            Alrededor de las 14:00 horas del día 13 de septiembre de 1973 estos prisioneros, amarrados de pies y manos fueron arrojados en un camión militar, unos encima de los otros y fueron conducidos fuera del Regimiento con destino desconocido. Casi todos los miembros de la Guardia Presidencial que estuvieron en La Moneda el día 11 de septiembre de 1973 fueron ejecutados o desaparecieron. Sin embargo, uno de los que logró salir con vida y ha contribuido a reconstruir estos hechos, es Juan Bautista Osses Beltrán, quien fue llevado detenido al Regimiento Tacna, pero fue incorporado a otro grupo de prisioneros, lo que le permitió salir con vida después de estar en prisión en el Estadio Chile y en el Estadio Nacional.
            Osses señala en su extensa declaración que un grupo de 13 miembros de la Guardia Presidencial acompañó a Allende a La Moneda y fue detenido en su interior. Posteriormente, junto con los demás prisioneros fue conducido al Regimiento Tacna y allí fueron informados que serían fusilados a las 12 de la noche, después que el fusilamiento sería a las 3:00 horas y más adelante, se señaló a las 6:00 horas. Osses ha reconocido que entre los detenidos en el Tacna se encontraban Héctor Daniel Urrutia, Daniel Gutiérrez, Enrique Huerta, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio, Julio Moreno, Eduardo Paredes, Enrique París, Georges Klein, Héctor Pincheira, Arsenio Poupin, Luis Rodríguez Riquelme y Oscar Valladares.
            El testigo fue sacado del Regimiento Tacna en la madrugada del día 13 de septiembre de 1973 y conducido junto a otros detenidos al Estadio Chile.
            Beatriz Celsa Parrau Tejos, quien estuvo detenida en el Regimiento Tacna, ha podido brindar algunos antecedentes importantes. Ella estaba en INDUMETAL donde atendía a un herido en su calidad de enfermera. A las 18:00 horas del11 de septiembre, esta empresa fue ocupada por Carabineros y todos los que allí estaban quedaron detenidos y fueron conducidos a una Comisaría y el mismo día, trasladados al Regimiento Tacna. Allí supo que estaban detenidos los que habían sido apresados en La Moneda y a pesar de estar separada de ese grupo, tuvo la oportunidad de verlos cuando iban al baño o cuando eran conducidos a los interrogatorios. Allí vio a varios médicos, que conocía por sus actividades profesionales y a dirigentes del gobierno. También observó a numerosos grupos de otros prisioneros que ingresaban o salían. El 13 de septiembre, a mediodía, a través de las rendijas del galpón en que estaban encerradas unas 90 mujeres, Celsa Parrau pudo ver salir un camión del Regimiento llevando bultos que parecían cuerpos humanos. Cuando las sacaron del mencionado galpón, a las 14:30 horas, observó que ya no estaban los prisioneros de La Moneda.
            Por su parte, el Jefe de Investigaciones en La Moneda, el detective Juan Seoane, permaneció entre los detenidos de La Moneda hasta después del mediodía del 13 de septiembre, momento en que pudo presenciar como se llevaban a los prisioneros en un camión militar.
            Según testimonios de los sobrevivientes, ellos escucharon de los militares que participaron en la operación, que los habían llevado a los campos militares de Peldehue, ubicados en Colina, donde habrían sido fusilados e inhumados.
            Un soldado del Regimiento Tacna, que pudo presenciar parte de los hechos, relató que los prisioneros fueron amarrados con alambre y lanzados a un camión Pegaso del Ejército que integró un convoy que salió del cuartel a las 14:00 horas aproximadamente, mientras se ordenaba a todos los conscriptos permanecer recluidos en sus cuadras y no transitar por los patios. En la tarde regresó el contingente que había formado parte del convoy y se corrió la voz entre los militares que los prisioneros habían sido conducidos al predio que el Regimiento Tacna tiene en los campos militares de Peldehue, en Colina, allí habrían sido ultimados frente a un hoyo o fosa, de un diámetro de unos cinco a seis metros y de varios metros de profundidad, que existía a poca distancia de la vivienda empleada por el personal de guardia del predio. Los prisioneros eran colocados en grupos de cuatro al borde de la fosa y se les disparaba. Una vez ejecutados y arrojados al fondo del foso, se habrían lanzado granadas en su interior y así continuaron las ejecuciones de cuatro en cuatro. El soldado agrega que le correspondió ir al predio mencionado a fines de septiembre de 1973 y encontró la citada fosa tapada. Allí le confirmaron que se había enterrado a los ejecutados en ese lugar y que éstos eran 26 ó 27.
            Sin embargo, esta matanza de prisioneros, que se habían rendido y que estaban desarmados y maniatados, no ha sido jamás reconocida oficialmente ni se han entregado los cadáveres, y las personas mencionadas, entre ellas, Oscar Reinaldo Lagos Ríos, siguen desaparecidas desde el 13 de septiembre de 1973.
 
 
GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
            El 29 de marzo de 1974 se presentó un recurso de amparo ante la Corte de Apelaciones de Santiago que ingresó con el rol N°284-74 por 131 personas que estaban desaparecidas. El recurso fue rechazado el 28 de noviembre de 1974 ante los informes negativos de las autoridades de la época respecto del afectado y de la gran mayoría de los detenidos. Se ordenó remitir los antecedentes al Juzgado del Crimen correspondiente. Se apeló de esta resolución y, en segunda instancia ante la Corte Suprema, esta confirmó el fallo del tribunal el 31 de enero de 1975 recomendando la designación de un Ministro en Visita.
            Se designó como Ministro en Visita el Sr. Enrique Zurita, quien se constituyó en el Primer Juzgado del Crimen iniciando la causa rol 106.657.
            El 29 de septiembre de 1975 el Ministro en Visita se declaró incompetente por considerar la intervención en los hechos de personal militar y/o de carabineros.
            El 1° de julio de 1976 el Segundo Juzgado Militar de Santiago aceptó la competencia para seguir conociendo el proceso y ordenó instruir sumario en la Tercera Fiscalía Militar de Santiago según causa rol 1.382-76.
            Un mes y algunos días después, el Fiscal declaró cerrado el sumario y al día siguiente, el 10 de agosto de 1976, dictaminó pidiendo el sobreseimiento temporal, el que fue aprobado por el Juez Militar.
            El 2 de febrero de 1990, el Segundo Juzgado Militar sobreseyó total y definitivamente la causa rol 1.382-76, en virtud de las disposiciones del Decreto Ley 2191 de 1978 que establece la amnistía para las personas que hayan incurrido en determinados hechos delictuosos durante el lapso comprendido entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978.
            El abogado de las partes afectadas presentó un recurso de apelación a dicho sobreseimiento, argumentando que esta resolución es improcedente, agraviante y abusiva porque paraliza para siempre la búsqueda de la verdad de los hechos, amnistía a personas desconocidas y deja en la impunidad los hechos denunciados.
            El 22 de febrero de 1990 este tribunal concedió el recurso de apelación y resolvió elevar este recurso a la Corte Marcial.
            El 27 de julio de 1990, la familia del afectado presentó ante el 5to. Juzgado del Crimen de Santiago una denuncia por presunta desgracia en la persona de Oscar Lagos y solicitó una serie de gestiones ante las autoridades. Además se solicitó que se considere una crónica del diario El Popular de fecha 1° de junio de 1990. Esta causa ingresó con el rol N°126465-6.
            En dicha crónica aparece un testimonio del ex conscripto del Regimiento Tacna, Manuel Carrillo, que señaló que Oscar Lagos Ríos estaba herido y agonizó durante dos días en el Regimiento Tacna. A fines de 1992 la mencionada causa se encontraba en tramitación en estado de sumario.
            Inmediatamente después de la detención y desaparición del afectado, la familia realizó consultas y trámites en el Regimiento Tacna, Escuela de Suboficiales, Campo militar de Chena, los campos de prisioneros del Estadio Nacional y del Estadio Chile, Cárcel Pública, Penitenciaría, Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos, Fábrica de Armamento y Maestranza del Ejército (FAMAE), la Cruz Roja Internacional, Ministerio de Defensa y Policía de Investigaciones.
            La madre del afectado fue al Regimiento Tacna, allí le dijeron que estaba en el Estadio Nacional. En el Estadio Nacional aceptaron tres paquetes con ropas y alimentos para el detenido, pero después le dijeron que estaba en la Penitenciaría, al concurrir a dicho recinto le informaron que su hijo no se encontraba en ese lugar. Todas estas gestiones no tuvieron resultados positivos en orden a dar con el paradero del afectado, aunque en varias oportunidades la familia recibió noticias de que Oscar Lagos estaba en uno y otro lugar detenido.
            Los antecedentes antropomórficos de Oscar Lagos Ríos fueron anexados a la causa 4449-AF del 22 Juzgado del Crimen de Santiago, por el delito de inhumación ilegal, en el Patio 29 del Cementerio General, de personas no identificadas muertas entre septiembre y diciembre de 1973. El Juez Instructor de la causa ordenó la excavación de 108 tumbas en septiembre de 1991. De allí se exhumaron 125 cuerpos, los que fueron remitidos al Instituto Médico Legal. En la actualidad (fines de 1992) se está a la espera de los informes periciales de identificación.
La madre de Oscar Lagos, en varias oportunidades, fue amenazada de muerte por su incansable búsqueda y falleció, al igual que el padre sin antes saber del destino de su hijo.
 

Actualidad:

Primera Linea 4 de Abril 2002Corresponden a detenidos desaparecidos de La Moneda
La ministra en visita Amanda Valdovinos, a cargo de verificar información de la Mesa de Diálogo sobre la ubicación de los restos de unos 20 detenidos desaparecidos al interior del Regimiento Justo Arteaga, de Colina, descubrió el lugar exacto donde fueron inhumados clandestinamente los cuerpos tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Una fuente exclusiva confirmó a La Voz que los restos están en un pozo de 15 metros de profundidad.
En enero pasado, los trabajos de excavación en el terreno -que fue donado por la Iglesia Católica al Ejército para prácticas de guerra antes del golpe militar- se concentraron en una fosa de 15 por 13 metros, desde donde se han extraído, hasta la fecha, más de 400 fragmentos óseos esparcidos en una profundidad de cerca de tres metros.
Sin embargo, los estudios del suelo realizados por un botánico y por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) permitieron precisar que los fragmentos corresponden a los restos dejados por la remoción de las osamentas a finales de la década del '70. La precisión de los especialistas es tal, que se determinó que, por su ubicación fueron arrastrados desde uno de los extremos del sitio de excavación mediante el uso de una máquina retroexcavadora, cuyas características, (marca, modelo y propiedad) están acreditadas en el proceso.

Pozo equivalente a seis pisos
Los fragmentos, entre los que se cuentan cráneos, falanges, vértebras, dientes y arcadas, provienen de un pozo de unos cinco metros de diámetro y unos 15 metros de profundidad -equivalente a un edificio de seis pisos- donde fueron arrojados los cuerpos, una vez fusilados los detenidos y dinamitados (mediante granadas) en su interior. En los próximos días, las excavaciones se concentrarán en ese lugar y no se descarta que se verifiquen hallazgos de gran magnitud de osamentas.
Hasta el momento, con las recolecciones efectuadas, el Servicio Médico Legal ha podido aproximar en una decena las personas cuyos restos estaban en el lugar. Sin embargo, con las piezas dentales y los antecedentes con que cuenta el proceso se han podido confirmar cinco identidades, que sólo serán oficializadas una vez agotadas las diligencias.
Los familiares de las presuntas víctimas han sido informadas periódicamente por la jueza Valdovinos El último informe entregado por la ministra a la Corte Suprema confirma, además, los errores en el informe entregado por el Ejército a la Mesa de Diálogo, ya que el lugar ha sido localizado gracias a testimonios de lugareños y ex uniformados que se han acercado voluntariamente al tribunal. Todos los antecedentes reunidos por la ministra Amanda Valdovinos serán derivados a los tribunales del Crimen o militares que correspondan para determinar a los responsables de los homicidios y las inhumaciones y exhumaciones ilegales acreditadas en la investigación.

¿Quiénes son?
Según el Informe Rettig, 21 fueron los detenidos de La Moneda que terminaron trágicamente en Colina. Los asesores del Presidente Allende Eduardo Paredes Barrientos, ex director de Investigaciones; Enrique París Roa, Jaime Barrios Meza, gerente general del Banco Central; Sergio Contreras, Daniel Escobar Cruz, Enrique Huerta Corvalán, Claudio Jimeno Grendi, doctor Georges Klein Pipper, Héctor Pincheira Núñez y Arsenio Poupin Oissel, subsecretario General de Gobierno. Los miembros del GAP José Freire Medina, Daniel Gutiérrez Ayala, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio Murúa, Julio Moreno Pulgar, Luis Rodríguez Riquelme, Jaime Sotelo Ojeda, Julio Tapia Martínez, Héctor Urrutia Molina, Oscar Valladares Caroca, Juan Vargas Contreras y Oscar Luis Avilés Jofré.

 

JUAN ALEJANDRO VARGAS CONTRERAS

Rut                   :            Sin información
F.Nacim.            :            31-01-50, 23 años de edad a la fecha de su detención
Domicilio            :            Bombach N°2, Tomé, Concepción
E.Civil              :            Soltero, 1 hijo
Actividad            :            Egresado de Escuela Industrial
C.Repres.            :            Miembro de la Guardia Presidencial, GAP. Militante del Partido Socialista
F.Detenc.            :            11 de septiembre de 1973
 
                                                                   
 
SITUACION REPRESIVA
            Alejandro Vargas Contreras, padre de un hijo, militante del Partido Socialista, era miembro de la Guardia Presidencial, GAP, de Salvador Allende y en el cumplimiento de sus funciones cayó prisionero el 11 de septiembre de 1973. Fue conducido al Regimiento Tacna, donde permaneció hasta el 13 de septiembre del mismo año. Ese día, junto con otros prisioneros fue sacado del Regimiento en un camión militar y conducido a un destino desconocido. Desde esa fecha se encuentra desaparecido.
            Alejandro Vargas Contreras residía en la Casa Presidencial de Tomás Moro, donde cumplía sus funciones de miembro de la Guardia Presidencial, más conocidos por el calificativo dado por la prensa de la época de GAP -grupo de amigos personales- aludiendo a una expresión del propio Presidente de la República. Era originario de Tomé y periódicamente viajaba a esa ciudad, donde residían sus padres, en cuya casa también vivía Merari Agurto, con quien tenía una hija nacida el 5 de septiembre de 1973, a la cual no alcanzó a conocer. Alejandro Vargas tenía planeado ir a su hogar el 11 de septiembre.
            Ese día, muy temprano en la mañana, junto con los otros miembros de la Guardia Presidencial se dirigió a La Moneda, acompañando al Presidente de la República. Allí permanecieron mientras se producía el ataque de las fuerzas de Infantería y tanques al mando del General Javier Palacios, a las que se sumaron más tarde efectivos de Carabineros, hasta que a las 11:00 horas aproximadamente, comenzó el bombardeo de la Fuerza Aérea de Chile, que destruyó gran parte de La Moneda.
            Los miembros de la Guardia Presidencial y otras personas permanecieron en el Palacio hasta que recibieron la orden del Presidente Salvador Allende de salir, lo que se hizo por la puerta de calle Morandé 80 del Palacio de La Moneda, allí fueron encañonados y golpeados por los Militares y se les ordenó tenderse en el suelo con las manos en la nuca, estando permanentemente amenazados, incluso de ser aplastados por un tanque que se dirigió hacia ese lugar.
            Dos miembros de la Guardia Presidencial, Antonio Aguirre Vásquez y Osvaldo Ramos Rivera, fueron hechos prisioneros en el interior de La Moneda y fueron enviados a la Posta de la Asistencia Pública porque estaban heridos, algunos días después estos heridos fueron detenidos y desaparecieron. Otros miembros del GAP que no alcanzaron a entrar en La Moneda y que fueron detenidos en sus proximidades fueron Gonzalo Jorquera Leyton, Williams Osvaldo Barría, Domingo Blanco Tarrés y Carlos Cruz Zavala, entre otros.
            Varias personas murieron en el asedio a La Moneda o fueron ejecutadas una vez que se habían entregado como prisioneros.
            Las personas detenidas en La Moneda permanecieron en la calle Morandé hasta las 18 horas. A esa hora, estos prisioneros fueron conducidos a en dos vehículos militares al Regimiento Tacna, ubicado a unas 12 cuadras del Palacio de La Moneda y que estaba a cargo del Coronel Joaquín Ramírez Pineda. Los sobrevivientes de estos acontecimientos han entregado la información que permite reconstruir estos hechos: los prisioneros permanecieron en el mencionado regimiento hasta el día 13 de septiembre. Mientras estuvieron detenidos en ese regimiento fueron obligados a arrastrarse hincados, estar tendidos, con los brazos sobre la nuca o de pie con los brazos en alto. Durante casi 48 horas debieron permanecer en posiciones dolorosas, en terreno áspero o de huevillo, siendo pisoteados por los militares que corrían sobre ellos y que los golpeaban con las culatas de sus armas o les proferían heridas con sus yataganes, con la permanente vigilancia de guardias armados de ametralladoras, quienes los amenazaban y solicitaban a los oficiales ejecutarlos de inmediato. Permanentemente, los prisioneros eran llevados a una oficina ubicada en el segundo piso del Regimiento, donde eran torturados e interrogados por personal del Servicio de Inteligencia Militar, SIM. Posteriormente eran devueltos, en malas condiciones físicas, a reunirse con demás prisioneros y a continuar en las posiciones dolorosas que les asignaban. Cada cambio de guardia comenzaba con una golpiza a culatazos de los prisioneros.
            Estos prisioneros eran 49 personas. De ellas se ordenó liberar a los 17 detectives que integraban el equipo de protección presidencial y se separó a algunos otros prisioneros. Finalmente quedaron como prisioneros un grupo de personas, de las cuales se ha identificado a 21 de ellas: diez asesores del Presidente de la República o funcionarios del gobierno, diez miembros de la Guardia Presidencial y un obrero. Los asesores del Presidente eran Jaime Barrios Meza, asesor presidencial y Gerente General del Banco Central de Chile; Sergio Contreras, relacionador público de la Intendencia y periodista; Daniel Escobar Cruz, Jefe del Gabinete del Subsecretario del Interior; Enrique Huerta Corvalán, Intendente de Palacio; Claudio Jimeno Grendi, asesor presidencial; Eduardo Paredes Barrientos, asesor presidencial y ex Director de Investigaciones; Enrique París Roa, médico psiquiatra, asesor presidencial y miembro de Consejo Superior de la Universidad de Chile; Héctor Ricardo Pincheira Núñez, asesor presidencial y Arsenio Poupin Ossiel, Subsecretario General de Gobierno y asesor presidencial. Los miembros de la Guardia Presidencial, que han podido ser identificados son los siguientes: José Freire Medina, Daniel Gutiérrez Ayala, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio Murúa, Julio Hernán Moreno Pulgar, Luis Rodríguez Riquelme, Jaime Sotelo Ojeda, Julio Tapia Martínez, Oscar Valladares Caroca y Juan Vargas Contreras. Además estaba el obrero Oscar Luis Avilés Jofré, quien había concurrido a La Moneda en apoyo al Gobierno.
            Alrededor de las 14:00 horas del día 13 de septiembre de 1973 estos prisioneros, amarrados de pies y manos fueron arrojados en un camión militar, unos encima de los otros y fueron conducidos fuera del Regimiento con destino desconocido. Casi todos los miembros de la Guardia Presidencial que estuvieron en La Moneda el día 11 de septiembre de 1973 fueron ejecutados o desaparecieron. Sin embargo, uno de los que logró sobrevivir y ha contribuido a reconstruir estos hechos, es Juan Bautista Osses Beltrán, quien fue llevado detenido al Regimiento Tacna, pero fue incorporado a otro grupo de prisioneros, lo que le permitió salir con vida después de estar en prisión en el Estadio Chile y en el Estadio Nacional.
            Osses señala en su extensa declaración que un grupo de 13 miembros de la Guardia Presidencial acompañó a Allende a La Moneda y fue detenido en su interior. Posteriormente, junto con los demás prisioneros fue conducido al Regimiento Tacna y allí fueron informados que serían fusilados a las 12 de la noche, después que el fusilamiento sería a las 3:00 horas y más adelante, se señaló a las 6:00 horas. Osses ha reconocido que entre los detenidos en el Tacna se encontraban Héctor Daniel Urrutia, Daniel Gutiérrez, Enrique Huerta, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio, Julio Moreno, Eduardo Paredes, Enrique París, Georges Klein, Héctor Pincheira, Arsenio Poupin, Luis Rodríguez Riquelme y Oscar Valladares.
            El testigo fue sacado del Regimiento Tacna en la madrugada del día 13 de septiembre de 1973 y conducido junto a otros detenidos al Estadio Chile.
            Beatriz Celsa Parrau Tejos, quien estuvo detenida en el Regimiento Tacna, es quien ha podido brindar algunos antecedentes importantes. Ella estaba en INDUMETAL donde atendía a un herido en su carácter de enfermera. A las 18:00 horas de 11 de septiembre, esta empresa fue ocupada por Carabineros y todos los que allí estaban quedaron detenidos y fueron conducidos a una Comisaría y el mismo día, trasladados al Regimiento Tacna. Allí supo que estaban detenidos los que habían sido apresados en La Moneda y a pesar de estar separada de ese grupo, tuvo la oportunidad de verlos cuando iban al baño o cuando eran conducidos a los interrogatorios. Allí vio a varios médicos, que conocía por sus actividades profesionales y a dirigentes del gobierno. También observó a numerosos grupos de otros prisioneros que ingresaban o salían. El 13 de septiembre, a mediodía, a través de las rendijas del galpón en que estaban encerradas unas 90 mujeres, Celsa Parrau pudo ver salir un camión del Regimiento llevando bultos que parecían cuerpos humanos. Cuando las sacaron del mencionado galpón, a las 14:30 horas, observó que ya no estaban los prisioneros de La Moneda.
            Por su parte, el Jefe de Investigaciones en La Moneda, el detective Juan Seoane, permaneció entre los detenidos de La Moneda hasta después del mediodía del 13 de septiembre, momento en que pudo presenciar como se llevaban a los prisioneros en el camión militar.
            Según testimonios de los sobrevivientes, ellos escucharon de los militares que participaron en la operación, que los habían llevado a los campos militares de Peldehue, ubicados en Colina, donde habrían sido fusilados e inhumados.
            Un soldado del Regimiento Tacna, que pudo presenciar parte de los hechos, relata que los prisioneros fueron amarrados con alambre y lanzados a un camión Pegaso del Ejército que integró un convoy que salió del cuartel a las 14:00 horas aproximadamente, mientras se ordenaba a todos los conscriptos permanecer recluídos en sus cuadras y no transitar por los patios. En la tarde regresó el contingente que había formado parte del convoy y se corrió la voz entre los militares que los prisioneros habían sido conducidos al predio que el Regimiento Tacna tiene en los campos militares de Peldehue, en Colina, allí habrían sido ultimados frente a un hoyo o fosa de un diámetro de unos cinco a seis metros y de varios metros de profundidad, que existía a poca distancia de la vivienda empleada por el personal de guardia del predio. Los prisioneros eran colocados en grupos de cuatro al borde de la fosa y se les disparaba. Una vez ejecutados y arrojados al fondo del foso, se habrían lanzado granadas para destrozar los cuerpos y así continuaron las ejecuciones de cuatro en cuatro. El soldado también declara que le correspondió ir al predio mencionado a fines de septiembre de 1973 y encontró la citada fosa tapada Allí le confirmaron que se había enterrado a los ejecutados en ese lugar y que éstos eran 26 ó 27. Este soldado agrega que el segundo día de su permanencia en Peldehue, un conscripto encontró, incrustado entre unos espinos, un trozo de carne que era fácilmente identificable como una oreja humana.
            El 13 de mayo de 1974, fue detenida en su domicilio la conviviente del afectado, señora Merari Agurto, quien fue procesada y condenada a dos años de presidio. Su hermano José Eduardo Vargas Contreras también fue procesado y condenado. Finalmente debió exiliarse en Estados Unidos.
            En varias oportunidades, Carabineros y detectives fueron a interrogar a los parientes del afectado, incluso parientes lejanos que vivían en la ciudad de San Rosendo debieron soportar estas visitas.
            La suerte final de Alejandro Vargas no ha podido ser averiguada. Esta matanza de prisioneros no ha sido jamás reconocida oficialmente, ni se han entregado los cadáveres y las personas mencionadas, entre ellos, Alejandro Vargas Contreras, se encuentran desaparecidas desde el 13 de septiembre de 1973.
 
 
GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
            El 6 de junio de 1975 se presentó un recurso de amparo en favor de Alejandro Vargas Contreras en la Corte de Apelaciones de Concepción. La Corte rechazó el recurso el mismo día porque de los antecedentes presentados no aparecía como detenido el afectado y encargó al Cuarto Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía que instruyera el proceso que correspondiera.
            El 7 de junio de 1975 el Cuarto Juzgado del Crimen de Concepción abrió el proceso rol 7.828 por presunta desgracia de Juan Alejandro Vargas Contreras y se ordenó investigar.
            El Alcaide de la Penitenciaría de Santiago informó el 19 de junio de 1975 en oficio 567, dirigido al Tribunal, que previa revisión de los libros desde el 11 de septiembre de 1973, podía informar que la persona referida no había ingresado a esa Penitenciaría.
            El Parte 42, del 25 de julio de 1975, de la Brigada de Homicidio de la Policía de Investigaciones, contiene el informe de la investigación realizada, que resume el interrogatorio a la denunciante y señala que se efectuaron las investigaciones de rigor en hospitales, Instituto Médico Legal, presidios e incluso en la Tercera División del Ejército, sin obtener resultados positivos.
            Un segundo Parte de Investigaciones (el 3039) reitera los resultados negativos de sus consultas a SENDET (Secretaría Ejecutiva Nacional de Detenidos) y a otros servicios.
            El 26 de septiembre de 1975 la jueza concluyó que los antecedentes reunidos no configuraban el delito denunciado y sobreseyó temporalmente la causa. El 14 de octubre de 1975, la Corte de Apelaciones aprobó este sobreseimiento.
            La causa se desarchivó el 21 de julio de 1989 y volvió a archivarse el 7 de junio de 1990 y este trámite se repitió el 30 de julio de 1990 y volvió a archivarse el 3 de octubre de 1990.
            El 29 de junio de 1990, María Angélica Vargas Contreras, hermana del afectado, presentó una denuncia por presunta desgracia ante el Quinto Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía de Santiago, solicitando que la justicia le proporcione una respuesta, porque se ha llegado al absurdo de no saber si su hermano está vivo o muerto. La causa ingresó con el rol 132.153-7.
            El 27 de junio de 1991, la mencionada hermana solicitó transformar la acción de denuncia por otra de querella criminal, puesto que el afectado fue objeto de delitos claramente identificables como el secuestro, probable homicidio e inhumación ilegal, por parte de personas que pueden y deben ser identificadas. Finalmente esta causa se tramita bajo el rol N°126465-6 encontrándose a fines de 1992 en estado de sumario.


JULIO HERNAN MORENO PULGAR


Rut                   :            78.034 de Los Andes
F.Nacim.            :            18-11-48, 24 años de edad a la fecha de su detención
Domicilio            :            Tomás Moro, Santiago
E.Civil              :            Soltero
Actividad            :            Telefonista y ordenanza de La Moneda
C.Repres.            :            Miembro de la Guardia Presidencial, GAP. Militante del Partido Socialista
F.Detenc.            :            11 de septiembre de 1973
 
                                                                   
 
SITUACION REPRESIVA
            Julio Moreno Pulgar, soltero, telefonista, Ordenanza del Palacio Presidencial, militante del Partido Socialista, fue detenido el 11 de septiembre de 1973 al salir el último grupo de personas que se encontraban en el interior del Palacio de La Moneda que estaba siendo bombardeado. Fue conducido al Regimiento Tacna donde permaneció hasta el 13 de septiembre, fecha en que fue conducido en un camión militar con destino desconocido y hasta hoy permanece desaparecido.
            Moreno Pulgar era miembro de la Guardia Presidencial, más conocidos por el calificativo dado por la prensa de la época de GAP, "Grupo de amigos personales", aludiendo a una expresión del propio Presidente de la República. Moreno Pulgar residía en la Casa Presidencial de Tomás Moro y desde el 10 de septiembre estaba cumpliendo su turno de guardia en La Moneda, según pudo constatar su hermana Elba Rosa, que lo llamó a ese lugar a las 23:00 horas.
            El 11 de septiembre terminaba su turno, pero los acontecimientos ocurridos le obligaron a permanecer en La Moneda. Su hermana Elba Rosa, que era telefonista en la residencia de Tomás Moro trató de comunicarse con el afectado en el Palacio de La Moneda en la mañana pero no pudo lograr la comunicación.
            El 11 de septiembre, el Palacio Presidencial de La Moneda, sede del gobierno, fue asaltado por efectivos de Infantería y de tanques del Ejército, dirigidos por el General Javier Palacios, a los que se sumaron más tarde Fuerzas de Carabineros. A las 11 de la mañana comenzó el bombardeo de parte de la Fuerza Aérea de Chile, que destruyó gran parte de La Moneda.
            Los miembros de la Guardia Presidencial y otras personas permanecieron en el Palacio hasta que recibieron la orden del Presidente Salvador Allende de salir, lo que se hizo por una puerta de calle Morandé 80 del Palacio de La Moneda, allí fueron encañonados y golpeados por los militares y se les ordenó tenderse en el suelo con las manos en la nuca, estando permanentemente amenazados, incluso de ser aplastados por un tanque que se dirigió hacia ese lugar.
            Dos miembros de la Guardia Presidencial, Antonio Aguirre Vásquez y Osvaldo Ramos Rivera fueron hechos prisioneros en el interior de La Moneda y fueron enviados a la Posta de la Asistencia Pública porque estaban heridos, algunos días después estas dos personas fueron sacadas desde dicho centro asistencial, por efectivos Militares, permaneciendo a partir de entonces en calidad de detenidos desaparecidos. Otros miembros del GAP que venían de la residencia presidencial de El Cañaveral, no alcanzaron a ingresar a La Moneda y fueron detenidos en sus proximidades. Ellos eran, entre otros, Gonzalo Jorquera Leyton, Williams Osvaldo Ramírez Barría, Carlos Cruz Zavala y Domingo Blanco Tarrés, quienes formaban parte de un grupo de aproximadamente 13 personas, algunos de los cuales fueron posteriormente ejecutados, en tanto que los otros permanecen en calidad de detenidos desaparecidos.
            Estas personas detenidas en La Moneda permanecieron en la calle Morandé hasta las 18 horas. A esa hora, estos prisioneros fueron conducidos en dos vehículos militares al Regimiento Tacna, ubicado a unas 12 cuadras del Palacio de La Moneda y que estaba a cargo del coronel Joaquín Ramírez Pineda.
            Los sobrevivientes de estos acontecimientos han entregado la información que permite reconstruir los hechos: los prisioneros permanecieron en el mencionado regimiento hasta el día 13 de septiembre. Mientras estuvieron detenidos en dicha Unidad militar fueron obligados a arrastrarse hincados, estar tendidos, con los brazos sobre la nuca o de pie con los brazos en alto. Durante casi 48 horas debieron permanecer en posiciones dolorosas, en terreno áspero o de huevillo, siendo pisoteados por los militares que corrían sobre ellos y que los golpeaban con las culatas de sus armas o les proferían heridas con sus yataganes, con la permanente vigilancia de guardias armados de ametralladoras, quienes los amenazaban y solicitaban a los Oficiales ejecutarlos de inmediato. Posteriormente permanecieron en un sector denominado los boxes o antiguas caballerizas; desde allí, los prisioneros eran llevados a una oficina ubicada en el segundo piso del Regimiento, donde eran torturados e interrogados por personal del Servicio de Inteligencia Militar, SIM. Posteriormente eran devueltos, en malas condiciones físicas, a reunirse con los demás prisioneros y a continuar en las posiciones dolorosas que les asignaban. Cada cambio de guardia comenzaba con una golpiza a culatazos de los prisioneros.
            Estos prisioneros eran 49 personas. De ellas se ordenó liberar a los 17 detectives que integraban el equipo de protección presidencial y se separó a algunos otros prisioneros. Finalmente quedaron como prisioneros un grupo de personas, de las cuales se ha identificado a 21 de ellas: diez asesores del Presidente de la República o funcionarios del gobierno, diez miembros de la Guardia Presidencial y un obrero. Los asesores del Presidente eran Jaime Barrios Meza, asesor presidencial y Gerente General del Banco Central de Chile; Sergio Contreras, relacionador público de la Intendencia y periodista; Daniel Escobar Cruz, Jefe del Gabinete del Subsecretario del Interior; Enrique Huerta Corvalán, Intendente de Palacio; Claudio Jimeno Grendi, sociólogo, asesor presidencial; Georges Klein Pipper, médico psiquiatra, asesor presidencial; Eduardo Paredes Barrientos, médico, asesor presidencial y ex Director de Investigaciones; Enrique París Roa, asesor presidencial y miembro de Consejo Superior de la Universidad de Chile; Héctor Ricardo Pincheira Núñez, asesor presidencial y Arsenio Poupin Oissel, abogado, Subsecretario General de Gobierno y asesor presidencial. Los miembros de la Guardia Presidencial, que han podido ser identificados son los siguientes: José Freire Medina, Daniel Gutierrez Ayala, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio Murúa, Julio Hernán Moreno Pulgar, Luis Rodríguez Riquelme, Jaime Sotelo Ojeda, Julio Tapia Martínez, Oscar Valladares Caroca y Juan Vargas Contreras. Además estaba el obrero Oscar Luis Avilés Jofré, quien había concurrido a La Moneda en apoyo al Gobierno.
            Alrededor de las 14:00 horas del día 13 de septiembre de 1973 estos prisioneros, amarrados de pies y manos fueron arrojados en un camión militar, unos encima de los otros y fueron conducidos fuera del Regimiento con destino desconocido.
            Casi todos los miembros de la Guardia Presidencial que estuvieron en La Moneda el día 11 de septiembre de 1973 fueron ejecutados o desaparecieron. Sin embargo, uno de los que logró sobrevivir y ha contribuido a reconstruir estos hechos, es Juan Bautista Osses Beltrán, quien fue llevado detenido al Regimiento Tacna, pero fue incorporado a otro grupo de prisioneros, lo que le permitió salir con vida después de estar en prisión en el Estadio Chile y en el Estadio Nacional.
            Osses señala en su extensa declaración que un grupo de 13 miembros de la Guardia Presidencial acompañó a Allende a La Moneda y fue detenido en su interior. Posteriormente, junto con los demás prisioneros fue conducido al Regimiento Tacna y allí fueron informados que serían fusilados a las 12 de la noche, después que el fusilamiento sería a las 3:00 horas y más adelante, se señaló a las 6:00 horas. Osses ha reconocido que entre los detenidos en el Tacna se encontraban Héctor Daniel Urrutia, Daniel Gutiérrez, Enrique Huerta, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio, Julio Moreno, Eduardo Paredes, Enrique París, Georges Klein, Héctor Pincheira, Arsenio Poupin, Luis Rodríguez Riquelme y Oscar Valladares.
            El testigo fue sacado del Regimiento Tacna en la madrugada del día 13 de septiembre de 1973 y conducido junto a otros detenidos al Estadio Chile.
            Beatriz Celsa Parrau Tejos, quien estuvo detenida en el Regimiento Tacna, es quien ha podido brindar algunos antecedentes importantes. Ella estaba en INDUMETAL donde atendía a un herido en su calidad de enfermera. A las 18:00 horas del 11 de septiembre, esta empresa fue ocupada por Carabineros y todos los que allí estaban quedaron detenidos y fueron conducidos a una Comisaría y el mismo día, trasladados al Regimiento Tacna. Allí supo que estaban detenidos los que habían sido apresados en La Moneda y a pesar de estar separada de ese grupo, tuvo la oportunidad de verlos cuando iban al baño o cuando eran conducidos a los interrogatorios. Allí vio a varios médicos, que conocía por sus actividades profesionales y a dirigentes del gobierno. También observó a numerosos grupos de otros prisioneros que ingresaban o salían. El 13 de septiembre, a mediodía, a través de las rendijas del galpón en que estaban encerradas unas 90 mujeres, Celsa Parrau pudo ver salir un camión del Regimiento llevando bultos que parecían cuerpos humanos. Cuando las sacaron del mencionado galpón, a las 14:30 horas, observó que ya no estaban los prisioneros de La Moneda.
            Por su parte, el Jefe de Investigaciones en La Moneda, el detective Juan Seoane, permaneció entre los detenidos de La Moneda hasta después del mediodía del 13 de septiembre, momento en que pudo presenciar como se llevaban a los prisioneros en un camión militar.
            Según testimonios de los sobrevivientes, ellos escucharon de los militares que participaron en la operación, que los habían llevado a los campos militares de Peldehue, ubicados en Colina, donde habrían sido fusilados e inhumados.
            Un soldado del Regimiento Tacna, que pudo presenciar parte de los hechos, relata que los prisioneros fueron amarrados con alambre y lanzados a un camión Pegaso del Ejército que integró un convoy que salió del cuartel a las 14:00 horas aproximadamente, mientras se ordenaba a todos los conscriptos permanecer en sus cuadras y no transitar por los patios. En la tarde regresó el contingente que había formado parte del convoy y se corrió la voz entre los militares que los prisioneros habían sido conducidos al predio que el Regimiento Tacna tiene en los campos militares de Peldehue, en Colina, allí habrían sido ultimados frente a un hoyo o fosa de un diámetro de unos cinco a seis metros y de varios metros de profundidad, que existía a poca distancia de la vivienda empleada por el personal de guardia del predio. Los prisioneros eran colocados en grupos de cuatro al borde de la fosa y se les disparaba. Una vez ejecutados y arrojados al fondo del foso, se habrían lanzado granadas en su interior y así continuaron las ejecuciones de cuatro en cuatro. El soldado agrega que le correspondió ir al predio mencionado a fines de septiembre de 1973 y encontró la citada fosa tapada Allí le confirmaron que se había enterrado a los ejecutados en ese lugar y que estos eran 26 o 27. Sin embargo, esta matanza de prisioneros, no ha sido jamás reconocida oficialmente ni se han entregado los cadáveres, y las personas mencionadas, entre ellos, Julio Hernán Moreno Pulgar, se encuentran desaparecidas desde el 13 de septiembre de 1973.
 
             
GESTIONES JUDICIALES Y/O ADMINISTRATIVAS
            La familia no realizó gestiones judiciales durante muchos años, por temor a que se tomaran represalias, sin embargo realizaron averiguaciones en otras instituciones. Finalmente el 11 de julio de 1990 presentaron una denuncia por presunta desgracia ante el Quinto Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía de Santiago, la que fue rolada con el N°126465-6.
            En el escrito se solicitó que se recaben informaciones del Registro Civil, se oficie a la Policía de Investigaciones para que se realice una indagación, se oficie a postas y hospitales de Santiago así como al Instituto Médico Legal. También se solicitó que se consulte a Policía Internacional y al Ministerio de Relaciones Exteriores para verificar si el afectado abandonó el país o se asiló. Actualmente la causa se encuentra en estado de sumario (1992).
            Además se solicitó que se oficie a los Servicios de Inteligencia de Ejército, Marina. Aviación y Carabineros, recabando los antecedentes allí contenidos sobre el desaparecido.
            Las otras gestiones realizadas poco después de la desaparición de Julio Moreno se efectuaron ante la Cruz Roja Internacional, hospitales, morgue y cárceles. Todos estos trámites fueron infructuosos para encontrar a Julio Hernán Moreno Pulgar.
       

Actualidad:

Primera Linea 4 de Abril 2002Corresponden a detenidos desaparecidos de La Moneda
La ministra en visita Amanda Valdovinos, a cargo de verificar información de la Mesa de Diálogo sobre la ubicación de los restos de unos 20 detenidos desaparecidos al interior del Regimiento Justo Arteaga, de Colina, descubrió el lugar exacto donde fueron inhumados clandestinamente los cuerpos tras el golpe militar del 11 de septiembre de 1973. Una fuente exclusiva confirmó a La Voz que los restos están en un pozo de 15 metros de profundidad.
En enero pasado, los trabajos de excavación en el terreno -que fue donado por la Iglesia Católica al Ejército para prácticas de guerra antes del golpe militar- se concentraron en una fosa de 15 por 13 metros, desde donde se han extraído, hasta la fecha, más de 400 fragmentos óseos esparcidos en una profundidad de cerca de tres metros.
Sin embargo, los estudios del suelo realizados por un botánico y por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) permitieron precisar que los fragmentos corresponden a los restos dejados por la remoción de las osamentas a finales de la década del '70. La precisión de los especialistas es tal, que se determinó que, por su ubicación fueron arrastrados desde uno de los extremos del sitio de excavación mediante el uso de una máquina retroexcavadora, cuyas características, (marca, modelo y propiedad) están acreditadas en el proceso.

Pozo equivalente a seis pisos
Los fragmentos, entre los que se cuentan cráneos, falanges, vértebras, dientes y arcadas, provienen de un pozo de unos cinco metros de diámetro y unos 15 metros de profundidad -equivalente a un edificio de seis pisos- donde fueron arrojados los cuerpos, una vez fusilados los detenidos y dinamitados (mediante granadas) en su interior. En los próximos días, las excavaciones se concentrarán en ese lugar y no se descarta que se verifiquen hallazgos de gran magnitud de osamentas.
Hasta el momento, con las recolecciones efectuadas, el Servicio Médico Legal ha podido aproximar en una decena las personas cuyos restos estaban en el lugar. Sin embargo, con las piezas dentales y los antecedentes con que cuenta el proceso se han podido confirmar cinco identidades, que sólo serán oficializadas una vez agotadas las diligencias.
Los familiares de las presuntas víctimas han sido informadas periódicamente por la jueza Valdovinos El último informe entregado por la ministra a la Corte Suprema confirma, además, los errores en el informe entregado por el Ejército a la Mesa de Diálogo, ya que el lugar ha sido localizado gracias a testimonios de lugareños y ex uniformados que se han acercado voluntariamente al tribunal. Todos los antecedentes reunidos por la ministra Amanda Valdovinos serán derivados a los tribunales del Crimen o militares que correspondan para determinar a los responsables de los homicidios y las inhumaciones y exhumaciones ilegales acreditadas en la investigación.

¿Quiénes son?
Según el Informe Rettig, 21 fueron los detenidos de La Moneda que terminaron trágicamente en Colina. Los asesores del Presidente Allende Eduardo Paredes Barrientos, ex director de Investigaciones; Enrique París Roa, Jaime Barrios Meza, gerente general del Banco Central; Sergio Contreras, Daniel Escobar Cruz, Enrique Huerta Corvalán, Claudio Jimeno Grendi, doctor Georges Klein Pipper, Héctor Pincheira Núñez y Arsenio Poupin Oissel, subsecretario General de Gobierno. Los miembros del GAP José Freire Medina, Daniel Gutiérrez Ayala, Oscar Lagos Ríos, Juan Montiglio Murúa, Julio Moreno Pulgar, Luis Rodríguez Riquelme, Jaime Sotelo Ojeda, Julio Tapia Martínez, Héctor Urrutia Molina, Oscar Valladares Caroca, Juan Vargas Contreras y Oscar Luis Avilés Jofré.
 
 

PROGRAMA e INVITACION A LAS ACTIVIDADES - CEREMONIA POR LOS 11 DETENIDOS DESAPARECIDOS IDENTIFICADOS DE LA MONEDA

Por un funeral digno a 37 años del Golpe Militar.


- viernes 09 de abril :   desde las 9:00 SML
        De avenida la paz,  hacer todo el recorrido por teatinos, alameda, Morande 80,   moneda   y    teatinos
        - se entrara por el costado de la moneda a calle Valentín Letelier n.18, y se pasara al local del sindicato federación empleados particulares, donde en su salas estarán las victimas.
(Podrán ir todos los que quieran despedir a nuestros familiares victimas de violaciones a los d.d.h.h.)
- sábado 10 dentro de las 9: 00 – 9:30 se les realizará una ceremonia religiosa en el lugar
        - a las 10.30 am serán llevados nuevamente al recorrido teatinos, alameda, mor ande 80 y parte a cementerio general.
        -cementerio general se hará un acto, en donde cada representante de familia hablará
          Familias:
        - Moreno pulgar,
          -Juan Alejandro Vargas Contreras
          -Lagos ríos 
        - Palabras de un represéntate de los sobrevivientes del gap,
        - Palabras dirigentes de la agrupación f. d. e .d   la  moneda
-se dará paso a llevar a las victimas a los lugares que será su ultimo descanso en memorial a los detenidos desaparecidos Santiago.

DEL SUR PARA EL SUR

Homenaje a los caídos en Combate

Fotos

 

lunes, 5 de abril de 2010

Entrevista a Bachelet (1): El traspaso



POR PATRICIO FERNANDEZ Y VERÓNICA TORRES • FOTOS: ALEJANDRO OLIVARES
Dejó su mandato entre medio de los aplausos de la gente en La Moneda. Mujeres y hombres que levantaban pañuelos y lloraban al verla partir. En un Congreso alterado por tres fuertes réplicas y una alerta de maremoto, le entregó el poder a Piñera. Y, muchos concuerdan que el día quedará marcado como uno de los más extraños en la historia del país. Por primera vez desde que dejó la presidencia, Michelle Bachelet reflexiona sobre estos cuatro años que terminaron abruptamente con el terremoto; sobre la derrota de la coalición que representa, las críticas de la derecha y, por supuesto, sobre su futuro: ayudar a la reconstrucción del país desde una fundación que tiene como nombre tentativo Dialoga.

Partamos por el cambio de mando, ¿cómo fue ese día?
Fue como un día más de trabajo acelerado. Llegué temprano a La Moneda, nos sacamos las últimas fotos con los ministros y los subsecretarios, los escoltas, la gente que trabaja conmigo. Hubo una despedida muy bonita, pero todo lo que había pasado le dio una característica particular. Cuando un gobierno se termina, los gobernantes, imagino, van teniendo el tiempo de dejar todo bien cerrado y traspasarlo al gobierno que viene; pero nosotros, a causa del terremoto, trabajamos hasta el último día con la intensidad de los cuatro años. Incluso sin almorzar, con una actividad muy fuerte, y bajar de eso a un día protocolar, que tenía otro ritmo, aunque intenso también, es lo que lo hacía curioso.

Afuera de La Moneda, ¿qué le gritaba la gente?
Bueno, cosas que la gente dice, “¿por qué no se quedó?”, en fin. Y bueno, les contestaba, porque la democracia es así, porque no mando la ley y porque no creo en las leyes hechas a la medida de nadie.

Esas las hacen en Venezuela…
Ja, ja, ja… Las hacen en varias partes…

Fue muy impresionante ver a las mujeres con pañuelos blancos, levantando su foto, pidiéndole que por favor volviera el 2014. ¿Se imaginó alguna vez una imagen como esa?
Yo quiero decir que desde que empezó a quedar claro que el gobierno se iba, ese clima me tocó verlo permanentemente en terreno. Incluso en el terremoto, donde la gente estaba y está asustada, triste, sin saber lo que venía, igualmente la presencia de la Presidenta ahí era algo lleno de ánimo y entusiasmo. Las mujeres en todas partes no me hablaban del terremoto, me decían “gracias por estos cuatro años”… Y, efectivamente, me regalaron pañuelos blancos, me decían “se los paso para que se despida” y la verdad es que tengo guardados como 15 pañuelos que me regalaron. Todos muy bonitos, con dibujos, flores. También había hombres mayores y jóvenes. Le diría que fue impactante, emotivo y comprometedor con la gente…

¿La primera réplica la agarró en el auto camino de Valparaíso? Convengamos que ese día debe ser uno de los más raros de la historia de Chile.
Sí, me tocó una réplica en tierra y otra en el auto. Cuando estaba llegando con los honores hasta la puerta del Congreso veo inquieta a la gente que estaba haciendo pórtico y que se movían para todos lados… entonces se escuchó a los escoltas decir “está temblando”. Pero yo no sentía el movimiento, porque el auto iba andando e iba saludando a la gente. No veía el edificio moviéndose, pero cuando subí al estrado, Jorge Pizarro me dijo “hay alerta de tsunami. Estemos pendientes por si hay que evacuar”. Era un clima muy raro, pues. Además, todo el mundo creía que seguía temblando. Yo no alcancé a ver lo que otros vieron, a los presidentes que querían arrancar, eso me lo han contado.

Algo pasó con la piocha de O’Higgins.
No tenía el ganchito. Lo que pasa es que las bandas son personales, porque las personas tienen tamaños y anchuras distintas. Y yo a él (Piñera) le había dicho hace tiempo que se mandara a hacer una banda, porque la que me podía quedar bien a mí, a él le podía quedar mal. Imagínese si yo me hubiera puesto la del presidente Lagos: me habría caído por el suelo, porque soy chica… Yo me había estudiado el protocolo de la ceremonia y sabía que tenía que firmar, sacarme la piocha, dejarla en la mesa, sacarme la banda y después el presidente del Senado le ponía la banda a él, pero no estaba la banda, ja,ja,ja. Alguien después me dijo ¡qué tanto hablaban! y yo le decía “Sebastián, ¿tienes tu banda por ahí? Porque ahora viene…”

Cuando usted sale de ahí, ¿cómo sigue el día?
Decidimos irnos a almorzar todos juntos: ministros, subsecretarios, jefes de servicio, y ex jefes de servicio que lo único que querían era estar en el cambio de mando. Pero a nosotros nos dieron muy pocas entradas para el Congreso, tan solo veinte.

¿Quién daba esa entrada?
El presidente del senado, Jovino Novoa, él las distribuyó

Les dieron bien poquitas.
Por lo tanto, mucha gente que quería estar con nosotros ese día no pudo estar.

http://www.theclinic.cl/

martes, 30 de marzo de 2010

Opinión - El terremoto y la incompetencia militar

Con el nombramiento de Oscar Izurieta, el gobierno acaba de entregar a un militar el control de los instrumentos civiles para ordenar las funciones profesionales de estos y hacer control de planificación y eficiencia. Es decir, estamos peor que antes, con unas Fuerzas Armadas definitivamente corporativas y sin mayor control.

viernes, 26 de marzo de 2010

Ser leales a los derechos humanos

Por Daniel Escobar R.*

Durante estos días y debido a la agitación política provocada por los continuos errores del gobierno de corte empresarial de Sebastián Piñera, hay una noticia que para la opinión publica en general ha pasado un poco inadvertida o mejor dicho ha sido tratada sólo como una de tantas noticias internacionales, no así para las sensibilidades políticas y de derechos humanos.

El estado socialista cubano ha sido puesto en tela de juicio nuevamente debido a la muerte de Orlando Zapata Tamayo, supuesto activista del movimiento opositor cubano que se encontrara detenido luego de la llamada "primavera negra" del año 2003; en circunstancias poco claras la denominada "disidencia" expresa y denuncia que su muerte fue provocada por los malos tratos recibidos de funcionarios de la misma prisión en que se hallaba recluido.

En Chile, las reacciones no se hicieron esperar, el gobierno de derecha económica condenó enérgicamente la situación y el empresario presidente de la república Sebastián Piñera propuso trasladar este conflicto directamente a la organización de estados americanos (cuyo secretario general continuará siendo el chileno José Miguel Insulza) en busca de presión internacional para dar a Cuba lo que ellos entienden como democracia; mientras senadores del partido demócrata cristiano llegan a un acuerdo político en dependencias de la casa de gobierno sumándose a las críticas, la bancada comunista adopta posiciones históricas de apoyo irrestricto al régimen y diputados socialistas presionados por la democracia cristiana alzan su voz generando una declaración de repudio a lo ocurrido.

No deja de sorprender la pasividad mostrada por este grupo (bancada socialista, derecha económica, empresario y democracia cristiana) cuando en nuestro país estas prácticas se han vuelto sistemáticas, puesto que, la vulneración de derechos fundamentales, hacinamiento y condiciones infrahumanas en que viven los reclusos chilenos en prisiones estatales es también algo que claramente merece más de una declaración de condena.

En nuestro país una problemática falta de derechos y participación para los pueblos indígenas recibe violencia policial, expresada incluso con repudiables asesinatos (Matías Catrileo - Jaime Mendoza) y políticas públicas de resultados poco óptimos, nunca una declaración de los sectores antes mencionados ni menos intenciones de llevar los casos a las cortes internacionales.

La pasividad se repite en el caso del menor José Huenante Huenante, hasta el día de hoy sin respuestas ni menos justicia, este caso tuvo repercusión mediática gracias a un informe sobre derechos humanos desarrollado por universidad Diego Portales en el cual lo declaraban como "detenido desaparecido en democracia", en ese tiempo nos llamó bastante la atención una sobre reacción del gobierno de Michelle Bachelet tanto por la denominación utilizada en el informe como por las declaraciones del entonces ministro secretario general de la presidencia José Antonio Viera-Gallo quien califico el caso como “algunos carabineros escondieron el cuerpo de un asesinato” mientras nadie aún hablaba ni pensaba en asesinato.

Como socialistas no solo promovemos el respeto a los derechos humanos, incluso tenemos un imperativo ético de defenderlos tenazmente en cualquier parte del mundo y bajo cualquier régimen en que no estén siendo resguardados. Criticarlos, condenarlos e incluso crear las condiciones para su respeto cuando sea necesario.

De existir malos tratos, esta secretaría condenaría y emitiría votos de repudio al régimen cubano, sin embargo no está clara la información -ni mucho menos-, además sabemos de la ofensiva comunicacional que está implementando el gobierno de EE.UU. contra la isla y debemos ser cautelosos con nuestras expresiones.

Sin embargo, nos unimos a la voz internacional de clarificar lo ocurrido, garantizar el respeto a los derechos humanos de los presos políticos y solidarizar frente al embargo económico impuesto por EE.UU.

Los socialistas debemos ser leales a los derechos humanos en cualquier sitio del mundo, por cuanto llamamos al estado de Chile a implementar las medidas adecuadas para su respeto íntegro y sin condiciones.



*Daniel Escobar R.

Secretario Nacional DD.HH.

Juventud Socialista de Chile

jueves, 25 de marzo de 2010

La nueva invariabilidad del royalty 2



La mayor parte de los chilenos saben que lo que se conoce como royalty no es en realidad un royalty o regalía minera, sino que un simple impuesto específico a la minería, sin embargo, con la discusión de los últimos días, ha quedado en evidencia que la mayor parte de los parlamentarios que votaron esta ley, desconocen que este “royalty” goza de invariabilidad durante 15 años, y sobretodo desconocen que esta ley contiene una nueva e increíble invariabilidad, que se produjo de la siguiente manera.

Cuando este proyecto de ley (actual ley 20.026) se envió al Congreso, contenía una disposición que otorgaba a las empresas mineras una invariabilidad por 15 años sobre este impuesto específico, pero el proyecto original no contenía ninguna disposición que garantizara que en el futuro no se legislara para aplicar una verdadera regalía minera, porque si el proyecto hubiese contemplado una disposición con este alcance, ni siquiera se hubiera aprobado la idea de legislar en el Congreso. Sin embargo, en el último trámite legislativo en el Senado, se introdujo en el proyecto de ley una nueva invariabilidad: Por 15 años se les garantiza a las transnacionales mineras que no se les podrá aplicar una verdadera regalía minera.  Y por esta razón, el actual gobierno no puede aumentar el impuesto específico a la minería, ni tampoco les puede aplicar una verdadera regalía minera, por más mínima que sea. Como esta última disposición no estaba en el proyecto de ley original, es necesario conocer como es que ella se originó.

Cuando este proyecto de ley pasó al Senado, los senadores democratacristianos liderados por Adolfo Zaldivar, se negaron a apoyar el proyecto si no se excluía del impuesto específico a la mediana minería nacional. Recién a comienzos de mayo de 2005, el gobierno aceptó la petición de la Democracia Cristiana de excluir de este impuesto a la mediana minería nacional, pero este acuerdo con la DC no contemplada otras modificaciones. Sin embargo, cuando el Ejecutivo ingresó las modificaciones al Senado, efectivamente se eximía de este impuesto a una gran parte de los medianos mineros chilenos, pero aprovechándose de esta modificación, el gobierno también agregó la invariabilidad de la regalía o renta minera de una manera muy sibilina.

Esto ocurrió de la siguiente manera. Como faltaban pocos días para el 21 de mayo, y con el pretexto que era necesario que el Presidente Lagos incluyera este "gran" proyecto en su cuenta del 21 de mayo de 2005, se le dio extrema urgencia al proyecto para aprobar estas modificaciones en ambas Cámaras, lo que significaba que solo se procedería a votar las modificaciones sin ningún tipo de discusión. Gracias a esta extrema urgencia y falta de discusión, el gobierno y  el poderoso y bien organizado lobby del cobre se aprovecharon de esta celeridad, para que junto con la exclusión de la mediana minería se incluyera esta nueva invariabilidad tributaria, la que además tenía una presentación muy anodina e imperceptible, y que decía simplemente: "y agréguese al no 2) del artículo 2°: incluidas regalías, cánones o cargas similares".

Fuera del contexto del artículo 2°, esta inocua frase no permitía dimensionar sus alcances, pero fue una verdadera puñalada por la espalda, que el ex Presidente Lagos y/o su Ministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre le dieron a la minería chilena, ya que con esta pequeña frase se agregaba al artículo 11 ter del DL 600 la invariabilidad sobre las regalías mineras, sin que el Congreso Nacional tuviera oportunidad de discutirlas. En los hechos, con la Ley 20.026 o royalty 2, los cuatro Presidentes de la República que sucederán a Lagos, no podrán legislar sobre cualquier forma de royalty e incluso no se les podrá aumentar las patentes mineras, porque gracias a esta ley, las empresas firmaban un contrato por 15 años con el Estado, que les garantizaba que ninguna nueva ley les pueda cambiar las condiciones de ese contrato bilateral.

Pero la extrema urgencia con la que el Ejecutivo pudo hacer aprobar estas modificaciones, no exculpa a los senadores y diputados que aprobaron esta modificación y no verificaran lo que aprobaban en el último minuto. No es aceptable que a los parlamentarios se les pueda engañar como niños chicos, e hipotequen nuestro cobre y nuestra soberanía legislativa, en favor exclusivo de empresas mineras extranjeras. Ello tampoco puede exculpar a los medios de comunicación, que mintieron por omisión porque nada informaron al respecto. Peor aún, los medios presentaron el royalty 2 como un gran triunfo de Chile, siendo que con esta ley en vez de aumentar la recaudación tributaria de la minería, ella disminuye considerablemente. Y lo peor de todo, es que ahora, para la reconstrucción de nuestro país, no se puede aumentar el royalty, pero, hay un pero muy importante, se les puede aumentar el impuesto a la renta, porque estas empresas renunciaron a dicha invariabilidad, del 11 bis del DL 600, al aceptar la nueva invariabilidad del 11 ter del DL 600, que introdujo la Ley 20.026 En consecuencia se equivoca rotundamente la senadora Evelyn Matthei  cuando afirma: “no veo una rendija para subir los impuestos a las mineras”, ya que no existe ningún impedimento legal o contractual para aumentar tanto el impuesto de primera categoría como el impuesto adicional a la renta. Pero esto lo analizaremos en nuestro próximo comentario sobre este tema.


Julián Alcayaga O.
Economista